C11

2426 Palabras
Hace unos quince minutos que Samuel se fue y nos ha dejado a nosotros dos solos, en medio de esta cocina silenciosa y con un millón de pensamientos extraños sobre un plan de porquería que podría o no funcionar. Maldita sea. De la forma en que yo lo veo, un rumor sobre un posible noviazgo con Gabriel es poco creíble y más si ese rumor involucra a alguien de cuna de madera como yo. Este m*****o plan suena descabellado y desesperado, como si no hubieran más puertas por abrir y opciones por buscar. Debo admitir que fingir tener algún tipo de relación con Gabriel es algo que me emociona, pero a la vez me inquieta cuanto puede consumir una mentira que involucra a este hombre. Lo peor es que para fingir una cosa así, debemos ser honestos uno con el otro, abrir nuestro corazón y exponer lo que hay ahí adentro. Sin embargo, el polvo que hay en mi pecho es el último rastro de lo que solía ser un corazón. -Quiero que sepa que este plan no es mío...-dice él sin mirarme. Parece molesto o quizá inquieto por algún motivo.-Samuel ideó esto y a falta de otros planes, es el único que podemos seguir por ahora...-no parece estar muy feliz con esta situación. Bueno, nadie estaría feliz de ser o******o a ser novio de una completa desconocida. -Gabriel...-cuando giro mi rostro, me llevo la sorpresa de que él ya tiene su mirada clavada en mí. Maldita sea, mis mejillas han empezado a arder como si tuviera fuego encima de ellas.-yo...-alza su mano lentamente hasta que queda a la altura de mi cuello y con la punta de su dedo, roza el sitio donde esa mujer ha metido su uña y ha dejado una marca. -Esto ha sido culpa mía...-su rostro, su inmaculado rostro que deja ver esa asombrosa belleza que posee, ahora parece estar lleno de oscuridad y enojo.-debería rendirme y volver a ese infierno del que me he escapado...-mi sangre ha comenzado a correr a toda velocidad por todo mi cuerpo ante la sola idea de que él vuelva a las garras de esa maldita mujer. -Solo un cobarde haría una cosa como esa...-agarro su mano con las mías y la llevo hacia mi mejilla. Por más duda y enojo que sienta hacia este hombre, el sentimiento de querer salvarlo se vuelve cada vez más fuerte.-debemos ganar esto, debemos ganarle a ella y solo entonces...-me detengo unos segundos para analizar lo que esta a punto de salir de mis labios. No puedo decirle una cosa así a él, pero el impulso es más grande cada vez.-solo entonces todo se va a resolver...-no puedo volver a mencionar que esa mujer le hizo daño en el pasado o él se puede enojar y mandarme a la m****a antes de cumplir el objetivo. -Esperaba que otra cosa saliera de sus labios...-dice en un susurro que evidentemente escuché. Me siento sobre el borde de la mesa y clavo la mirada en él, aguardando a que me diga lo que esperaba que dijera. -¿Que esperaba que dijera?...-da unos pasos hacia la mesa y toma asiento a mi lado. Ahora no parece tan tenso como antes. -No lo sé, quizá solo esperaba que de sus labios saliera una confesión o alguna de esas cosas que solo se ven en esas famosas novelas románticas que tienen más toxicidad que romance...-eso me arranca una risa. Creí que él no había leído novelas románticas en su vida, pero creo que me equivoqué. -Puede que no lo parezca, pero no quiero tener una historia de amor que tenga tantos enredos y toxicidad como en los libros...-él alza la mirada y la fija en mí. Es extraño, pero esta es la primera vez que hablo sobre lo que d***o y nada menos que con un perfecto desconocido.-quiero un amor real, uno que me haga sentir en cada pequeña parte de mi ser que él es a quien pertenezco...-decir esta clase de cosas es terriblemente malo, especialmente con este hombre que se ha ido más por lo c****l que por lo emocional.-supongo que la imagen que tiene sobre mí ha cambiado desde el primer día, ¿cierto?...-analiza por unos segundos su respuesta. El silencio es el aliado de la incertidumbre. -¿No dejo de cuestionarme porque es tan importante para usted que yo la vea de alguna forma en especial?...-me levanto de la mesa y me alejo un poco de él para poder pensar en la respuesta a esa pregunta. Es un hecho que no he dejado de preocuparme por la opinión que tenga sobre mí desde que nos conocimos y todo se debe a que he tenido miedo de que a Kaan o a su madre se les haya ocurrido decirle algo a él sobre mí que puede no ser cierto. Lo conozco tan bien que sé cuan bajo puede caer para dejarme por el suelo. -Porque sé como funciona el mundo y las personas que en el habitan...