Toco la puerta varias veces antes de que Clarita abra.
- Dios, Jo... ¿Dónde estabas?¿Por qué aún traes el mismo vestido? ¿Paso algo?
- Calma, amiga... Invítame a pasar...
- Pasa tonta, no necesitas una invitación... ¿Vas a quedarte? Podemos hacer una pijamada.
- No tengo ropa
- Yo tengo... ¿Quieres darte un baño?¿Pido algo para comer?
- Disculpa que venga tan tarde, no te preocupes por comida.
- Tengo hambre, quédate conmigo y acompáñame a comer.
- Oka, creo que lo necesito...
- Ve al baño yo te llevaré ropa.
- Gracias amiga...
Voy a cerrar la puerta del baño, cuando la escucho llamarme, muy suavecito.
- Jo,¿Es verdad que estabas con el Señor Harper?
- No, salí con él para resolver un problema, pero antes de entrar fui abducida por un demonio.- Intento bajarle el perfil y demás está decir que no reconoceré mi estupidez frente a nadie.
La ducha me calma un poco, aún me siento herida... Sabía a lo que me estaba exponiendo cuando me fui con él, pero no puedo evitar que me hiera el ego y el orgullo. Al fin y al cabo me retuvo hasta que esa mujer llamó y me hizo salir de su casa a mitad de una comida, como una rata.
Salgo de la ducha y recuerdo mi teléfono y mi cartera, se los pido a Clarita, pero el celular está sin bateria y Clarita no tiene el cargador que necesito... Pero creo que es mejor así.
Ni siquiera me pidió avisarle, para saber si llegaba bien, más bien que le avisara a Luis... Como si hubiese pasado el tiempo con Luis, que irónico.
Después de una exquisita cena italiana y darle de baja a una botella de vino, llegan Tomás y Mateo, son casi las 3 de la madrugada y vienen de una fiesta, Clarita les ha avisado que aparecí.
El interrogatorio de Tomás no se deja esperar y es mucho más intenso, él tiene un punto y es que algo escuchó.
Ha sido más difícil ocultarle el nombre del hombre con quien estaba y no sé que tanto me creyó que no era Niall Harper. Pero Mateo ha puesto una película y Tomas ha debido callarse.
A las 7, nos hemos ido con Tomás a su departamento, a donde pretendo pasar el día, no quiero estar disponible para nadie.
Ya le avise a mi padre que estoy bien, sólo sin teléfono y que cualquier cosa le hable a Tania, ella tiene el número de Tomás.
Le pido autorización para faltar el lunes, pues Tomás me ha invitado a ver a su abuela que no está muy bien de salud.
Mi padre conoce el lazo que tengo con la familia de mi amigo y accede.
Y así es cómo al final del día he terminado usando ropa del bolso que siempre tengo en lo de Tomy y me he quedado con él.
Quizás estoy escapando de lo que siento, negándome a pensar o lo que quieras. Pero es lo que necesito ahora y cada quien hace lo que puede para sentirse mejor.
Lunes por la mañana, saliendo de Santiago decido encender el teléfono. Puede que mi hermana quiera comunicarse conmigo... Además he decidido que yo no tengo porque esconderme de nadie.
Niall pudo ser una buena experiencia o un error, no lo sé aún, pero lo importante es eso: "fue". Puedo perfectamente fingir que está olvidado.
Mi teléfono tiene muchas notificaciones de llamadas perdidas y otro tanto de mensajes. Sólo decido ignorarlos...
El viaje es corto y en menos de dos horas estamos compartiendo con la familia de mi amigo.
Hemos pasado un día tranquilo y cargado de cariño... Los padres, hermanos y la abuela de Tomás me adoran. Mi amigo es el mayor de tres hermanos... Y aún soy menor que todos ellos, soy como la hermana menor consentida... Por lo que el día se pasa volando y en un abrir y cerrar de ojos ya vamos de vuelta a Santiago. Hoy más que nunca quisiera eludir la responsabilidad que tengo con mi padre y poder decidir vivir lejos, en algún lugar escondido del sur, dedicándome a eso que fue mi sueño de adolescente: ser escritora.
La realidad es que no soy eso que muchos creen. Soy más bien un alma solitaria, que ama el silencio y que sueña con encontrar ese amor para el que signifiques el mundo entero... Pero en lugar de eso, me dedique a llenar vacíos con fiesta y alcohol y a enamorarme de los hombres incorrectos.
Esta vez seré esa versión de mí que construí a punta de dolor (Porque aún cuando para los demás una sufre de tonta, el dolor que sientes es real)
Ya es de noche cuando Tomás me lleva a mi departamento a recoger ropa y otras cosas necesarias, me ha pedido pasar la noche con él y he aceptado, es mi mejor amigo y está visiblemente afectado por el deterioro en la salud de su vieja nona, incluso yo lo estoy y nos vendrá bien la compañía del otro.
Tomás es un buen chico, disfrazado bajo esa fachada de chico malo.
Es guapo y un casanova sin remedio... Pero en el fondo yo sé que también ha sufrido por amor.
Es una de las pocas constantes en mi vida, si me necesita, ahí estaré para él.
Me sirve como terapia, si también, sola en casa estaría pensando en cosas que prefiero evitar.
A las 7 en punto salgo a trabajar, aprovecho que Tomás va de camino al trabajo y la compañía está muy cercana al edificio donde trabaja.
Dos cuadras antes de llegar se baja y compra café y algún acompañamiento, pues me da una cajita.
Es maravilloso tenerlo en mi vida... A Clarita y Mateo también, convirtieron el que sería un horrible fin de semana, en uno más llevadero... Me han dado compañía y amistad de manera inconsciente, justo cuando lo necesitaba.
Me bajo del auto y respiro profundo, me pongo derecha y decido que lucharé con todas mis fuerzas para evitar ser la tonta sumisa que responde a todas las ordenes del idiota de Niall, espero de todo corazón que este arrepentido y me evite, no tengo deseos de lidiar con él y su maldita arrogancia. Camino decidida por el pasillo hasta el ascensor.
Pilar aún no ha llegado y las oficinas están a oscuras. Me alivia saber que tengo un poco de tiempo antes de tener que enfrentarme a las consecuencias de mi estupidez.
Entro a mi oficina y enciendo la luz, Su presencia me desconcierta, pero alcanzo a reaccionar y poner mi máscara en su lugar.
- Josefa, gracias por aparecer...- Su voz me estremece un poco, pero tengo un objetivo y no me dejaré ganar.
- Sen̈or Harper, buenos días.
- ¿Me puedes explicar, dónde estuviste el resto del fin de semana?¿Por qué no me avisaste que estabas bien, cuándo llegaste?- ¿Será posible tanta arrogancia?
Ladeo mi cabeza para mirarlo y soy plenamente consciente de la sonrisa ironica que adorna mi rostro.
- Si mal no recuerdo, me pidió que le avisara a Luis y no a usted... Me pareció un poco destinado molestar a Luis a esa hora. Por lo demás, para que jugar este juego, me sacaste de tu casa sin importar nada, a altas horas de la noche... No tienes que pretender que te preocupa mi bienestar o que te importa que hice el resto del fin de semana.
- Josefa, no juegues con mi poca...
-¿Poca que?... ¿Hombría?... ¿Honestidad?
- Puedo ver su rostro desencajado de rabia. Pero poco me importa-).- Necesito trabajar, si ya terminó, por favor retírese