C12

3828 Palabras
No quise moverme ni un poco de su lado durante toda. A pesar de que su nana y yo lo movimos al sillón para que estuviera más cómodo, de que el frío corriera con fuerza por la habitación y mi cuerpo me gritara que me iba a congelar, no quise irme. No podía moverme de su lado. No debía moverme de su lado. Entiendo que hay muchos secretos detrás de Gabriel, muchos misterios que posiblemente jamás podré descubrir, pero una de las cosas de las que estoy muy segura es de que él sufrió mucho durante su infancia y adolescencia, todo gracias a una persona que no tiene conexión con él. Maldición. Debo dejar de buscar respuestas sobre él y pensar en otras cosas importantes como la salud de Nath, mi archivo de información y mi plan para sacar del juego a la ministra de justicia. Tengo muchas cosas en las que pensar y no tengo tiempo para ablandar mi corazón con un desconocido. Sin embargo, no puedo evitar estar sentada a su lado, en el frío suelo, mientras sujeto su mano y observo su calmado rostro durmiente. Mi corazón palpita con tanta furia que temo que se vaya a salir de mi pecho en cualquier momento. Bajo la vista lentamente a mi mano con la que mantengo sujeta la de él y observo la fina línea que empieza desde donde inicia la muñeca y se extiende por el brazo hasta casi llegar al codo. Es tan delgada que no se ve, pero igual esta ahí. -Gabriel...-sé que no puede escucharme, pero no me interesa que me escuche, al menos no lo que estoy a punto de decirle.-no oculto que soy diseñadora porque me avergüenza o alguna cosa parecida...-clavo la mirada en su rostro y por alguna extraña razón, siento que me esta escuchando, pero sé que es imposible.-lo oculto porque ya no puedo dibujar...-aún recuerdo ese día como si hubiera sido ayer y mi cicatriz en el brazo palpita con furia, rogando que atraviese un cuchillo en su cabeza.-ya no puedo hacer lo que amo...-giro mi rostro y lo acuesto sobre nuestras manos. Nunca se lo dije a nadie, ni siquiera a Nath, por eso no puedo evitar llorar ahora mismo. -Intentelo una vez más...-alzo la cabeza rápidamente y clavo mi llorosa mirada en él. Me ha escuchado, pero al mirarlo con los ojos cerrados, me hace creer que aún estuviera dormido. -Mi lesión me impide hacerlo...-mueve su rostro un poco hacia mi dirección antes de abrir los ojos lentamente. Sus ojos azul grisáceo hacen que mi corazón palpita con furia en mi pecho.-tengo miedo de fallar de nuevo, Gabriel...-mueve su cuerpo hasta que pega en el respaldar del sillón para hacerme un espacio y que me pueda acostar con él en el sillón. Lo hago con mucho cuidado para no tocar mucho su cuerpo. Creí que lo que su nana le inyecte era algo para hacerlo dormir, pero parece que me equivoqué. No soy muy experta en medicina, pero de haber sido algún líquido para hacerlo dormir, no se hubiera levantado tan pronto. Trato de mantener una pequeña distancia entre su cuerpo y el mío para evitar tocar algún sitio que duela o le incomode, pero él, sin importarle nada, elimina todo espacio entre los dos y me pega completamente a su cuerpo. Este magnífico olor a perfume y jabón de cuerpo es embriagante. -No puede rendirse con algo que ama...-arrastro una mano con mucha delicadeza por su torso y la subo lentamente hasta su pecho. Parece que mis manos necesitaban tocarlo.-es normal tener miedo y es normal fallar, pero no le permito que se rinda...-su corazón palpita con furia en su pecho. Quizá sea esa cosa que le inyectó su nana. -No tengo fuerza en las manos para hacerlo...-coloca una mano detrás de mi cabeza y la pega con delicadeza a su pecho. Su palpitar es como el aleteo de un ave encerrada. -Yo seré su fuerza...-mi corazón comienza a palpitar al mismo ritmo que el suyo y mis mejillas arden como si tuviera fuego sobre ellas.-apoyese en mí cuando sienta que no puede continuar...