PRIMERA PARTE~El Miedo~ Capítulo 10

1114 Palabras
Me he despertado sobre su cuerpo y eso es algo que jamás hubiese pasado ni en mis más locos sueños. El aire fresco de la mañana colandose por las cortinas, el olor a brisa marina y su mano acariciando mi espalda, abstraído en sus pensamientos. Me he quedado quieta para no romper el momento, me gusta está versión de Niall... Humana y con algo de ternura... Pero me asusta, parece demasiado fácil acostumbrarme a esto y ni siquiera sé cuántas horas de este sueño me quedan. No quiero romper la burbuja. Hemos tenido sexo muchas veces y antes de dormirnos tomamos una ducha. Y el problema empieza ahora, ¿De que se habla después?¿De trabajo?... ¿Me excuso y me voy? - ¿Qué es eso en lo que piensas tanto, hermosa? Su voz me sobresalta... - En qué aún no le aviso a mi amiga que estoy bien, ni le he preguntado por mi cartera. Me abraza fuerte y besa mi frente. - Deberias llamarla...- Me pasa su teléfono celular. No me sé su número, pero si el de Tomás. - Le marcaré a Tomás, es el único numero que recuerdo. Le pediré que le avise. Su frente se arruga y parece molesto. - ¿Quién es Tomás? - Mi mejor amigo. Tan sólo asiente, pero mientras espero a que Tomás conteste la llamada, me toma la cara, obligándome a mirarlo y me besa... Profundo, ardiente... Sus manos se pasean por mi cuerpo desnudo, que sí, sigue sobre el suyo. - ¿Hola? - Tomy, ¿Cómo estás? - ¡Jo! ¿Dónde mierda estás metida?... Estabamos a dos segundos de poner una denuncia por presunta desgracia. - Tomi, no seas exagerado, sabes que me fui con el señor Harper. - ¡Claro! ¡Con eso basta! No es como si dejaras tu bolso atrás y no aparecieras más. - No seas melodramatica... - Espera... ¿De quién es el teléfono por el que estás llamando? ¿Sigues con Harper?- Mi silencio otorga.- ¡Jo! ¿Estás aún con él? - Tomás, ¿De qué hablas? Deja de decir tonteras y avísale a Clarita que estoy bien y que pasaré por su casa a buscar la cartera. - Jo, responde a mi pregunta. Niall me acomoda sobre su cuerpo y como si estuviera haciendo lo más natural, empieza a estimular mi centro. - Corta hermosa... - Jo, no estás sola, puedo oir. Sus labios capturan los míos y su mano con lentitud, busca mi mano... está disfrutando el momento. Cuando llega al teléfono, lo toma, sus dedos me hacen gemir, justo antes de escuchar que se ha desconectado la llamada. - ¿A qué juegas, Niall? - ¿Jugar, yo?...- Su risa honesta... Yo no juego, Jo... - ¿Qué fue eso, entonces? - Eso fui yo, dejándole claro a ese niño, que eres mía... Creo que aquí es donde yo, Josefa Campbell (La vieja yo, al menos) soltaría mi discurso feminista de que no somos objetos, que somos personas autónomas y capaces de blah blah blah... Pero sólo me estremezco y me enloquezco más, "mía" tiene otro significado ahora... Uno más profundo. Uno que habla de placer y entrega. ¡Detente ahí, Josefa! ¿A qué se refiere con mía? No dejemos volar las ilusiones, Niall es un hombre del que si te enamoras, sufrirás... No está para relaciones, es frío y le gusta el sexo... De preferencia con una mujer distinta cada vez, no es (Por que no quiere) material para novio o esposo. Y yo, soy una mujer que se ilusiona rápido, que ama y sufre con facilidad y que tiene mal ojo para buscar parejas... Por eso decidí mejor estar sola y dedicarme a vivir la vida loca. El problema es que ese "mía: ya se incrustó un poquito en mi alma. Es ya casi la noche del sábado, estamos comiendo en la acogedora cocina de su casa. Estamos riendo de un par de tonteras que me ha contado Niall, es lindo verlo relajado y teniendo una conversación divertida. - Entonces, hermosa... ¿Cuántos novios?- Voy a responder, pero su teléfono nos interrumpe. Es una mujer, puedo escuchar su voz, aunque no puedo entender que dice y Niall sólo ocupa monosílabos para contestar. Se aleja de mí y alcanzo a oirle decir que no puede recibirla, pues está casi saliendo en un viaje al sur. Mi instinto se pone en alerta, lo he oído negándose a salir y es bastante honesto siempre, pero ha esta mujer a la que acaba de referirse como Dara, le ha mentido. Quizás me he estado engañando, creyendo en la imagen que han creado sus conquistas y tal vez si tiene una relación y sólo es infiel. Al volver su rostro ha cambiado, parece nervioso. - Lo siento, Josefa... Necesito que te vayas ahora.- Quedo con el trozo de palta a medio camino. Lo dejo en el plato y me pongo de pie. - Claro... Camino hacia su habitación, mi ropa y zapatos están ahí. - Lo lamento, surgió algo inesperado. - No te preocupes, ¿Me pides un auto?. - Es tarde, enviaré a Luis, para que te lleve a casa. - No es necesario. Me pongo mi tanga, sin quitarme su camiseta, el pudor ha vuelto a mí, me volteo y me la quito y me visto. Le pido su baño para poder arreglar un poco mi apariencia. Me quedo mirando mi reflejo en el espejo, prefiero esperar un poco acá que en su presencia, todo se ha vuelto muy raro... Y Niall ha vuelto a ser el mismo sujeto que casi no soporto a diario en el trabajo. Deben quedar unos cuatro minutos, cuando me atrevo a salir. Ahora sólo debo caminar derecho hasta la puerta y esperar afuera. Lo encuentro en el umbral de la puerta de su habitación. - El viaje ya está pagado. - Gracias, te transfiero a penas recupere mi teléfono ... -Paso por su lado. - Josefa, avísale a Luis cuando llegues a casa, por favor. Me aguanto la herida y la risa. El frío de la noche es mucho para mi pequeño vestido, pero también lo aguanto. El auto me espera afuera y es lo mejor que me pudo pasar, sólo quiero salir corriendo de aquí. Me subo al auto sin mirar hacia la casa, de pronto todo esto parece ser un gran error y lamentablemente, soy bastante culpable por no decir que no, no ponerle ni un pequeño "pero" y no resistirme. Necesito poner distancia, mucha distancia entre nosotros. Le doy al conductor la dirección de Clarita y le pido que por favor no lo notifique... Quiero esconderme del mundo un rato.
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