Así fueron pasando los días y Samuel y yo fuimos tomandonos más confianza al hablar, lo sentía nervioso cuando me veía llegar a la oficina con mis vestidos cortos o las minis que me ponía con los tacones altos para verme más estilizada, siempre trataba mostrarse tranquilo e indiferente pero yo sabía que le encantaba verme y lo ponía muy nervioso. Esa tarde nos reportaron un inconveniente en una de las sucursales de la empresa por lo cual Samuel tenía que viajar de Miami a Orlado Florida entonces yo como su asistente tendría que acompañarlo, a mi papá no le hizo mucha gracia el que yo viajará con su socio pero al conocerlo de años sabía que el me cuidaría y así fue como esa misma noche salimos en un vuelo comercial llegando a las horas al aeropuerto para luego dirigirnos al departamento que Samuel tenía en la cuidad, al llegar llamamos a mis padres para informar que llegamos bien y que descansariamos para que al día siguiente presentarnos en la sucursal y tratar de solucionar la situación, el departamento era amplio en unos tonos grises y negros que me encantaron, Samuel me enseñó cuál sería la habitación que ocuparía esa noche y yo procedi a instalarme y bañarme para estar más cómoda. Me duche, me coloqué ropa ligera y baje a la cocina pues moría de hambre, Samuel al verme bajar me quedo mirando y yo de manera muy inocente me acerque a el enseñándole mi cuerpo mientras caminaba hacia el. En un inicio no me dijo nada y trato de no darle importancia a mi insinuación pero yo no quise perder el tiempo y lo besé, fue un beso dulce, suave a través del cual quería hacerle sentir mi atracción por él, correspondió a mi beso pero a los segundos se alejo diciéndome que no era correcto y se dirigió a su habitación. Me quedé feliz al haber sentido por primera vez sus labios aún cuando sabía que no sería fácil estaba decidida a estar con él.