Me levante de mi cama muy animoso, mi día transcurriría de una manera que no había sentido en mucho tiempo. Derek y Mabel por supuesto que notaron mi cambiada actitud en el desayuno. El día era caloroso, pero mi interior tenía un enorme arcoíris. Al ingresar al instituto, lo primero que se me ocurrió fue buscar a Beatriz. Tengo que verla y también d***o saber si lo que paso esa noche fue real. Transcurrieron las primeras clases y mi mente permanecía en otro lugar. El timbre del almuerzo llego para bien y me aproxime hasta la cafetería. Escarbaba entre el alumnado intentando buscar a la preciosa pelirroja. Permanecía sentada junto a Jane en una mesa, cuando distinguió que me aproximaba hacia ella, bajo la mirada y aparto sus manos de la charola.
-Hola Jensen, ¿Estas bien? – examinaba su extraño comportamiento.
- Por supuesto- cruza miradas con Jane.
- ¿Puedo hablar a solas contigo?, no te quitare mucho tiempo -
-No, ahora no puedo. Después sería mejor-evade.
-No puede ser después, tiene que ser este instante- nuevamente cruza miradas con su amiga rubia. -Si no quieres hablar conmigo por alguna razón, bien. Solo quiero una respuesta. ¿lo que sucedió anoche fue real? -
-Holden, solo te pido que me des tiempo- Jane le provee un codazo intentando decirle algo.
- ¿Tiempo para que?, solo necesito un SI o un rotundo NO- interpelo.
-NO. ¿Eso era lo que querías escuchar? - sus ojos se nublan y sus labios empiezan a temblar. -Por favor, vete- su voz es débil. Se restriega los ojos.
-Está bien, ahora estamos en lugares diferentes. Espero que te vaya bien Bea-zarandeo un poco la silla y me retiro.
Mancho furioso por los pasillos. Me introduzco en un salón vacío, grito con todas mis fuerzas y sacudo algunos libros. No entiendo por que se comportó de esa manera, percibí que la melliza le ordenaba todo lo que tenía que hacer. A veces observo un raro parentesco entre algunas personas, pero en este caso se volvió a repetir una de mis mayores pesadillas. Al enamorarme de ella pensé que todo estaría bien, que era la indicada. El tiempo es demasiado corto, el enojo pasara como debe hacerlo. Si olvide a varias ex, puedo fácilmente con esta pelirroja que solo llegamos a ser amigos. ¿Qué me hizo creer que Bea sería diferente a las otras? Es solo un patrón que se repite en mi vida. -Supéralo- lo único que decía mi padre cuando me sentía mal. Quizás le sucede algo y no quiere decirme, pero si ella lo ha decidido así no me queda más opción que alejarme de ella. Una parte de mí, siempre esperara a que Bea esté lista. Por ahora, olvidar seria lo mejor.
(…)
La madre de Charlie me invito a comer en su casa posteriormente a que termináramos los entrenamientos. Permanecía exhausto, mis parpados pesaban. Su hogar es increíble, es comparable con un club de campo. Las fiestas en su casa son legendarias. El año anterior, mientras sus padres viajaban a Estocolmo por una conferencia, nosotros organizamos una enorme fiesta. Por su puesto que todos la olvidamos, nadie la recuerda, todos reposaban tan embriagados que Charlie no le quedo más opción que transportar adolescentes ebrios en su Ferrari hasta la entrada de sus respectivas casas. Acudieron alrededor de cuarenta o cincuenta chicos que disfrutaron de una gran noche.
Al acomodarnos en la mesa, la comida ya estaba servida. Usualmente las empleadas preparan una comida especial para cada uno, es como ubicarse en un restaurant. Llegamos un poco retardados al almuerzo, el padrastro de Char ya se había ido a trabajar y la señora Turner jugaba póker con sus amigas en el área de la piscina. Si lo sé, que la progenitora del rubio me invite a comer con ellos no figura que ella estará presente en la mesa.
