Estefan Pujol miró por la ventana de la casa grande, ese día en particular las cosas en la hacienda parecían marchar demasiado bien, la última cosecha había dado buenos resultados tanto en la producción como en el material que se utilizaría para los vinos que pensaban tener para madurar como especiales.
La sección de jugos naturales parecía también haber llegado a su punto de equilibrio y lo principal era que la información de lo obtenido en ese trimestre se mantuvo bajo completo secreto la poca que se filtró era inventada y con el objeto que de dar con el soplón que trabajaba con Iolita Kernel, esto dejó al personal de la vinícola libre de sospecha y limitó la búsqueda a la hacienda, algo triste ya que la mayoría era personal de confianza.
El castaño podría perfectamente echarle la culpa al médico que era al que menos conocía, pero el problema tenía mucho más tiempo y por ende, Tappan no estaba relacionado.
Exhaló cansado por la agitada mañana, a media tarde debía comenzar el empaque de las botellas que se mandarían a los supermercados locales verificando junto a Satine los sellos de calidad, una labor centrada en ellos dos y en un catador que estimaba a ciegas los licores indicando las características de los vinos y su puntuación para el uso que podría darse a los mismos, y en el peor de los casos, tener que desechar por completo el lote.
Alcanzó a ver a Elías ingresar con su amante, el tipo llegó con él después de la reconciliación en el viaje a Nueva York, Yanni contó la historia haciendo reír a Hugo y Satine que le recomendó la próxima vez ser más cuidadoso como trata a las parejas de sus amigos, el médico le regaló un guiño que produjo un hermoso sonrojo en su amiga.
La puerta se abrió dando paso a la bella adolescente en la cual se convirtió Solange, la chica entregó el boletín de notas con una brillante sonrisa, Estefan la abrazó sabiendo que debía cumplir con su promesa, una que equivalía a dejarla volar del nido.
La chica contó con lujo de detalles las dificultades que enfrentó con las asignaturas que menos le gustaban, haciendo reír a su padre, al ser llamados para el almuerzo Pujol sacó de uno de los cajones el boleto que tanto esperaba su hija.
—Partes en una semana, irás por el Caribe en el viaje con adolescentes de tu edad, tal y como lo pediste, con suerte quizás se anima tu madrina y te acompaña.
Satine era una persona muy centrada, la adoraba como su hija, una que decía que nunca tendría por la vida tan desordenada que llevaba porque era una adicta al trabajo y ningún hombre con tres dedos de frente podía quererla, por eso esperaba que pudiese ir con ella, Solange era la primera vez que se alejaba sola por tanto tiempo, razón para tener miedo de que algo le pasara y nadie la ayudara.
Sole hizo una mueca de resignación, ella no quería viajar con su madrina, por mucho que la quisiera era un adulto y no la dejaría disfrutar del viaje, uno en el que estaría con su novio y esperaba pasar como una “luna de miel”, con Satine las cosas se complicarían y esto no era el Titanic para huir por todas las cubiertas de la chaperona.
Uno de los empleados tocó la puerta para informarles que el almuerzo estaba listo, padre e hija salieron cogidos de la mano para recoger a Pieter y a Ana. Lo que parecía una discusión los extrañó, Estefan envió a Sole adelante para que no sirviesen hasta que llegaran todos a la mesa. La adolescente asintió y salió con una mueca, ella sabía la causa de la pelea y lo que menos quería era dañarse el momento por otra de las estupideces de “Lita”.
Una vez solo, Pujol abrió la puerta para encarar a las personas en su interior, la sorpresa fue ver a Santacoloma, Salguero, Tappan y a Ana junto a su mentor. La expresión de su rostro no permitió una salida rápida, le pidieron almorzar y que tan pronto acabaran dieran una vuelta, no era conveniente que nadie más se enterara.
La reunión permitió hablar del crucero que haría Solange, Irwing contó los lugares icónicos en cada una de las islas en las que desembarcaría, le pidió su número de celular y la fecha aproximada de viaje entregándole unas tarjetas de presentación con su firma al respaldo y una pequeña nota de a quién iba dirigida cada una.
Sole estaba feliz, eran almacenes y restaurantes donde obtendría un descuento, y de no tener lo suficiente, Irwing le dijo que no dudara en llamarlo.
Para Pujol ese despliegue de amabilidad indicaba que la conversación que le esperaba no iba a ser tan agradable, mantuvo una sonrisa cordial y evitó la mayor parte del tiempo ver a su hija, ella descubriría que mentía si la enfrentaba, no obstante, le quedó bastante fácil ocultar lo que le incomodaba con la frase que sus amigos en la mesa repetían, y era cierto, no quería reconocer que su bebé había crecido.
Una vez se levantaron de la mesa se dirigieron a la salida que los conducía al viñedo, Estefan le dio un beso a su niña en la frente y se despidió para seguir con el trabajo de esa tarde, el grupo una vez más la felicitó por los resultados obtenidos y marcharon a donde se llevaría a cabo la Cata.
A las seis de la tarde se quedaron en la oficina de la cava para conversar sin testigos, Satine se haría cargo de lo demás, la azabache aceptó con una sonrisa y salió para ultimar los detalles de la venta y el transporte.
—Debes prometer que lo que escuches lo harás sin intención de juzgar, puedes retractarte ahora y dejar que a los sucesos que ocurran simplemente le des una explicación racional donde el azar juega un papel importante.
