De nuevo en el carruaje sigo considerando el hecho de continuar, me empiezo a agobiar aunque solo llevo tres días de viaje. El rey Octavio parece generoso y su esposa la reina Leticia es muy dulce y refinada, pero ¿acaso no le enseñaron a su hija a controlar esa petulante forma de reírse? Causa desagrado tan horroroso sonido que produce. - Su alteza, el rey Octavio me ha pedido que le informara que el caballo blanco que ha cabalgado el día de hoy es un obsequio para usted, ya hemos enviado un aviso al reino de Arán para que en los próximos días vengan y lo lleven hasta su establo; creo que se verá muy bien en su colección de caballos. – manifiesta el secretario que siempre anota algo en esa agenda. - Me parece un gesto muy amable de parte de su majestad el rey Octavio.- menciono mient