Si soy genuino, esas señoras me estremecen, me ponen los pelos de punta. Sus papadas gigantescas, la piel colgando, sus facciones de pasas y su espeluznante obsesión conmigo. La semana anterior, Charlie nos invitó a Marcus y a mí a refrescarnos un rato a la piscina. Al deslizarnos por el tobogán, accidentalmente perdí mis shorts, aunque usaba ropa interior no podía presentarme así en frente de esas señoras, incluida la madre de Chelsea. La señora Turner y la madre de mi exnovia son muy amigas desde que visite al rubio junto a Chels. La señora Wood recogió a mi ex en la casa de los Turner y examino algunas plantas secas, la madrugada siguiente, se manifestó nuevamente en el hogar de mi mejor amigo y ayudo a la propietaria a plantar y rescatar su jardín olvidado.
Me sumergí en el agua en búsqueda de los shorts, el cloro comenzó a irritar mis ojos y la madre de Charlie me sugirió que saliera del agua para emplear gotas para calmar la molestia. Olvidé que me encontraba en ropa interior y escalé las escalerillas para salir de la piscina para depositarme las gotas curativas. A las señoras se les cayó la mandíbula hasta China al distinguirme semidesnudo de pie al borde de la piscina. Ojee mi entrepierna, en exclusiva, me encontraba en ropa interior. Continúe caminando con firmeza, tome las gotas y me coloque una en cada ojo. Las señoras no desistieron de examinarme, a mí y a mis partes. No me deshonro de mi físico, profeso que me encuentro en forma por los entrenamientos. Lo que, si me desagrada, es a un acilo de señoras contemplándome con los ojos caídos. Actualmente me dispusieron un seudónimo: El Chico Stripper.
- ¿Que tal si nos incorporamos a la alberca después de comer? – propone entre carcajadas.
-No gracias Char, no traje bañador-
-No es necesario, solo tienes que presentar el estriptis de la semana pasada- bufonea. Le golpeo el hombro.
Luego de terminar el postre, Char se marchó al área de la piscina. Platicaba con su madre y con las señoras, disfrutaban muy reídas, anhelo que mi persona en particular no sea la temática de conversación. Me retire para desechar mis trastes en la cocina. Rosalía la empleada, me los usurpo de las manos e inmediatamente recogió los otros desechos en la mesa. Aun no me acostumbro del modo de vida que tienen los Turner. Me acostumbre a ayudar a mis padres con los quehaceres, con lo que florezca, pero siempre mantenernos ocupados ayudando en la casa.
Mi vista exploraba las paredes de la casa, lo retratos y lo cuadros son magníficos, corresponden a valer una fortuna. Los padres del rubio son muy ricos, el padre biológico de Charlie murió hace 6 largos años, cediéndole su absoluta fortuna a su esposa: la señora Dónatela Turner, también madre de mi mejor amigo. El señor Chester Lancaster, se incorporó a sus vidas luego de 2 años de la muerte del señor Emiliano Turner. Eran amigos, trabajaban juntos en la misma firma de abogados. Conoció a la madre de Char en el funeral y comenzaron a verse con más frecuencia. Fue algo audaz y anormal salir con alguien a poco tiempo transcurrido del funeral de tu esposo, pero es su vida, su decisión.
En el recóndito de la casa, contemplaba desde un ventanal a las personas que se localizaban en el área de la piscina. Charlie se veía muy agradable, pero luego algo o alguien lo disgusto imprevistamente. El rubio volvió al interior de casa, se arañaba la cabeza y circulaba de un lado a otro. No sé lo que ha pasado, a mi parecer algo le inquietaba. Muy pocas veces lo he visto tan ansioso. Se acerco a mí, no objeto palabra alguna, se sentó en el sillón con las manos en la cara, apoyando los codos de los muslos. Su rostro cambio instantáneamente al notar que lo observaba. Mi radar detectivesco apuntaba a Charlie, tenía que llegar al fondo de su preocupación; eso es lo que hace un verdadero amigo, supongo.
- ¿Te ha pasado algo Char? - me amolde en el sillón junto a él. - ¿ocurrió algún problema con tu madre o solo es mi imaginación? -
-No, no ha pasado nada- reconoció cortante levantándose del sillón e introduciéndose en la cocina.
