Capítulo 9

3350 Palabras
Atravesar por tantas desgracias en un mínimo transcurso de tiempo es sofocante, hasta el punto que intentas buscar opciones de vida. En la época del verano, solo pensaba en Heather. Ella es la chica más hermosa que jamás logre imaginar antes de conocerla. Nos conocimos en la fiesta de fin de año de dos años atrás. Tocaban All of me de John legend, lo recuerdo como si hubiera sido ayer. Nadie se entusiasmaba a bailar en la pista hasta que una chica de piel clara y cabello oscuro con un atuendo verde aceituna se levantó de su asiento, tomo un vaso de ponche y bailaba sola en el centro del gimnasio como si nadie la estuviera distinguiendo. Solo la contemplaba, Charlie y Holden solo debatían sobre la botella de alcohol que el rubio conservaba en el auto. Talvez una oportunidad como esa jamás se repetiría, nunca tuve la confianza de intentar hablar con una chica, pero esa vez, era diferente. Me levanté del asiento, sentí que todo mi alrededor se detuvo mientras caminaba hacia ella. Heather me sonreía atrayéndome cada vez más hasta tu espectacular envoltura. De mi boca no salió ni una palabra mientras la sujetaba de la cintura y ella apoyaba su cabeza sobre mi pecho. Desde esa noche en adelante, reflexionaba que todo en mi vida se voltearía de cabeza. Cada momento junto a ella era mágico, no esperaba que Heather se enamorara de mí. Solo deseaba que esto que teníamos, durara para siempre. Adoraba contemplarla cuando la hacía reír y se mordía los labios. Un mes conociéndola, fue suficiente para enamorarme de Heather. Fue demasiado fácil, solo un tonto no lo hubiera hecho. Todo en ella me parecía perfecto, el modo en el que acomoda su hermosa cabellera oscura me derrite, ese labial rosa que frecuenta es inevitablemente deseoso y esos ojos tan brillantes que provocan que no logre desistir de apreciarlos. Nos veíamos frecuentemente en el trascurso de ese verano. Al comenzar las clases en el instituto, nos acomodábamos juntos en todos los almuerzos. Conseguía parlotear de cualquier cosa con ella y viceversa. Antes de proponerle un noviazgo, me propuse en convertirme en su mejor amigo y así sucedió. Un día antes de la víspera de navidad, se me ocurrió visitarla en su hogar. Toda su familia estaba reunida festejando, no quería importunar, pero Heather no me hizo sentir de esa manera, me recibió con los brazos abiertos. Al estar solos en su dormitorio, estaba decidido en hacerle la propuesta. Tenía tanto miedo, me enamore completamente de ella y si me rechazaba, quizás todo cambiaria. Nos acomodamos en el borde de su cama, lado a lado. Todo mi cuerpo temblaba, Heather arrugo la frente al examinar mi timidez. Solo quería ser directo y al final de todo, las palabras salieron de mis cuerdas vocales. Un inmediato -Si- se escapó de su boca. No podía creer lo que acababa de escuchar, solo correspondía a ser mi imaginación. La chica más hermosa que he visto, era en ese entonces, mi novia. Mi corazón estaba a punto de estallar, ¿puede existir tanto amor? Solo me petrifique, no podía moverme. Heather se abalanzó sobre mí, me besaba como nadie lo había hecho antes, y cuando pude captar lo que estaba ocurriendo, ya era la mañana siguiente. Caminábamos por el centro comercial observando las tiendas, Heather siempre examinaba solo una en especial: una joyería. Se enamoro de unos pendientes muy hermosos, sus ojos brillaban cada vez que los apreciaba. No tenía suficiente dinero para comprarlos, pero me propuse esa meta, solo quería verla feliz. Conseguí un empleo de medio tiempo en el cinema y ahorraba cada centavo para los pendientes que tanto deseaba. Nunca le notifique nada sobre mi empleo, quería que fuera una sorpresa cuando le obsequiara las joyas. Un tiempo más tarde, ya había obtenido el dinero suficiente, así que fui