-alzo los hombros ligeramente y le regalo una ligera sonrisa. No es mi costumbre abrirme tanto con alguien.-una acción que a sus ojos puede parecer inmadura o incorrecta, puede salvar o evitar un accidente fatal...-abre los ojos un poco más de lo normal y su expresión atónita hace creer a cualquiera que un balde de agua helada le ha caído encima.-¿dije algo malo?...-niega con la cabeza antes de levantarse de la mesa y ponerse a caminar hacia la salida de la cocina. Siento que he dicho algo malo, pero no sé exactamente que fue. -Sólo lo diré esta vez así que escuche con atención...-gira ligeramente su cabeza para dejarme ver la mitad de su rostro perfectamente cuidado y hermoso.-usted es y siempre será la única mujer que ha logrado perforar todos los estándares, paredes y muros que había puesto en mi corazón y en mi mente...-no puedo evitar sonreír ante esa extraña, pero emocionante confesión. Parece que significo más para él de lo que creí. -¿Entonces porque parece disgustado por fingir tener una relación conmigo?...-gira su rostro hacia el frente y ahora la oscuridad de la habitación lo esconde completamente de mi mirada. -Porque no puedo imaginar un peor castigo para usted que este...-doy un paso hacia él, pero me detengo de golpe en cuanto recuerdo que descubriré la verdad muy pronto, sin importar cuanto esté dudando mi corazón ahora. -Pobre criatura, ¿cuánto daño le han hecho para creer una cosa así?...-la silueta de él se mueve cada vez más lejos hasta que finalmente sale de la cocina. Esa mujer lo ha envenenado tanto y a tal grado, que Gabriel ahora se siente parte de un sitio oscuro y helado. No me moví en toda la tarde de la cocina. No sabía a donde ir para ser completamente franca y por otro lado, la nana de Gabriel es una excelente compañía para quien necesita ubicar sus pensamientos en su sitio. El olor de la comida recién hecha, la forma en la que movía la espátula y como el hermoso fuego ayudaba a que todo tuviera ese sabor delicioso me trasportó al pasado, a cuando lo veía a él cocinar y disfrutar de lo que más le gustaba: sacar una sonrisa con cada bocado. Sin darme cuenta, mis ojos empezaron a nublarse por las lágrimas que se acumulan cada vez en más cantidad. Dios, ¿que sucede conmigo y estos recuerdos que vienen y van? Ruego que su nana no me haya visto limpiando mis ojos o habría una respuesta falsa a una pregunta que puede salir de sus labios. Mientras me acomodo mejor en el banco, la brisa de la noche entra con furia a la casa y trae consigo el dulce aroma de las rosas. Es tan dulce, tan familiar y tan nostálgico que mi pecho duele. -¿No desea lavarse antes de cenar?...-clavo la mirada en ella. Ese aroma me hizo sentir en otra dimensión. -Claro...-digo en un susurro antes de levantarme del banco y avanzar hasta la salida de la cocina. En cuanto tenga la oportunidad, vuelvo a mi casa y trataré de olvidar todo de este día. Comienzo a subir los escalones hacia el segundo piso cuando un estruendo me hace detenerme de golpe en mi sitio. Eso ha venido del estudio de Gabriel. Esto parece una de esas películas de terror en las que un monstruo hace ruidos para atraer a su víctima a la trampa. Bajo los tres escalones que subí de un salto y me acerco rápidamente a la puerta. Sin embargo, detrás de este pedazo de madera no hay un monstruo, sino un alma atormentada que se refugia en sus rosas y en su vida de deseos carnales. Hago el intento de girar la perilla, pero esta se queda inmóvil en su sitio. Tiene el seguro puesto. Lo intento una, dos, tres y hasta una cuarta vez, pero sigue sin dar resultado. Esto empieza a molestarme. Toco dos veces con el puño, pero no hay respuesta del otro lado. ¿Que m****a esta sucediendo aquí? ¿Y porque este día cada vez se torna más y más oscuro? Maldición, voy a necesitar una maldita botella de whisky después de hoy. -¡AMO!...-el grito desesperado de su nana me hace brincar en mi sitio. Me ha helado la sangre la desesperación que se ha sentido en su voz. Ella viene corriendo desde la cocina, con un cuchillo en una mano y unas llaves en la otra. ¿Que demonios planea hacer con ese cuchillo? ¿Planea apuñalado a Gabriel o alguna cosa parecida? Maldición. -¿Que planea...-ella golpea la puerta dos veces con su pie y a la tercer patada, la puerta se abre con brusquedad. No se lo piensa dos veces para entrar al estudio, sin importarle que su jefe no la haya llamado. -Necesito su ayuda, Valeria...