Capítulo 6

3018 Palabras
La rueda se detuvo, correspondía que bajáramos de la atracción. Curioseaba a esa melena pelirroja descendiendo de los escalones mientras yo le seguía el paso. -lindo t*****o- pensé. Alcance su mano entrelazando nuestros dedos. Quería presionar a esta chica, tenía que esforzarme para que no me olvidara. Ella se dejaba llevar, me inspeccionaba de reojo mientras caminábamos lado a lado. Charlie y Heather nos localizaron entre la m******d, Heather me proponía ladeando la cabeza que les anunciara a la chica de pie junto a mí. -Ella es Bea, la pelirroja más candente del lugar- la bermeja magullo una de mis costillas con el codo. -Un placer conocerte Bea- coincidieron. -Se ven lindos juntos- difunde Charlie guiñándome un ojo. Bea se decolora al escuchar a mi amigo. - ¡Beaqueen es hora de irnos! -exclama Mike subiendo a la motocicleta. Ella jadea al tener que desprender mi mano de la suya. Profeso que la estaba pasando bien, pero no puedo impedir que se vaya, se entrometerá en un lio con el musculoso si la retengo junto a mí. Se despide de mis amigos y se retira. No puedo dejar que se vaya así como así, algo tiene que pasar. La persigo para sujetar su mano, la llevo hacia mí para plantearle un último beso en los labios, ella aparta sus labios de los míos y me proporciona un abrazo que disfruto cada segundo. No lo sé, a mi parecer fue muy espontaneo. Percibo su respiración en mi cuello, mi cuerpo no quiere soltarla, pero tengo que dejarla ir. Nos separamos, ella camina hacia el estacionamiento donde la esperan, se gira para examinar mi fisionomía, me despido sacudiendo la mano mientras se subía a la motocicleta con Mike; los contemplaba alejarse hasta que se perdieron en la autopista. (…) Regrese a casa encandilado, no puedo olvidar lo que ha pasado en la tarde. Saboreo mis labios para sentir ese sabor a frutilla que Bea ha dejado sobre mi boca. Cierro mis ojos para inmortalizar ese mágico momento; será eterno mientras florezca en mi memoria. Me retracto al olvidar pedir su número. Ambiciono hablarle, contarle más sobre mí y estimo saber más sobre ella. No me sentía invisible junto a Beatriz, ella es una chica que me hizo sentir algo diferente, no consigo explicarlo con palabras. En la cena, mis padres se encontraban de mal humor como de costumbre; Mabel jugueteaba con los espaguetis y Derek estaba lúgubre. Me siento afligido al entrar a casa y que no curioseen como había estado mi día. Anteriormente, ya hace muchos años, la atmosfera de la casa era feliz, familiar y llena de amor. Todo se malogro con el tiempo. La realidad no sé que nos pasó, ¿fue mi culpa? O necesitábamos alguna razón para ser felices. Me han invitado a cenar en otros hogares, poseía demasiada envidia de esas familias ilustres. Ellos se distinguían muy felices, compartían sus risas, sus bromas, se semejaba a una escena de una película y yo, el espectador que se entontece con tan maravillosos escenarios. Añoraba que mi vida, concurriera como en esos hogares. Capítulo 8: Problemas Hormonales Antes de acostarme a dormir, Derek entro a mi dormitorio inculcando mi armario. Presumo que quiere que le preste una camisa para alguna de sus sobresalientes fiestas. No me importa que tome prestada mi ropa sin pedirla, lo que si me molesta es que localice camisetas muy sucias en mi armario luego de su uso. Eso es tan impertinente, agradezco que solo tengo un hermano hombre; si Mabel también lo fuera, profeso que ya me hubiera vuelto loco. Pero el mayor patán de los Phoenix no arruinaría mi tranquilidad, al menos no por esta noche. Solo pienso en lo que paso hoy en la rueda de la fortuna, no puedo creer que me esté enamorando de Bea. Tengo muy claros mis sentimientos y actualmente quiero mucho más que una amistad con Beatriz Jensen. Solo el tiempo aclarara si es correspondido o si solo es una ilusión de adolescentes; aún queda mucho tiempo para concretar si quiero o no seguir con esto. (…) Comúnmente mi padre nos lleva al instituto, pero hoy es el día libre de Derek y le solicitó el auto a mi padre para ahorrarle transportarnos hasta allá. ¿acaso cree que Mabel y yo somos tan bobos? No puede ser. Sus intenciones son demasiado predecibles, quiere el auto