-no entiendo porque me dice estas cosas con esa extraña confianza cuando sé de sobra que me oculta algo muy grande. Y es que una parte de mí quiere creerle y otra quiere irse de aquí ahora mismo para no volver jamás. Sin embargo, el sueño invadió mi sistema antes de poder decidir si irme o quedarme. Entiendo que debo tomar fuerza para tomar las decisiones que marcarán mi vida, pero estaba tan cansada que no pude pensar en otra cosa más que en dormir en los brazos de este hombre. *Latido* (Un extraño sueño) Mi cuerpo se siente pesado y algo congelado cae sobre mi piel, como cubos de hielo muy pequeños. No puedo abrir los ojos, pero escucho perfectamente los sonidos a mi alrededor: autos, gente hablando, pasos y llanto. Alguien llora muy cerca, pero no puedo distinguir si es un hombre o una mujer. d***o moverme, mover mis manos o mis pies, pero siento un dolor punzante que recorre cada pequeño sector de mi cuerpo. El sabor metálico que tengo en la boca me repugna tanto que quiero vomitar. En medio de la endemoniada sensación de dolor y el d***o de que esto acabe de una vez por todas, un objeto suave toca mi cabeza con mucha delicadeza una y otra vez. Se siente suave y cálido, como una chimenea en una cabaña fría. El sonido del viento deja de atormentar mi cabeza cuando de la garganta de quien sea que esté junto a mí comienza a brotar el ritmo de una suave canción bastante triste. La suavidad que sentía sobre mi cabeza la he dejado de sentir de repente y ahora siento calor en todo mi cuerpo, como si algo me cubriera o estuviera junto a mí dándome de su calor. -Yo seré tu fuerza, mi amor...-esa voz se escucha a tanta distancia de mi oído que me hace creer que estoy encerrada en una jaula. Esa jaula es mi cuerpo helado y adolorido. Mi mente grita de agonía y mi corazón ruega que esto acabe pronto, que esta tortura llegue a su fin y ya no vuelva a sentir esto nunca más. El dolor hunde en mi costado su daga afilada y el calor de mis lágrimas calienta mi helado rostro. Es mi fin. Estoy muriendo. Este es mi lecho. Abro los ojos de golpe, en medio de suaves gemidos brotando de mi garganta y lágrimas descendiendo sobre mis mejillas. Es la primera vez que sueño algo así, pero ha sido malditamente tenebroso y terriblemente real. Giro mi cabeza ligeramente para mirar por la pequeña ventana y agradezco al cielo que ya se vea luz en el exterior. Debo irme de aquí ahora y no pensar nunca más en esta noche de perros que he pasado al lado de Gabriel. Me separo lentamente de él, con especial cuidado y delicadeza para no levantarlo. De todas formas no me interesa si me ve irme o no, no es como si él fuera mi dueño o mi jefe para retenerme en este sitio. Antes de retirarme, me siento por unos segundos en el suelo a su lado. No es posible que un ser humano posea esta belleza en cada parte de su cuerpo, es muy difícil de creer. Y es más difícil de creer que alguien como yo haya podido estar con él dos veces. Dos veces en las que me sentí suya completamente. -Esto fue como un sueño hecho realidad para alguien qué nació en lo más bajo...-acerco mi mano a sus labios y con mucha delicadeza paso mi dedo sobre ellos muy lentamente.-pero es hora de despertar...-debo parar mis pies sobre la tierra y volver a mi mundo oscuro. Yo no pertenezco aquí. No pertenezco al mundo de Gabriel ni mucho menos le pertenezco a él. Soy una rata insignificante que debe desaparecer ahora. Me levanto del suelo y avanzo hacia la puerta, sin mirar hacia atrás. Sólo avanza y no mires hacia atrás. Sólo mira hacia adelante, mira hacia otra dirección y no lo mires a él. Es fácil. Sin darme cuenta, salí de su casa sin mirar hacia atrás ni titubear. Pensar en que debo ir a ver a Nath, en mi trabajo y en mi plan me ayudó a enfocarme en lo que realmente soy, en lo que es realmente importante. No estoy para jugar al noviazgo ni a alterarme por alguien que no tiene nada que ver conmigo. El frío aire de la mañana me termina de ayudar a olvidar todo y me ayuda a trazar el mapa que debo seguir hoy. Lo principal es ir hacia Nath, lo que sigue es el trabajo y de último pensar en el siguiente movimiento. Subo al primer autobús que pasa por la parada más cercana a la mansión Stoker y finalmente suelto el pesado aire que tengo dentro. Se acabó la pesadilla finalmente. En el instante en el que mi t*****o toca el asiento, mi teléfono suena para avisarme de algún evento importante muy pronto. Que extraño, no recuerdo haber agendado ningún evento. Cuando saco el aparato de mi bolsillo, la pantalla me muestra la comida que planeamos todos para conmemorarlo. Había olvidado esa importante