Reapareció con un vaso de jugo, adquiría sorbos mientras merodeaba las afueras de la casa. Nuevamente se reacomodo junto a mí en el sillón, quería ayudarlo con el problema que rondaba por su mente, pero como hacerlo si no tengo ni idea de cuál es. Sus piernas tiritaban, me miro de reojo para prontamente reajustar su vista en el jugo. Accidentalmente vacío todo el contenido del vaso sobre mi ropa. Me sobresalte como un relámpago, mi camiseta de los Rolling Stone y mis jeans nuevos estaban empapados. Me empujo hasta su dormitorio curioseando los alrededores. Localizo un par de mudas en el armario y la planto en la cama, deduje que la ropa era para mí. Antes de salir de la habitación, me insinuó que me duchara.
La ducha es inexcusable, a menos que ansíe tener un aroma a piña por el resto del día. El agua estaba caliente, encendí el estéreo para escuchar Goner de Twenty one pilots a todo volumen. Cerré los ojos mientras masajeaba mi cabello con gel. Con el rostro lleno de jabón y gel en mi cabeza, salí del baño apresurado a buscar mi móvil en el dormitorio. Mi madre me llamaría para avisarme que el pastel de cumpleaños de mi padre estaba listo y que correspondía ir a la panadería a recogerlo. Me dejo encargado de buscarlo, ya que ella estaba algo atareada en el trabajo y se le hacía imposible. Cada año, mi padre celebra su cumpleaños con una enorme fiesta; sin embargo, en esta ocasión no puede, ya que se comprometió a viajar esta misma noche a la Ciudad México por negocios. Me tropecé con una que otra cosa. Debido a que mis ojos estaban enjabonados, tuve que imaginarme el laberinto de la alcoba. Charlie es muy desordenado, sino fuera por las empleadas, esta alcoba sería un tiradero. Al sentir el suave colchón de la cama, percibía que mi objetivo estaba cerca. El móvil se encontraba en mis jeans, inspeccionaba la cama, pero no encontraba ni rastro de ellos.
- ¿Holden? - me exaltó esa voz chillona que reconocí al instante. Me petrifique al recordar que estaba de cabo a rabo d*****o frente a mi exno -So-Sofia- Inhale hondo. Cubrí mis partes - ¿Que estás haciendo aquí en el dormitorio de Charlie? -
-Bueno, mi padre se marchaba al trabajo y no quería quedarme sola en casa, así que llame a mi madre, ella me invito a venir, y ya que tú estabas almorzado aquí con ellos presumió que era buena idea que yo visitara a la señora Dónatela- se levantó de pie frente a mí, tomo una toalla para despejar mi rostro removiendo el jabón de mis ojos. Y Hay estaba ella, con su hermoso rostro, su cabello café peinado detrás de las orejas, observándome directamente con esos perfectos ojos azules que tanto me gustaban. -Al llegar, la madre de tu amigo me envió a esta alcoba a esperar mientras te duchabas. Quisiera platicar contigo de un tema en particular-añade.
-Estoy de acuerdo, pero estoy d*****o y necesito la ropa para vestirm… -me interrumpe lanzándose sobre mí, me besa en los labios sujetando la parte trasera de mi cuello y me rodea el torso con las piernas. Estaba a punto de caer en la tentación, pero me contuve apartando mi cara de su boca y separándola de mi cuerpo. Estaba muy agitado y estupefacto de la escena que termina de acontecer.
Me estiré para recoger la ropa y me introduje en el baño. Me gire para verificar que ella se encontrara bien, Chelsea estaba sentada al borde de la cama con la cabeza baja y las manos apretujando su rostro. No quería que se sintiera rechaza, pero la relación acabo hace unos meses y ya no somos más que amigos, no puedo seguir amándola, rompió mi corazón y me obligo a alejarme. En el instituto nos evitamos, no hablamos hace ya mucho. No puedo creer que se sienta tan sola que busque nuevamente de mi compañía. Charlie y Mateo me aconsejaron que la olvidara, y eso fue lo que hice: olvidar. Me duele, a mi más que a nadie verla en ese estado; aunque ya no somos pareja, algún día la considere el amor de mi vida. No sé lo que ha hecho durante estos meses, pero sé que ella no está bien.