para transitar un rato por la ciudad a hacer quien sabe que. En general el clima en la ciudad es cálido, pero estamos en tiempo de lloviznas que se presentan de la nada. Para nuestra mala suerte, poco antes de aproximarnos al plantel, comenzó una fuerte llovizna y Derek Se detuvo cerca de la entrada del instituto. - ¿Por que te detienes aquí? -examina la mediana de ojos azules. - ¿Cómo que por qué? aquí es la parte de la película adonde bajan del auto y se mojan en la lluvia entusiastas- Mabel y yo cruzamos miradas. -No me voy a bajar aquí, conduce hasta la entrada-protesta. - ¿O evacuan el auto ahora mismo o los llevo de vuelta a casa? La hora corre, propongo que tomen una decisión rápida, ya están llagando tarde irresponsables- No podía cesar de reír al contemplar a Mabel discutiendo con Derek. Aunque es un despiadado obligándonos a mojarnos en la lluvia, sabe cómo hacer enfadar a la pequeña molestia. Yo no iba a debatir con ellos, así que me largué del auto y trotaba con todas mis fuerzas para no empaparme. No obstante, no valió la pena que me apresurara ya que el agua no paso desprevenida en mi ropa, fue un esfuerzo con un resultado predecible. Transcurría por los pasillos completamente mojado en dirección a la clase de Literatura. No concurría nadie por los pasillos, y no esperaba menos debido a que habíamos llegado sumamente tarde. No me atrevía a entrar a la clase en tal aspecto, decidí que me quedaría sentado en uno de los banquillos junto al muro a esperar que mi ropa se secara un poco. -Holden, no me digas que tampoco te dejaron ingresar al salón- se acerca y se amolda junto a mí en los banquillos. -No seas tan pesimista Mabel, no entre por que no pienso dejar que el profesor y mis compañeros se burlen de mi por culpa del degenerado de Derek. Pero está bien, de todos modos, la clase de Literatura me aburre un montón- sonreí con suficiencia. - ¿Estas un poco distinto o es solo mi imaginación?, anteriormente disfrutabas peleando con el degenerado hasta el fin del mundo. No me digas que tienes una nueva influencia que te volvió pacifista- -No, nada de eso-suelto una risotada. -Es que en estos días me he fijado mucho en una chica y no sé que hacer para que esto prosiga, solo pienso en ella y me causa mucha armonía. Creo que estoy sintiendo algo muy fuerte, pero ahora no sé que decirle ni cómo actuar con la chica luego de que la besara. ¿sabes que? Es estúpido, olvida todo lo que dije- - ¿De que estas hablando?, no sabía que estabas enamorado- se sobresalta. -Presumía que algunos hombres eran tontos, pero no te incluía en ese porcentaje. Si te gusta alguien, díselo. Si quieres que esto prosiga, invítala a salir. Si quieres olvidar algo que probablemente cambie tu vida, no lo hagas- Las cosas que dijo Mabel son muy ciertas, talvez Bea cambie completamente mi futuro y yo me he cegado. Tengo que intentarlo o jamás sabré lo que pudo haber pasado sino lo hago. En el pasado, hablaba fácilmente con muchas chicas y era demasiado sencillo tener una cita con ellas. Es increíble la gran marca que ha dejado Chelsea sobre mí. No sé si seré lo suficiente para mantener a mi lado a una chica como esta radiante pelirroja. Quiero aprovechar cada momento en el instituto con Beatriz, si decidiese que no quiere ser nada más que mi amiga, no voy a presionarla a ser algo que ella no quiera. El timbre nos avisó el cambio de clases. Tanto la ropa de Mabel como la mía, seguían un poco húmedas, pero estaban suficientemente presentables para pasar desapercibidos. Al ingresar al salón de Artes, Charlie se alistaba para empezar a colorear en su libreta. Me coloque en un asiento vacío junto a él, lo salude de un apretón y la profesora Miel nos solicitó que dibujáramos nuestra cosa favorita en el mundo. Mis dibujos son adecuados, pero nunca había pensado en cual sería mi cosa favorita. Comencé a hacer rayitas y algunos puntos, no tengo ni la menor idea de lo que estoy haciendo. El timbre del almuerzo me salvo de un seguro dibujo reprobado. Debido a que ya no teníamos el suficiente tiempo para terminar, la profesora de Artes nos asignó un tiempo limitado para la entrega del dibujo. Marchando por los pasillos camino a la cafetería, me topé con Bea