Debido a la enfermedad y mala salud de Enzo, los planes de tortura de Yulia debieron ser pospuestos por un tiempo, estaba cegada por el dolor y la ira, la enojaba que el se hubiera burlado de ella, lo maldecía y deseaba que ojalá la hubiera dejado podrir en la cárcel aquel día, al menos ahí no tenía nada que perder. El pequeño William comenzaba a encariñarse con ella y ya la reconocía como alguien cercano y ganaba su confianza y afecto; pero lo que Yulia deseaba realmente era que la amara como su madre. Había hablado con Daniel su mano derecha para que se encargara de los negocios mientras ella solucionaba toda la situación con su hijo y Enzo; aunque se excusó con problemas personales y no le contó la verdad; estaba manejado muy discretamente el asunto para que nada se filtrara y que los