comida por estar pensando en otras cosas que no son para nada importantes. Sin embargo, no estoy muy segura su podemos continuar con ello con Nath en ese estado. Quizá deba decirle a Joey que la cambiemos al día en que Nath salga del hospital. Aunque no creo que eso les agrade a los tíos y a la abuela. Que frustrante es esto. Debo pensar en una solución rápida y que le agrade a todos los invitados o me veré envuelta en un terrible problema que me perseguirá por mucho tiempo. Aunque para ser honesta, a ellos no les agrada ninguna idea que venga de mí o de mamá. Solo me queda una opción: llamar a mamá y que ella me ayude a pensar en algo rápido. Maldita sea, no quería hablar con ella hasta que consiguiera mi archivo, pero esta situación lo demanda. Son las seis en punto, así que es probable que ella esté levantada alistando sus cosas para el trabajo. De todas formas, me valdría una m****a si esta dormida o despierta, igual la voy a llamar. Lo que no entiendo es porque demonios me tiemblan tanto los dedos mientras observo su número en la pantalla. Solo es una puta llamada, no es el m*****o fin del mundo. Solo llamar, decirle y colgar. Solo eso. Solo...Solo es eso. -Vale...-dice cuando contesta el celular a los dos tonos. No debió contestar tan rápido, ni tiempo me dio de prepararme. -Tengo un problema, así que necesito o más bien, espero que me...-me siento como una niña pequeña ahora mismo.-que me ayudes...-digo eso último tan bajo que casi creo y la vez d***o que ella no haya escuchado. -Claro, ¿que sucede?...-se escucha tan preocupada que casi me hace pensar que realmente le interesa la fiesta en su memoria. -Mañana es la fiesta conmemorativa en el restaurante, pero Nath no podrá asistir por un problema con el trabajo y yo d***o ayudarla...-no le diré nada del accidente que tuvo ni nada de la vida privada de mi mejor amiga. -¿Y?...-dice con tono áspero. De un pronto a otro parece estar molesta por algún motivo.-¿es más importante tu amiga que la cena en memoria de...-detiene sus palabras de golpe y suelta el pesado aire que parece estar conteniendo. Es increíble que ella, de todo el m*****o mundo, me esté reclamando esto.-no vamos a cancelar nada, así que tú deberás elegir lo que quieres hacer y que es más importante para ti...-dice antes de colgar el teléfono. Alejo el aparato de mi oreja y observo la pantalla por unos segundos. -Maldita loca desquiciada...-digo antes de guardar el teléfono en mi bolsillo de nuevo. Nunca le ha importado nada y ahora de repente le importa si voy o no a la maldita cena. Estoy tan furiosa que casi olvido hacia donde me dirijo. Me levanto de golpe y aprieto el botón para que el autobús pare frente al hospital en el que se encuentra Nath ahora mismo. Necesito verla y saber que esta bien. Avanzo hasta el enorme edificio, que ahora se ve un poco tenebroso por la poca luz que le llega y entro por la enorme puerta de vidrio. No hay mucha gente en el interior, el olor del lugar es un poco asfixiante y el frío es cada vez más penetrante conforme avanzo hacia la recepción. Debo calmarme antes de ver a mi amiga o tendré que retirarme antes de lo planeado. ¿Que sucede conmigo hoy? ¿Por qué m****a me siento tan sensible y vulnerable? ¿Es acaso por la llamada? O quizá por.....No. -Que bueno verla de nuevo, señorita Rowell...-esta mujer es muy amable para ser alguien que trabaja en un hospital. Bueno, si considero que este hospital es el mejor de la ciudad y que su sueldo es más grande que el mío, por supuesto que ella debe ser amable con todos. -Hola, ¿puedo pasar a ver a mi amiga?...-en el hospital público nadie es recibido de esta forma ni tratado de la forma en la que trataron a Nath cuando llegó. -Por supuesto, adelante...-hago el intento de ir hacia el pasillo, pero me detengo de golpe y giro hacia el mostrador nuevamente. -¿Puede decirme cuanto debo pagar por su estadía aquí?...-digo señalando hacia el pasillo que lleva a la habitación de Nath. Si junto todos mis ahorros de los últimos tres años, quizá pueda pagar la habitación. -Oh no señorita, el señor Stoker pagó por el tratamiento de su amiga hasta que ella esté completamente recuperada y dejó dicho que si hacía falta más, le avisaramos de inmediato...