El karma me ha llamado, luego de ver el mensaje que me ha enviado mi madre, el móvil se me resbalo descendiendo hasta el escusado dañándose instantáneamente. Luego de vestirme regrese a la alcoba, lagrimas bajaban por la barbilla de la chica. Mi corazón se arrugo, me senté a su lado, mordí mi labio inferior. Coloque mi brazo sobre sus hombros atrayéndola hacia mi pecho para que se descargara por un rato. Sujete su cara, solo quería hacerla sentir mejor, y la tentación jugo conmigo, así que le plantee un beso en los labios, ella me seguía. Su maquillaje estaba corrido, tome la toalla para limpiar su rostro mientras ella me miraba con un puchero. Me siento mal por ella, está desmoralizada. Sujeto mi mano para reacomodarla en su cintura, volvió a besarme y fue inevitable para mí no seguirla. Por un momento volví a sentir algo en el interior por Chels, le estaba mintiendo a mi corazón al negar que aún no quedaba fuego entre nosotros. Y de la noche a la mañana, volvimos al punto donde todo inicio.
(…)
Me estacione frente a la panadería, se me hizo tarde y me baje del auto apresurado para recoger el pastel. Mi padre tenía que tomar un vuelo en dos horas y yo aún no estaba en casa. Al entrar, me postre en un mostrador, la empleada me indico que tomara un ticket y que me colocara en la fila de espera para recibir el pedido. Empezaba a estresarme, la fila tardaba demasiado en avanzar, comenzaba a comerme las uñas para calmar mis nervios. Todo se detuvo en mi mente al recordar a Bea, esa hermosa pelirroja que me hizo añicos en la cafetería. Apreté mi dentadura al recordar que antes de reencontrarme con Chelsea, quería comenzar un nuevo capítulo con la pelirroja antes de que me ignorara. Estruje mis ojos para retener las lágrimas. Es cierto lo que Bea dijo de mí, soy un completo imbécil. La presione para conseguir una respuesta rápida. Ni siquiera le entregue un poco de tiempo para pensar bien las cosas. Siento que le he fallado a Beatriz como ella lo hizo conmigo. Instantáneamente la olvide al estar con mi exnovia; no deje ni que un solo día transcurriera para alejarla por completo de mí.
Le hice entrega del ticket a la chica en el mostrador, busco mi pedido en la cocina y me hizo entrega de un gigantesco pastel de chocolate con fresas. Mis sentimientos colapsan al entrar al auto, golpeo el volante para descargar la impotencia que llevo en el interior. No he podido olvidar a esa chica que fue mi primer amor, con la que pase tantos momentos increíbles y me hizo sentir amado. Pero ahora, ha llegado esta nueva chica a mi vida cuando me sentía abandonado e invisible y que me revolvía los sentimientos cuando estaba cerca de ella. Las dos me hicieron daño, y lo peor del asunto es que aun no entiendo porque lo hicieron.
Al llegar a casa, limpie mi cara humedecida con la manga de mi camisa, rodee el auto y tome el pastel que coloque en el asiento del copiloto. Me esperaban sentados en el comedor, ubique la sorpresa para mi padre sobre la mesa. Todos estaban en completo silencio, el ambiente era incomodo, creo que llegue en mal momento. Derek parecía molesto al distinguir el cambio de expresión de mis padres. Se levantó de la mesa, subió las escaleras y se escuchó el a***e de la puerta de su alcoba. Mi madre me sonrió aliviada, lo suficiente para comprender que hice un buen trabajo en traer el pastel. No comprendía lo que había pasado antes de mi llegada a casa, pero no era nada bueno por las caras incomodas de mis padres. Mabel bajaba de su alcoba con las manos repletas de estampillas para libretas del ídolo rubio. Por su actitud relajada, creo que estaba igual de confundida que yo al deducir el comportamiento explosivo de Derek. Luego de cortar el pastel, nos despedimos de mi padre; si no se marchaba en ese preciso instante perdería el vuelo a México.
(…)
Mi madre me proporciono el auto para conducir hasta el instituto y ahorrarle trasladar a Mabel con sus DVD a todo volumen del cantante y algunas bandas de chicos que hacen que mis oídos detonen. Al transitar por los pasillos con mi mochila postrada en el hombro, miraba hacia mis costados, todo el alumnado estaba concentrado en sus móviles y reían a carcajadas. Debido al incidente en el baño de Charlie con mi celular, me impendía ponerme al corriente de lo que todos murmuraban. Marcus se acercó a mí, atrayéndome hasta la puerta principal del salón de Música.