a la joyería y compré las respectivas prendas. Luego del trabajo, iría a su casa para darle la gran sorpresa. Las palomitas explotaban dentro de la máquina, rodé mi vista hasta la puerta principal, contuve el aire en mis pulmones al apreciar a Heather entrar por la puerta principal del cinema. Me escondí bajo el mostrador hasta que concluyera de comprar los tickets. No tenía idea que ella frecuentara el cine, anteriormente me expreso que no le gustaba y menos a ver Amor Eterno. Profesaba que sería correcto entregarle las prendas aquí y ahorrarme la salida a su casa. Concluido mi turno, me cambie el uniforme de trabajo e ingrese a la sala a donde Heather se encontraba. La busque entre el público, y hay estaba ella, con una enorme sonrisa y su perfecto rostro iluminado contemplando la película. Solo quería ver su expresión cuando le entregara los pendientes. Me acercaba cada vez más, talvez seria como en aquella fiesta de fin de año y todo sería tan espontaneo. Mi corazón se desintegro con una gota de ácido, tarde un rato en comprender todo lo que estaba sucediendo. Había un chico a su lado, le tocaba el cabello y le robaba besos en el cuello, Heather se dejaba llevar. No tarde mucho tiempo en darme cuenta de que ese chico misterioso era quien decía ser mi mejor amigo: Charlie Turner. Todo estaba tan bien, nunca me atreví a fallarle. Le entregue cada pedacito de mi corazón, pero, a fin de cuentas, ella era demasiado para mí. ¿Quién en el instituto no querría salir con Heather Winter? Una parte de mí, estaba seguro de que esto no tardaba en acabar. ¿Que papel representaba en su perfecta vida?: Simplemente no era nadie. Solo era aquel chico que la acompañaba, presumía que de verdad había algo tan fuerte para derrumbar barreras de hierro. Cada día intentaba hacerlo mejor, ser mejor solo para ella, pero eso no fue suficiente. Charlie le ofrecía tantas cosas que yo no podía, una oportunidad que Heather no debía rechazar. Al distinguir mi presencia en los escalones con el obsequio en mano, se levantó como un resorte de su asiento, Charlie hizo lo mismo. Permanecieron inmóviles al reconocer mis lágrimas. Corría como jamás lo había hecho antes para abandonar el cinema. Al llegar a casa, me encerré en mi dormitorio, lloraba contra mi almohada, era inevitable después de tanto dolor. Dos noches después, me aventuré a visitar a Heather, mi amor por ella era tan profundo que estaba dispuesto a darle una segunda oportunidad. Estando en su dormitorio, solo recordaba las caricias que se habían desatado anteriormente en ese mismo lugar. Había venido a hacerle solo una simple pregunta: - ¿Amas a Charlie más que a mí? - ella solo contemplaba el tragaluz de la alcoba. Solo presumía que su silencio me había dado una respuesta, aseguraba que no contestaba un sincero -si- para no herirme. No quería sentir más dolor, ni que ella lo apreciara. Me retire de la cama y abandone su casa con el rostro empapado de lágrimas. Permaneciendo en la fiesta en casa de los O’Brien, estaba al corriente de lo que tramaba Holden: buscar a Rachel. Mi corazón no quería amar a nadie más, no merezco del amor de Rachel. Ella no necesita de alguien herido y con tantos problemas en su vida. Esa noche solo había tomado un vaso de cerveza, estaba consiente de todo lo que estaba sucediendo. Cuando por fin encontró a Rachel, mi corazón se detuvo. Jane se postro junto a mi intentando alegrarme y le pedí el favor más grande: besarme. Le explique brevemente él porque y ella acepto con el fin de ayudarme. Y de ahí en adelante, bebía como nunca para olvidarlo todo. Holden se metió bajo el papel del mejor amigo protector y no me conto nada presumiendo que estaba ebrio. En el salón de baile sentado en el suelo, solo pensaba en que cuando regresara a casa me encerraría en mi