-mi cabeza da una y mil vueltas ante las palabras que me acaba de decir. ¿Gabriel ha hecho eso? ¿Por qué demonios ha hecho eso? Eso es demasiada dinero. Mi cabeza viaja en todas direcciones ahora mismo. Se supone que no iba a involucrarme más con él, que olvidaría todo sobre él, pero sigue apareciendo, sigue ayudándome de forma callada y en las sombras. Maldita sea. Me detengo frente a la puerta de la habitación y respiro profundo dos veces antes de entrar. Nath esta ahí, con los ojos cerrados y su cuero inmóvil. Sigue siendo hermosa, a pesar de los golpes y moretones que tiene en todo su cuerpo. Dudo mucho para sentarme a su lado, pero finalmente lo hago. Si yo la hubiera detenido, nada de esto le hubiera pasado. Ella estaría bien en mi apartamento, estaríamos riendo, diciendo tonterías y ella no estaría en este estado. -Nath...-digo en un susurro. No quiero levantarla porque sé que debe estar agotada y adolorida, pero sí quiero decirle lo que estoy sintiendo ahora mismo.-se supone que me iba a alejar de él, de su m*****o mundo de dinero y secretos, pero algo me lo impide...-mi cabeza esta hecha un lío, es que él me tortura aún sin estar cerca mío.-es como si hubiera lanzado un lazo a mi cuello para impedir que me vaya de su lado...-sin embargo, él es el menor de los problemas aquí. Hay algo más grande que Gabriel atormentandome.-sin embargo, ahora me preocupa más la comida de mañana porque todos estarán ahí excepto tú y no d***o que así sea...-con mucha delicadeza, sujeto su mano con las mías y el calor que emana de ella me trae un cálido sentimiento de paz.-sé que debo ver las caras de todos tarde o temprano, pero nunca estaré lista para ello...-aún recuerdo la comida del año pasado y el desastre que se armó por culpa de mi latente odio hacia todos ellos.-estoy en problemas niña, así que despierta pronto y ayúdame...-planto un pequeño beso en el dorso de su mano y la coloco sobre la cama con delicadeza nuevamente.-te necesito...-me levanto lentamente de la silla y avanzo hacia la puerta. Ruego al cielo que su recuperación sea rápida. Mi corazón late con furia por culpa de Gabriel y por más que trato de calmarlo, nada funciona. Esto sería más fácil si no me hubiera involucrado tanto con él, todo es culpa de su m*****o juego de seducción. Cuando llego al mostrador de la recepción, me doy cuenta que afuera esta lloviendo a cántaros. ¿En serio? ¿Justo ahora tenía que llover de esta forma? Es que este día parece querer que yo la pase fatal. Abro la puerta de vidrio y las gotas me pegan directamente al rostro. Bueno, si enfermo tendré una escusa para no ir al trabajo y no tener que ver a mi maldita compañera. Pero para mi sorpresa, justo ahora quiero verla y calentarme la cabeza con sus mierdas. Salgo al exterior y dejo que las gotas me mojen todo el cuerpo. Necesito movilizarme o no llegaré jamás al trabajo. Debo enfocar mi cabeza en algún punto y así dejaré de pensar en él. Estoy a punto de llegar a la parada de autobús cuando la lluvia deja de empaparme de golpe. Alzo la mirada rápidamente al cielo y de inmediato capto que tengo un paraguas n***o cubriendome. Giro lentamente en mi sitio para mirar a quien tiene sujeto el objeto que me cubre de la lluvia. La lluvia lo está empapando hasta los huesos, pero él solamente me esta cubriendo a mí. Mi corazón arde de rabia y de preocupación por esta acción tan despreocupada. -Usted odia la lluvia...-coloco mi mano sobre la que él tiene en la manilla de la sombrilla y lo hago correrla un poco para que la sombrilla también lo tape. -¿Esta loco? ¿Por qué demonios me cubre solo a mí cuando usted también puede tomar un resfriado?...-le digo con rabia. Más que rabia por su desinterés, siento preocupación. -¿Por qué demonios se fue sin decir nada? ¿Tiene idea de lo preocupado que estaba? Pensé que le habían hecho algo...-se supone que la preocupación de la gente debe hacer sentir a otros el amor que sienten hacia ellos, pero este hombre parece como si estuviera preocupado por un m*****o objeto y no por una persona. -¿Por qué demonios le preocupa tanto que me haya ido? Solo soy una más de las mujeres con las que se acuesta, no soy nada...-suelto su mano y me alejo unos pasos hasta quedar fuera de la protección de la sombrilla.