—Si es por tu bienestar, te ayudaré de forma incondicional.
La narración de Yanni dejó estupefacto a Pujol, desconocía por completo quien era Iolita Kernel, para él la chica mimada y caprichosa se desvaneció dando paso a una débil y cobarde que no se respetaba, la falta de dignidad de la mujer le hizo despreciarla más de lo que lo hacía.
—No la justifiques, si ella no desea ser “salvada” —dijo enfatizando la palabra con las comillas hechas con los dedos—, no veo la razón de todo este teatro.
—Parece que no sabe que es una relación tóxica señor Pujol —habló Tappan sin disimular su ira por el comentario displicente—. En una relación como la que vive Lita, el agresor lo primero que hace es desestabilizarla y alejarla de todas las personas que le pueden brindar seguridad.
—Matías por eso evita que hablé con Pieter o con cualquier de los que alguna vez la conocieron —explicó Irwing narrando lo acontecido en la cena que ofrecieron en su honor y que casi le cuesta la vida a Iolita—. Además, ella depende económicamente de Cortés, quien apoyado por Karina, distribuye cualquier recurso que llegue a sus manos, si es que llega.
Pujol bufó inconforme, la pregunta lógica que siguió fue por la veracidad de la información. Cada mes, máximo dos, giraba cantidades asombrosas a los casinos que donde la mujer perdía sumas bastante altas de dinero, y para ello tenía los comprobantes de los giros a las cuentas de estos lugares.
—Eso es lo que me parece extraño señor Pujol —repuso Yanni para narrar como en las fechas que se hicieron los desembolsos por perdida en los centros de juego, él atendía a la fractura de Lita en su pierna derecha y golpes en su rostro—. Puedo asegurar que ella no fue la que jugó y supuestamente perdió. No puede estar en dos lugares al mismo tiempo, por eso, con todo mi respeto le preguntó, ¿Alguna vez se le ocurrió llamar a confirmar que esos sitios eran lo que decían?
Estefan tuvo que callarse, le parecía muy buena persona Tappan, pero sin duda al darle a escoger entre él y Lita, su voto y lealtad irían con la chica. Tuvo que bajar la guardia y con una mueca de resignación aceptó ayudar en lo que pudiese, pero también aclaró que lo hacía únicamente por la salud y el amor que le tenía a quien era como su padre, Pieter Kernel.
Suficiente para que el plan diera inicio esa misma noche, no podían perder más tiempo.
El celular vibró en la mesa haciendo que Iolita lo cogiera para colocarlo en silencio, sin embargo, al ver el remitente pidió permiso para retirarse y poder llamar a Elías.
El publicita nunca se comunicaba con ella a menos que fuese demasiado importante. Marcó el número, pero antes de poder hablar sintió como era volteado agresivamente.
—¡Maldita sea! ¿Qué es tan importante para que dejes la reunión?
La mano de Matías apretó su muñeca con fuerza, la misma que utilizó para soltarse y responderle.
—Santacoloma me envió un mensaje urgente; además, no sé para qué me necesitas, no me has dejado hablar ni una sola vez y la puta de tu amante...
La cachetada impactó con fuerza en su mejilla sin dejarle terminar la frase. Lita limpió la sangre de su labio y lo miró con ira. Nunca se le había enfrentado y eso le extrañó a Cortés, desde el regreso a la casa tras la promesa de que irían a visitar a Pieter, veía a la azabache diferente, con más ganas de recuperar lo que alguna vez fue.
—Te pido que la respetes o ¿Se te olvida que quien se metió en mi cama y le robó el novio a su mejor amiga fuiste tú? —El gesto de vergüenza fue suficiente para saber que había ganado la discusión; no obstante, quería dejárselo bien claro para evitar cualquier nueva insubordinación—, considero que aquí la única que puede recibir ese apelativo eres tú. Límpiate y vuelve al despacho.
—Tengo que llamar a Elías —replicó Iolita en tono de súplica.
—Nada es tan importante como el contrato por firmar, si lo pierdo te aseguro que los cinco millones que pidió Karina para sus deudas de juego no se compararán con lo que tu abuelito tendrá que pagarme.
Matías recogió el celular que había caído en el suelo cuando comenzaron la discusión, ninguno de los dos se había dado cuenta que la llamada había seguido en curso hasta unos segundos antes de tomarlo. Cuando fue a apagar el aparato, Santacoloma se comunicó de nuevo.
Con rabia contestó para dejarle claro que no era bien recibido el inesperado interés por hablar con su esposa.
Procurando no insultarlo por lo que había escuchado, Santacoloma le saludó haciendo gala de la maestría que tenía para mentir. La respuesta tosca por parte de Cortés fue un mensaje de que con quien debía hablar era él y no Lita. El tono poco le importó a Elías que repuso más amenazador que su interlocutor.
—Que seas su esposo y apoderado no quiere decir que seas su dueño, o me la pasas o te enviaré a la policía con una clara prueba de que la maltratas.
—¡Habla! —el publicista escuchó como era activado el altavoz, tomó aire y pronunció la noticia acordada.
—Lita, tu abuelo tuvo un ataque hoy en medio de una reunión de trabajo, yo... Poisson... mi querida amiga… —Iolita alcanzó a escuchar como Elías reprimía un sollozo—, yo lamento decirte que Pieter está muerto.