que estaba concentrada depositando algunos libros en su casillero. Al caminar hacia ella, las palabras de Mabel se repetían en mi cabeza. -No presiones a los libros para que se introduzcan a en tu apretado casillero, solo tienes que ser cortes y ellos van a ceder-bufoneo. Me mira de reojo y vuelve a concentrarse en los libros. -No robes mis frases, solo me quedan bien a mí. ¿A propósito, no tienes que ir a almorzar con tus amigos? - -Estoy de acuerdo, lo siento- La ayudo a sujetar algunos libros. -y por supuesto que no, habitualmente no tengo que almorzar con ellos todos los días. Mateo usualmente se esconde por algún lugar del instituto y Charlie, bueno el solo le presta atención a Heather. Hoy algo tiene que cambiar- me detengo a pensar. -Algo siempre cambia, pero por favor te ruego que no me hables de tus Problemas Hormonales- -No, no ¿Qué? Espera, ¿acabas de decir problemas hormonales? - inspecciono. -Al hablar de cambios me refería a que talvez tu quisieras sentarte junto a mí a comer en la cafetería, ¿te parece? – -Bueno, no lo sé- reflexiona por algunos segundos. -Creo que no me caería mal comer con un amigo solo por esta vez- -No te precipites, quizás te convenza luego y no será solo por esta vez que te sentaras conmigo- Extiendo mi mano hacia ella, sobreentiende que quiero que la tome y lo hace. Marchamos con la frente en alto por los pasillos hasta llegar a la cafetería. No he formalizado nada con ella, pero estoy seguro de que Bea siente lo mismo que yo. Las personas nos miran y empiezan a murmurar, no me importa lo que todos piensen. Lo único que me importa es que todos se enteren de que me estoy derritiendo por una chica diferente a todas. Ella no encaja en este instituto, Bea es muy real, no le importa si las personas la juzgan, no teme a ser quien en realidad florece en su interior, presumo que jamás voy a conseguir compararla con alguien que allá conocido anteriormente, Beatriz Lina Jensen es icónica. Capítulo 9: Uñas Largas Acomodados lado a lado en una de las mesas de la cafetería, Bea y yo examinamos nuestra comida. Ella reía cada vez que calumniaba sobre el origen del puré de papa y las uñas largas de la cocinera. A ser verdad no puedo creer lo mucho que me divierto junto a ella, podría platicar todo el día con esa pelirroja y no me aburriría para nada. Si quiero comenzar algo con Bea, tengo que esforzarme al máximo para que tome una total confianza hacia mí. Voy a arriesgarlo todo, voy con todo y lo voy a dar todo para que esto que tenemos se eleve a un siguiente nivel. Si me mantengo callado por el resto del año y no acciono, probablemente ella nunca sospeche que siento algo grande por ella. -Eres un profesional inventando calumnias sobre la cocinera, ¿no has pensado a dedicarte a ello? -bufonea. -Talvez, y tú deberías reflexionar en dedicarte a sugerirle empleos a tontos como yo, ¿vale? – le proveo un sorbo a mi refresco. -Trato hecho, pero me retracto de lo dicho- le proporciona una mordida al sándwich. -Ni siquiera en un empleo de prepago te contratarían, menos inventando calumnias- suelta varias risotadas. -No me causo nada de gracia tu chiste sobre mis probabilidades de trabajo-intento contener una carcajada. -Hablando de otra cosa Beatriz, me preguntaba… - me interrumpe. -No, para nada. No quiero ir al cine a ver El Conjuro 3, esa no es mi idea de una salida-plantea. -Bea, tienes la mala costumbre de hablar antes de té proponga algo. Aunque me gustan tus ocurrencias, no era para nada lo que esperaba que saliera de tu boca-establezco. Ella apoya las manos contra su cara intentando disimular las risas. -voy a replantear lo que pretendía expresar anteriormente ¿okey? - -Me preguntaba si te apetecía ir conmigo en la tarde a comer a algún lugar-expreso. -Está bien, este es mi número. Me avisas el lugar y la hora- extrae de su mochila una libreta, arranca un pedacito de hoja y con un marcador me escribe el respectivo número de su móvil. - ¿No quieres que te pase buscando por tu casa? -guardo el papel en mi bolsillo. -Por supuesto que no, mi madre puede llevarme y también puede ir por mí. No te molestes y tampoco insistas, nos vemos allá- Se levanta de la mesa y marcha hacia otros estudiantes camino a