-no olvide que esto es solo un juego que había que jugar, una ilusión para los demás más no para nosotros...-alzo la mirada al cielo y dejo que las gotas me mojen el rostro. Hoy no estoy odiado tanto la lluvia como otros días. Giro en mi sitio y comienzo a caminar hacia la parada de autobús. Camina sin mirar atrás. Camina sin mirarlo a él. Camina sin pensar en él. Camina sin titubear. Camina sin sentir el nudo en la garganta. -¿Planea seguir huyendo de mí?...-me detengo de golpe cuando esas palabras salen de su boca. Yo no estoy huyendo de nada. -No estoy huyendo...-sé que no lo estoy haciendo. Estoy segura. -Veo el miedo en su mirada cada vez que estoy cerca suyo, no me mienta...-desearía que no dijera más porque el vómito verbal sube por mi garganta cada vez que él habla.-le dije que seré su fuerza y lo decía en serio, pero si su miedo le está impidiendo hacer algo tan fácil como dibujar, me detendré ahora mismo de estar cerca suyo porque no planeo seguir detrás de una cobarde que no coloca sus deseos antes que sus miedos...-giro con brusquedad hacia él. Mi sangre se ha calentado de golpe y las palabras suben rápidamente por mi garganta. -Tiene razón, le estoy huyendo...-su mirada desprende una oscuridad tan abrumadora que casi parece arrastrarme hacia ella.-le huyo al dibujo, le huyo a mis deseos y le huyo a todo lo que puede lastimarme...-me siento frustrada y desesperada ahora mismo. Para empeorar la situación, la lluvia no disminuye ni un poco.-pero especialmente, le huyo a ese hombre en el que no puedo dejar de pensar...-su ceño se relaja ligeramente y la oscuridad en sus ojos parecen tambalearse. Estoy tan confundida y estresada ahora mismo.-todo en mi interior se quema hasta los cimientos por usted, Gabriel...-muerdo mi labio inferior cuando siento que el gemido quiere escapar de mi boca. Siento un bochorno enorme en mi interior ahora mismo al estar bajo su mirada penetrante. El silencio estaba a punto de volverse insoportable hasta que el sonido de la sombrilla cayendo sobre el suelo lo interrumpió. Verlo avanzar con paso firme, elegante y seguro hace que mi corazón lata con furia. Tengo la intención de decir algo cuando enreda su mano detrás de mi cuello y de un jalón, atrae mi boca a la suya. La necesidad en su boca es exquisita, refrescante y casi abrumadora, como una fogata que consume mis labios, mis pensamientos y mi alma. -Déjeme consumirla con mi fuego...-dice pegado a mis labios. d***o decirle que lo haga, pero mis labios se rehúsan a dejar salir las palabras.-déjeme ser eso que la hace desvelarse por las noches y la hace gritar de extasis mientras la poseo una y otra vez...-un gemido escapa de mis labios sin que pueda detenerlo. d***o eso y más.-déjeme ser su dueño...-paso una mano con mucha delicadeza por su mejilla. Su fuego me consume a más no poder. -Solo si me deja ser su dueña...-una pequeña sonrisa se dibuja en sus labios ante mis palabras. Besa mis labios con delicioso y ternura antes de acercar su boca a mi oído para susurrar. -Ya lo era antes de que me lo pidiera...-besa con delicadeza mi mejilla antes de alejarse para mirarme a los ojos. Mi corazón está saltando de emoción. -Usted es el responsable de mi confusión y el fuego que quema mis entrañas...-coloca un mechón de cabello detrás de mi oreja con delicadeza y sonríe ligeramente. -Me haré responsable de ello...-dice con suavidad y elegancia. d***o tanto a este hombre, lo d***o con locura. -¿Me romperá en mil pedazos en algún momento?...-sus ojos buscan los míos lentamente y algo en ese azul grisáceo me grita que hay peligro en su dueño. -Soy de los que se aferra a la posibilidad de un "no" definitivo, pero ese "no" siempre se vuelve un "sí" rápidamente, así que solo diré que es probable que lo haga y que es probable que yo sea el único pegamento para sus partes rotas, pero eso sólo me haría ver como un presumido hombre rico...-eso me arranca una sonrisa. Aunque mi cabeza grita alarmada que me aleje, mi corazón me dice que no y por hoy, d***o solo escucharlo a el. Después de todo, el responsable de este desorden en mi interior es también la solución para ordenar todo
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