- ¿Ya viste la foto? -curiosea.
-No. ¿de que estas hablando? –niego. -mi móvil se dañó en un escusado. ¿Por qué todos se alborotan por una fotografía? - añado.
-Una chica de ultimo año le envió un d*****o a Charlie y él se lo tramito a medio instituto. Desde entonces se ha hecho viral en la ciudad. Ojee la fotografía, pero no he conseguido reconocer a la chica. No he cruzado palabras con Char, pero traiciono la confianza de esa chica anónima y actualmente corresponde a que se sienta de lo peor si se ha enterado de que su foto fue posteada -
Me aparte de Marcus con un nudo en la garganta, no sé quién es esa chica, pero todo lo que fanatizaba del rubio, se desborono. Él es un miserable, aun no puedo creer lo que ha hecho, no sé quién es mi amigo. Siempre hay dos historias en estos casos, pero en este momento no me atrevo a creer absolutamente nada de la versión que tiene Charlie preparada para explicar. Si alguien consiguiera reconocer a la chica de la foto, la dignidad y la reputación de esa fémina, estarán rematadas.
Minutos antes de que el timbre tintineara, ingrese al salón de Historia para adelantar la tarea que olvide hacer ayer por el forcejeo del cumpleaños. Profesaba que me encontraría absolutamente solo, pero al observar los alrededores del salón, una chica con una melena clara gimoteaba sentada en los principales asientos. Me acomode junto a esa chica que cubría su rostro con la cabellera luminosa. Sino consolaba a esa agraviada extraña, quizás me arrepentiría por el resto del año.
Capítulo 13: Legalmente Rubios
- ¿Te sientes bien? - analizaba distante. -talvez puedas resolver tus problemas si pláticas con alguien de ellos-
-Mi problema es irreparable, jamás lo entenderías- sollozaba desentendida.
Al frotar su hombro, intentando ayudarle, reconocí inmediatamente a esa adolescente desconsolada. Jane Lynch, nunca la había visto en una condición tan afectada. Ella y su hermano mellizo Juno, son geniales, siempre deambulan juntos y su ropa es como postrarse a ver Legalmente Rubia toda la mañana. Pocas veces lo he visto separados y Jane parece estar necesitando gravemente del apoyo de su mellizo. Aun merodean varias indagaciones en mi cabeza, pero no puedo ayudarla si ella se abstiene a contarme. Aunque yo especulo que ella aconsejo a Bea para que rematara nuestra amistad, necesita ayuda. Rodee su espalda con mi brazo y reacomodaba su melena intentando conseguir ese consuelo que su intestino exigía a gritos. Levante su cabeza y retire las lágrimas que circulaban por su rostro con mis pulgares. Comenzó a resoplar enfurecida, y en un santiamén, la tristeza se transformó en ira.
- El error fue mío, confié en él y le expuse algo tan privado. Solo me manipulaba cuando expresaba que abandonaría a la otra porque solo me amaba a mí. Nadie puede arreglar lo que he hecho y lo que más me duele es que Juno, jamás me perdonara- se colapsaba en llanto y zarandeaba el escritorio.
Luego de lo dicho al girar mi cabeza, Juno ingresaba por la puerta del salón a mi parecer muy enojado. Me atropelló apartándome y sujeto a Jane por el brazo, le protestaba exigiéndole que dejara de llorar y que se moderara. La levanto del asiento, saliendo así del salón de Historia. Y en un instante mi cabeza estallo como un millón de fuegos artificiales. Mi cerebro tardo varios segundos en procesar lo que acababa de exponer la melliza.
El timbre es activado en el momento exacto, mis compañeros ingresan al salón. Intento respirar y concentrarme, la ira que corre por mis entrañas es indescriptible. Miro hacia un lado, el asiento que ha dejado Jane prevalece vacío, lo más probable es que no regrese nuevamente al salón. Expulso un chillido cuando alguien me estruja los hombros desde el asiento t*****o. Al proporcionar una vuelta sobre mi asiento, distingo a la hermosa pelirroja. Sus enormes ojos me miran exaltados esperando una palabra. Creo que quiere conversar sobre lo dicho anteriormente. Antes de conseguir facilitarle alguna oración, el profesor Louth nos interrumpe para proseguir con la clase previa. No quiero hablar con ella, quiero espacio para descifrar lo que está pasando entre los dos ¿está enojada o solo distante? Si un día me tratas como el propio excremento y al siguiente te comportas tan gentil, mínimo sufres de un perfecto caso de bipolaridad.