dormitorio para suicidarme con pastillas, así de exacto y sencillo, no más. El consejero Monroy entro a tiempo a buscar unos papeles, al presenciarme deprimido me invito a pasar por su oficina. Decidí que era lo más correcto antes de tomar una decisión concreta. Le conté sobre todo lo que sentía y me aconsejo hasta el grado que me hizo cambiar de idea. Holden también fue un punto clave, necesitaba de su apoyo. Él siempre estuvo hay para mí, nunca me abandono, él es mi hermano y es raro, pero de verdad cuando requería de su soporte, me lo obsequio como un regalo y por este tipo de cosas es que quiero a Holden como mi mejor amigo. El día que Charlie posteo la fotografía de esa chica, solo pensaba en Heather. Si estaba decepcionada, enojada o sufriendo. No espero que este bien, estoy seguro de que ella está muy mal. Comúnmente te sientes decepcionado si alguien a quien amas te falla. Cuando el mellizo le proporciono un puñetazo en la cara a Charlie, solo quería abrazar a Heather y decirle que todo estará bien, pero las cosas no son de esa manera. Conjeturaba que no podía pasarme nada peor, y no fue así. Nora enfermo de leucemia, mi vida se fue a la basura. Una de las personas que más amo en este mundo, va a morir. Gaste mis ahorros para Nueva York en medicinas que trágicamente no bastaban para curarla. Solo quedaba una sola opción: trasplantarle una medula. Buscamos un donante que se nos resultaba cada vez más imposible, ella no podía morir, no mientras yo viviera. -No puedo soportarlo más- eran en las únicas palabras que se repetían en mi cabeza. Me hice una cita con el doctor que trata el caso de mi hermana. Decidí realizarme algunas pruebas y fortuitamente somos compatibles, es factible ya que somos hermanos. Platearon la fecha de la operación justo el día de la fiesta de la bienvenida. No quería que Holden se preocupara por mí, así que no le dije nada sobre ello. Charlie tenía una cita pendiente en la oficina de la directora, al entrar imprevistamente, me escucho mientras le notificaba a la directora él porque no asistiría varios días al instituto luego de la bienvenida. Aunque no todo es tan malo como se ve. La profesora de baile tiene muchos contactos en la industria y al ver mi potencial, decidió que era buena idea darme recomendaciones para una beca en Nueva York. Solo me convenía esperar, la paciencia se hace cada vez más dura. Lo bueno es que toda la tempestad en mi vida se esfumaba poco a poco.                                            Página de sugerencias Todo beso, necesita una buena porción de chocolate. Ya sé, ya se, quizás no sea así, pero había pasado los últimos años buscando un buen beso. Sin mucha saliva, con los movimientos exactos, las manos en los lugares correctos y ese clic que todos buscan.    -Estoy orgulloso de él. Quisiera tener la valentía y la fuerza que tuvo Derek al contarles a unas personas tan crueles como ustedes. Me siento el hermano más orgulloso. Mi hermano al que tanto admiro, ha logrado encontrar lo que muchos buscamos: Amor verdadero. Se enamoro profundamente de alguien abiertamente sin importar su sexo, r**a o creencias. ¿Y ustedes aún tienen vergüenza de admitir que su hijo es gay? Yo lo habría apoyado en todo momento, fueron tan crueles que nos ocultaban cosas de nuestro hermano, teníamos derecho a saber. Y ustedes no deberían opinar ni juzgar como Derek construye su propio camino, a fin de cuentas, es su vida, no la suya, supérenlo. Deberían estar sumamente apenados por herir de esa manera a su propio hijo- Veo su reflejo en todas partes. Su sombra me sigue, la siento junto a mí, sus brazos rodeando mi torso. Todo era mágico, hasta que lo arruiné, la perdí por una estupidez. La extraño más que a nada en el mundo; sus besos, aquellas ocurrencias que me mataban. La amo y la d***o como