los pasillos. Mi entusiasmo aumenta a un máximo, si me la pase genial almorzando con ella en una cafetería que huele a cebolla, ¿imaginarias como seria en un lugar más decente?, ni imaginármelo, mis ganas de verla fuera del instituto son más grandes. Tanto en la clase de Física como en la clase de Biología no logre que una explosión de emociones desistiera de mi cabeza. Solo pensaba en esa salida, aunque prácticamente no es una cita, pero ¿quién profeso que cualquier cosa no podría pasar? Aunque ya que la idea de invitarla a salir me surgió de momento, no tengo planificado absolutamente nada, ni siquiera tengo la mínima idea de adonde llevarla. Al recordar algunas películas románticas, deduzco que esta salida será un completo desastre. Lo único que faltaría es que la lluvia estuviera contra mí. (…) Estaba sentando en el borde de mi cama, mi armario estaba completamente desordenado. Los jeans complementan el alfombrado de mi dormitorio, mi ropa interior desborda sobre mi cama y mis camisetas, desaparecieron. Esto tiene que ser obra de Derek, justamente el día de hoy al mayor de los desgraciados se le ocurre poner de cabeza mi armario. Espero que se esté divirtiendo con mi ropa donde sea que se encuentre. - ¡Derek! - repito inspeccionando toda la casa. - ¡Holden basta!, me duele la cabeza y tus gritos no me ayudan para nada. Derek salió desde esta mañana y aún no ha regresado- -Dejo mi alcoba hecha un completo desastre, esta misma tarde tengo una salida con amigos y no tengo que ponerme- le expreso mi abatimiento a mi madre. - ¿Pensaste en buscar en el dormitorio de tu hermano?, seguro encuentras algo que ponerte, solo tranquilízate y no te desesperes- me plantea un beso en la mejilla antes de bajar las escaleras. Consigue sobresaltarme con su cariño repentino. Todos están realmente extraños, sobre todo la señora Ivon Phoenix. Puedo asegurar que esta misma mañana se realizó un lavado cerebral y se le ha olvidado que comúnmente sus propios hijos le estorban. No puedo encontrar una explicación al comportamiento adecuado de mi madre, pero es posible que una persona idéntica a ella concurriera a robarle la identidad y ahora se haga pasar por señora Phoenix. Nunca había sido tan atenta y jamás me había dado algún tipo de comentario que me ayudara, supongo que un gran cambio ha ocurrido en mi madre de la noche a la mañana. No puedo explicar lo que está ocurriendo en mi vida, pero muchas cosas se sitúan en su lugar y otras se colisionan contra mí. No sé si debería haberle contando a mi madre sobre la salida con Bea o era mejor la mentira que le he plateado. Ingrese a la habitación de Derek, inculcaba en el armario y en las gavetas de su cómoda. No puede ser que mis camisetas desaparecieran, mi ropa no tiene piernas así que la conclusión de que se fueron caminando por si solas, es totalmente nula. Talvez debería inventarme una excusa y llamar a Bea para cancelar la salida. Regresé a mi habitación y me recosté boca arriba en mi cama. -Voy a asesinar a ese patán- entono con firmeza al descubrir que todas mis camisetas están adheridas al techo de mi dormitorio; intento derribarlas saltado sobre mi cama y estirando mis brazos todo lo posible. - ¿Y este desorden Hol? - examina Mabel al ingresar a mi dormitorio. - Deduzco que esto ha sido obra de nuestro queridísimo hermano, pero esto no se va a quedar así. Voy a encontrar algún método para concebir una venganza peor que esta- - ¡Eso es! Ese es el tipo de actitud que me encanta del perverso Phoenix. Y olvidando este desastre, ¿Qué ha pasado con la pacifista? ¿Lograste ligártela o que? – -Mas o menos, la invite a salir a esta misma tarde, pero no tengo ni idea de adonde llevarla ni que ponerme-le expreso mi preocupación. -Lo menos que d***o es arruinar esta oportunidad con ella- -Cálmate llorón, ya que soy una excelente hermana te voy a ayudar, pero me tienes que devolver el favor. El día del baile de bienvenida tienes que comprometerte a trasladarme hasta la tienda para facilitarme recoger mi atuendo o no hay trato- -Está bien chantajista, pero que quede claro que solo acepto tu propuesta porque me encuentro en una situación desesperada-
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