Concluida la clase de Historia, me incorporé entre los alumnos que transitaban por los pasillos. Mi objetivo se centraba en esconderme de Bea hasta que este seguro de que puedo hablarle sin que estallen una pila de palabrotas. Necesito del consejo de Mateo, nadie mejor que mi único amigo real para ese trabajo. En la cafetería me serví una hamburguesa y un refresco. Examinaba las mesas buscando a mi amigo rubio; al encontrarlo, el pobre se veía abandonado y me acomode junto a él. Deduje que se sentía de la misma manera que yo: furioso. Y tiene mucha razón de sentir ese estremecimiento, el ama intensamente a Heather y le duele el gran engaño que le ha planteado Charlie con una chica que todos han profundizado como anónima para el bien de no viralizar la identidad de Jane.
- Charlie arruino la reputación y la autoestima de la melliza. Engañaba a Heather con Jane, posiblemente la melliza no pretendía continuar concurriendo como el plato de segunda mesa y se lo reclama. Al no ceder, ella concluye inmediatamente con la relación, el miserable se indigna y difunde la foto por venganza-relata afligido.
- ¿Qué?, ¿de dónde has sacado todo eso Mat? -
- Sencillamente yo sería un genial detective-sonríe con suficiencia.
Sentado ingiriendo la comida, contemplo mi entorno. Charlie marchaba por la cafetería junto a el equipo de futbol. Juno inspecciona el lugar, transita buscando un punto en específico: Charlie. Al acercarse a su objetivo cruzan un par de palabras, el mellizo empuña las manos y lo siguiente que vislumbre fue a el rubio recibiendo un puñetazo del mellizo enfurecido. Heather, al reconocer lo ocurrido, se retiró de la cafetería con rapidez. Me levante sobresaltado, no lo podía creer, Char se encontraba derrumbado en el alfombrado del comedor. Me acerque rápidamente hacia a él, examinaba sus labios ensangrentados. Extendió su brazo implorándome que lo ayudara a levantarse. Negué con la cabeza, gire sobre mis talones y lo abandone a su propio favor en la mugre alfombra. No podía ayudarlo, lo primordial que él tiene que lograr es pisar tierra firme y dejar de vivir en un sueño donde es el rey. Tiene que olvidar el pasado, y seguir adelante como el rubio de buen corazón que tiene en su recóndito interior, pero hasta entonces que no me considere como su amigo.
Abandone el comedor para dirigirme hasta el gimnasio, Chelsea me esperaba sentada en las gradas con una bolsa de frituras entre manos. Me ofreció un poco, antes de introducir mi mano en la bolsa, la resguardo y coloco un Dorito entre sus labios. Yo le seguí el juego y me comí la fritura mordiéndole apasionadamente los labios. Nuestro besuqueo fue interrumpido por la chica de mis pesadillas: Amanda Miller. La genética las hizo tal para cual, solo les circula sangre podrida por las venas; a lo que me refiero es que el apellido Miller es muy renombrado ya como les parecerá, es la hermana de Sandra, la chica que engañaba a Charlie. Me levanté como un resorte al distinguir su presencia y me introduje a los vestidores a cambiarme para el entrenamiento. Me desvestí quedando en ropa interior, olvidé mi uniforme en uno de los casilleros cercanos a las duchas. Abrí la puertita metálica obteniendo el atuendo respectivo. Todos mis compañeros ya se habían vestido e ido al entrenamiento y yo aún seguía en fachas. Escuche un a***e prominente de la puerta principal. Inspeccione para visualizar quien había accedido. Trague grueso al contemplar a Bea de pie frente a mí, ojeando mi físico con tan solo un bóxer resguardando mis partes.
- ¿Por qué me evitas? -cuestionó. -Necesito hablar contigo -añade.