a nadie, aquí y ahora. Si la tuviera entre mis brazos de nuevo, nunca la dejaría irse, quiero ser importante, solo para ella. Recibí un mensaje de mi madre diciéndome que llegara temprano a casa, querían charlar con la familia sobre algo en particular. Al verla junto a él, mi interior se caía en pedazos. Empuñe mis manos, contenía mis lágrimas, no lo resistiría más, estoy a punto de explotar. Todas estas ideas salen de mi cabeza al verla sonreír. Ella es feliz junto a él; no sería yo el culpable de quitarle aquella felicidad que no consiguió conmigo. Me di por vencido, pero al perderla comprendí que talvez yo no era bueno para alguien tan especial como Bea. Si su felicidad estaba con Tyler, no me entrometería más haciéndola infeliz al verme molesto, celoso o triste por nuestra enemistad. Cerré mis parpados, Conte hasta tres y me retiré del lugar, a fin de cuentas, solo estaba de relleno. Me quede sin aliento al bajar del auto y observarla junto a la entrada. Su vestido rojo como la sangre, sus irresistibles labios igual de rojos. Su piel tan pálida como la leche que me hace sudar. Sus ojos verdes conectados a los míos. Se me vino una rara idea a la cabeza, se veía como una fantasía de Jesica rabit en persona. Siempre se ha visto perfecta, pero esta noche no logro desviar mi mirada de esas piernas tan brillantes que me hacen babear. Agitaba su cabello, creo que coquetea. Mi corazón se detiene al caminar lentamente hacia ella. Bea no salía de mi cabeza, su cabello es tan comible como una zanahoria, sus ojos son tan verdes que me llevan a una galaxia desconocida. Es algo ruda y me agrada que se defienda. Ninguna chica se ve mejor que ella, tiene ese algo que la hace irresistible. Provoca que mi corazón lata y que se detenga a la misma vez. Es mi todo perfecto. Le encanta el rock, me gusta el n***o de sus uñas que solo a ella le queda bien. Sus manos pálidas y delicadas con las que rodea mi cuello me debilitan, no puedo dejar a esta chica. Y aunque éramos de distintas galaxias su fuerza de atracción me sacaba de orbita. Si la pierdo a ella, lo pierdo todo. Si te pierdo a ti, lo pierdo todo. No me mal interpreten, la chica no tiene los ojos galaxia. La galaxia es aquella que el chico ve reflejado en sus ojos debido al gran amor que contienen. Fuimos juntos al baile de bienvenida, le gustaba fumar mientras bailábamos en la pista, solo para variar. - ¿Por que no escapamos de aquí? -preguntaba mientras encendía otro cigarrillo. -P-pero porque yo querría eso, es ma-mala idea- tartamudee negando su proposición. -Está bien, sigues siendo el mismo santurrón de siempre-añadió colocando su cabeza en mi cuello. Luego de pensarlo unos minutos, sus palabras me atormentaron un poco > ¡yo no soy un santurrón! Puedo ser malo si así lo prefiero; tome del brazo a la pelirroja y salimos apresurados del baile. Buscábamos su auto en el estacionamiento, estábamos en plena oscuridad con solo la lucidez de un pequeño poste cerca de una banca que titilaba para luego apagarse. Sujeto mi mano y me sugirió que no temiera. Caminamos un buen trecho hasta llegar a un restaurant; me dejo sentado en una mesa mientras compraba frituras. Combinamos las hamburguesas con las papas y compartimos hasta embarrarnos de salsa. Me levante para ir a limpiarme al baño dejando a Bea sola en la mesa. Me limpiaba guiándome de mi reflejo en el espejo, la mancha no salía y mi esmoquin era nuevo; lo había comprado exclusivamente para el baile del cual me escape. Pero la realidad es que no importa nada si estaba junto a esa chica que me debilita el alma. Me desvele conduciendo toda la noche, el reflejo de las señales se concentraban en mis ojos.  