-me dice con firmeza desde el interior de la habitación. El sonido de mi corazón suena en eco en mi cabeza y el pánico ha hecho que mis costillas duelan como si estuviera metida en agua helada.-ahora...-su orden desprende mis pies del suelo y me hace avanzar hacia el interior de la habitación. Tengo mucho miedo. *Latido* *Latido* *Latido* Avanzo con cuidado por la fría y oscura habitación, guiándome únicamente por la tenue luz de una lámpara ubicada encima de su escritorio. Esto es cada vez más oscuro y misterio. Con el corazón en la boca, sigo avanzado hasta el otro lado del escritorio donde Gabriel y su nana están en el suelo. Siento que entre más me involucro con él, con su mundo y todo lo que involucra al dinero, al poder y a los altos, mi vida se va haciendo más y más corta. Sin embargo, lo que estoy viendo frente a mí, ha hecho que mi mente quede completamente en blanco. Siento que mi cabeza no puede idear ni enfocarse en nada ahora mismo. -Na...Nana...-su voz, su firme y varonil voz que siempre consigue volverme loca cada vez que la escucho, ahora es solo un gemido poco audible. Esa figura sentada sobre el suelo, con los labios pálidos, la piel sudorosa y el brazo estirado con un torniquete que le aprieta a más no poder no puede ser Gabriel Stoker. -Necesito que inyecte esto en su brazo mientras yo lo sostengo o usted lo sostiene mientras yo lo inyecto, pero debe ser ahora...-clava sus filosos ojos en los míos para hacerme apresurarme. Me acerco rápidamente a ambos y me hinco al lado de Gabriel. -Yo lo sostengo...-digo en un un susurro. Tengo tanto miedo ahora mismo, pero mi cuerpo parece estar al mil por ciento para ayudarla a ella y que ella le ayude a él.-Gabriel...-su tembloroso rostro se mueve lentamente hacia mi dirección. Mi corazón duele ante la imagen que tengo frente a mí. -Es...abominable para todos...incluso para...los de mi misma...sangre...-el dolor aumenta en mi pecho y las lágrimas descienden sobre mis mejillas ante esas palabras. Sé que mañana volverá a ser el mismo diablo de siempre, pero hoy parece un ángel al que le han cortado sus alas. No d***o cambiar de parecer con nada que lo involucre o puede involucrarlo a él, pero debo admitir que el t******o que sus ojos muestran todo el tiempo me causa mucho dolor y más al saber que ese t******o fue causado por una maldita mujer como esa. -Imbécil...-lo envuelvo con fuerza con ambos brazos para que ella inyecte lo que sea que debe inyectar y al tiempo, coloco su cabeza sobre mi pecho para que solo escuche el sonido de mi corazón mientras la aguja penetra su piel.-he visto cosas peores...-cuando la aguja entra en su piel, él se retuerce como gusano en mis brazos y yo hago como puedo para mantenerlo quieto. Un gemido ahogado escapa de mis labios ante la mezcla de emociones que siento en mi pecho ahora mismo. -A esto...me refería...con castigo...-dice antes de que su cuerpo pierda fuerza y se vuelva como gelatina en mis brazos. Sigo sosteniendolo con firmeza a causa del miedo que siento de que si lo suelto, puede caerse o golpearse. El gemido aliviado que escapa de los labios de su nana es la señal de que todo ha acabado. Al menos para ella ha acabado porque para mí todo esto es como un baño con agua y cubos de hielo. -¿Que m****a esta sucediendo aquí?...-le digo en un susurro rabioso. Ella quizá entienda y sienta alivio, pero yo soy un m*****o mar de confusión, miedo y dolor. -¿Recuerda cuando le dije que ella le había hecho daño?...-asiento ligeramente con la cabeza en respuesta. Sabía que esto tenía que ver con esa maldita mujer.-la condición del amo empeora conforme pasa el tiempo y ella solamente lo observa como un trofeo o una posesión más, sin importarle cuan enfermo lo ponga eso...-bajo la mirada hacia el cuerpo que descansa sobre mis brazos. Su cuerpo es como una bomba de tiempo. -¿Él...Él esta enfermo?...-pregunto con mucho miedo de escuchar la respuesta. Cuando clavo los ojos en ella, la lágrima que desciende sobre su mejilla me contesta a la terrible pregunta que le he hecho. Esta criatura que ha caído en mis brazos sin fuerza y gritando por ayuda, ha logrado perforar mi pecho como si fuera una flecha afilada. Temo por él, por su seguridad y su vida. Temo que se quede sólo y que vuelva a necesitar ayuda, pero nadie estará presente. Temo irme de su lado y dejarlo desamparado. Yo....Yo temo por Gabriel
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