No puedo explicar que está pasando, pero sólo sé que el deseo arde en mis entrañas.
Me ha recostado con suavidad sobre su cama y está de pie, entre mis muzlos. Y en lugar de lanzarse sobre mí, cómo creí que haría, dada su desesperación en el auto. Comienza a abrir su camisa, con calma y manos firmes. El deseo palpita en mi centro, pero mis manos están sobre mi cabeza y creo que su mirada fija en mí, me tiene paralizada.
Se quita la camisa, dejándola caer a sus pies y luego sigue con sus pantalones. Mi respiración se agita y mi vista se nubla de deseo.
Nunca antes me sentí así... No es que tenga mucho conocimiento, sólo dos novios antes y ninguno fue una gran experiencia... Pero este hombre desnudo frente a mí... Su sexo es grandioso, grande, grueso... imponente como él... tanto así que siento un poco de miedo, no sé a que estamos jugando. No quiero la incertidumbre del que pasará después.
Y creo que Niall lo ha visto en mi cara, pues me ha quitado suavemente las bragas y se ha hincado en el piso, entre mis piernas.
El primer contacto de su lengua en mi clítoris, me ha hecho olvidar cualquier cosa que haya estado hasta ese segundo en mi cabeza.
Su lengua es experta, su boca me devora como si fuera el postre más exquisito que probó en su vida.
Y cómo nunca antes en mi vida, el placer me destroza, es tan grande y avanza como una avalancha por mi cuerpo, extendiéndose, contrayéndose... doliendo y estremeciendo. Niall no me da tregua, a pesar de que creo haberlo pedido...
- Déjalo salir, Hermosa...
Y entonces lo siento en cada célula de mi cuerpo, liberándose explosivamente...
Mi cuerpo tiembla, mientras este hombre lame suave, como calmando mi euforia.
Su sonrisa es amplia y tiene ese aire de suficiencia.
Cierro los ojos y me entrego a esta nueva sensación... y no sé si sigo viva, cuando siento sus manos y su boca tocando y besando en ascenso por mi cuerpo.
Hasta que puedo sentirlo, duro... caliente y suave, en mi carne aún palpitante.
- Eres lo más exquisito que probé en la vida...
- Niall... - Me tenso un poco al sentir como hace resbalar su sexo en el mío, desesperándome.
- No tengas miedo, Josefa, sólo sentirás placer...
Asiento y trato de relajarme, sus dedos jugando en mi sexo me enloquecen, pierdo un poco la noción, sólo puedo sentir como se abre paso deslizándose lento en mi interior.
Mientras no le da tregua a mi cuerpo, sus manos me recorren con algo de desesperación...
- Josefa, Dios, eres tan estrecha...- Su voz denota un poco de descontrol, no es la misma fría y mandona de siempre...- Ya está, hermosa...- Se queda quieto, mientras me besa, casi dejándome sin aire. Su brazo se desliza por debajo del mío y se aferra a mi espalda... Cuándo se incorpora un poco, usándolo de soporte, sus ojos hacen contacto con los míos. Y en ellos encuentro una profunda tormenta que me absorbe.
Su primer movimiento es lento y tortuoso, lo puedo ver en su rostro... Pero para mí es el mismo paraíso, con el segundo movimiento, un gemido que no puedo detener se escapa de mi garganta... Sigue moviéndose suave, sólo aumenta un poco el ritmo, pero su pesada respiración, lo delata... Está luchando con su instinto.
- ¡Dios, Josefa!...- Justo antes de que sus labios capturen los míos, alcanzo a pedir lo que necesito...
- Más, Niall... Por favor.- ¿Más qué? No lo sé... Mi cuerpo pide más de todo esto...
Pero él lo entiende y me lo da... Sus movimientos se tornan más rápidos y fuertes... Enloqueciendo la poca cordura que me quedaba, reduciendome a gemidos y temblores.
Mis manos recorren su piel perfecta, memorizando cada músculos.
Alterna besos y caricias, con el vaivén de su pelvis, cada vez más fuerte y profundo, como si quisiera entrar por completo en mí.
Mis piernas se aferran a sus caderas... y de un sólo movimiento se incorpora, me arrastra con él, aferrado a mis caderas y se apoya en los talones.
No sé si es posible, pero lo siento más profundo y la sensación es indescriptible, nunca me sentí tan llena, nunca en mi vida sentí tanto placer.
Sus dedos se entierran en mi carne, sus movimientos son certeros, golpeando el lugar exacto, rozando el lugar exacto, sus músculos se tensan y se relajan con cada movimiento.
Y empieza esa sensación otra vez, otro orgasmo se empieza a construir en mí y siento que será más devastador que el anterior. Lo siento en cada pequeña parte de mi cuerpo.
- Niall...
- Lo sé, hermosa... Me apretas de una manera exquisita.
Sus movimientos se vuelven más fuertes y erráticos.
Se inclina hacia mi cuerpo, me abraza y me lleva hasta él, dejándome sentada, mientras él sigue hincado.
Su abrazo me apega a su cuerpo, y su boca se apodera de la mía...
- Déjalo ir, Jo...
Y entonces mi mente se queda en blanco, mis uñas se clavan en su espalda y sin pensar en lo que hago, muerdo suave su hombro... Todo estalla en mi, haciéndome temblar y a Niall, derramarse abundante y caliente en mi interior.
- ¡Oh, por Dios, Josefa!
Quisiera pedirle perdón por haberlo mordido, pero no encuentro mi voz.
- ¿Estás bien, hermosa?- Asiento con dificultad...- Vamos, sé lo que necesitas.
Se pone de pie, sin hacer ningún esfuerzo y me lleva en brazos... Hundo mi rostro en su cuello y me aferro a su cuerpo, creo estar más despierta que dormida, pero creo también que estoy aprovechando el momento. Sé que lo más probable es que esto no se repita... Necesitabamos quitarnos las ganas... Algo conozco de él y de su modus operandi
Llegamos a la ducha y sin soltarme da el agua, acerca unas toallas y prueba la temperatura con la mano, luego se mete aún conmigo en sus brazos.
- ¿Estás despierta, Jo?- Asiento con la cabeza, aún no encuentro mi voz.
- Vamos a darnos una ducha.- Vuelvo a asentir.
Me deja en el piso y me mete bajo el agua... que está perfecta y me empieza a lavar... Sus manos recorren suave mi cuerpo, llenándome de la espuma del jabón.
- Tienes pecas.
- Lo sé...
- ¡Ella puede hablar!- Se ríe y me besa, mientras lava mi sexo con ternura y erotismo. Aún estoy sensible y pronto sus dedos me tienen al borde del orgasmo, entonces se hinca frente a mi y su lengua termina el trabajo.
Mi espalda está contra la pared de ceramica y mi pierna en su hombro, una se mis manos se aferra a su cabello y la otra al muro. Sus manos me afirman con fuerza y mis gemidos son casi escandalosos, pero Niall parece disfrutarlo.
Y su lengua me tira de cabeza al abismo, sin tregua... Creo que ha este ritmo me fundirá el cerebro, pues ya no puedo pensar en nada.
Sólo sus palabras quedan dando vueltas en mi mente...
- Deberías acabar para siempre en mi boca.
Para siempre es demasiado tiempo.