Mirando lado a lado, buscando alguna pista de ti. Se que la defraude, sé que soy una mala persona, un imbécil. Como es posible descubrir que amas a una persona luego de lastimarla como yo lo hice. Esta es su venganza, lo ha decidido así, me condeno a vivir con el corazón vacío, es lo que merezco. Soy culpable de abrir su corazón, al igual que también fui el culpable de romperlo en pedacitos. Solo me queda tu ausencia, te fuiste sin decirme, sin avisos ni respuestas. Ella no encajaba en el instituto, no era una más de esas chicas. Quiere escapar de un mundo tan real y vivir sobre la fantasía de tenernos. Los problemas no existirían mientras estuviéramos juntos. La irradiación de la luna es nuestra única luz, bajo las estrellas. Tomados de la mano entrelazando nuestros dedos. Traveseando con nuestros pies descalzos acostados lado a lado sobre la cajuela del auto. No sabemos nuestro destino, ni lo que pasara mañana, ni después con nosotros; talvez seguiremos juntos o quizás tomaremos caminos separados, pero eso es lo perfecto del destino, tú mismo lo construyes y puede variar a tu manera. Somos imperfectos, atravesamos un camino lleno de rocas y mares inmensos. Pero ahora, junto a ti, me siento orgulloso de decir que vamos por un Rumbo Estrellado mientras aun nos tengamos. En el auto observaba pasar a los autos en la autopista, cada uno con una historia diferente. Ya que es fin de semana, nuestros padres pensaron en un viaje familiar a un club acuático. Odio propuse alejarme de ella, me hizo sentir baje las ventanas para sentir el aire fresco - ¿Qué pasa contigo Holden? -protesta enojada. -Sabes que cuando haces eso, la humedad se adhiere a mi cabellera. Siempre cometes los mismos malditos errores, tome la peor decisión al regresar contigo- - Sabes mimada, puedo hacer lo que a mí me plazca, es mi auto y no tolero que todo lo que haga te moleste tanto-presiono el volante. -Si no soy lo suficiente hombre para ti, no entiendo porque decidiste buscarme con las intenciones que volviéramos como pareja- -Después de tanto tiempo, sigues siendo un idiota conmigo-insulta. - ¿Por qué no te vas con la zorra pelirroja? Creo que la rueda de la fortuna te dejo mareado. No sabes lo que me dolió que lo nuestro acabara, me di cuenta que te extrañaba y te busque. Si tú crees que ella es mejor que yo, no estás en lo correcto. Ahora estás conmigo, comiendo de mi mano. Me elegiste a mi sobre ella, y siempre vas a ser un encogido. Pudiste haberla electo, y ahora mira con quien estas. Acéptalo Holden, en un infinito, siempre volverás a mí porque comprendes que no eres lo suficiente para nadie más- -Gracias Sofia, ahora si entiendo que no eres más que una egoísta y calculadora, deberías salir con Charlie ¿o ya te acostaste con el además de Marcus? -insinuó. -Y olvídate de ir juntos a ese bochornoso baile, te d***o suerte, se acabó esta mentira que quieres presumir. Puede que Bea no vuelva a hablarme, pero luchare por ella porque vale mucho más que tu- Señales Confusas Animal Prim Gomas Pegos tosas Ventanas Mojadas Jugosa Obsesión Taberna ¿Quién se fijaría en Bea Jensen? Si Sofia McGregor se está muriendo por tu amor y además es tu exnovia. Es típico observarte transcurrir en los pasillos y que no me notes, solo porque no soy ella. Si querías dañarme, lo has logrado. Solo admites desde tu propio punto de vista como ocurrieron las cosas. Holden Phoenix, eres tan perfecto que me haces olvidar de todo lo que he perdido. Eres el atractivo chico de melena oscura y ojos azules que le pone los pelos de punta a todas en el instituto, aunque tu no lo sabes. Pocas veces las cosas pasan como se desean, pero que la persona que empezaste a amar te haga a un lado, eso si que duele. Entiendo la razón por la que sales con ella, Sofia sigue continuando como una parte importante de tu historia y las historias siempre son contadas nuevamente.
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