―Hoy no hay ningún horario especial para la gran luna, así que puede descansar
―Está bien, me tomaré el resto del día libre
Esas fueron las palabras de Minerva, el segundo día, luego del matrimonio, luego de que el gran alfa, no volviera a visitarme
Pero no me importaba, igual, quedaban siete meses, así que, por tomarme unos días libres, no creía que nada pasara
Pero entonces al día siguiente también ocurrió lo mismo
―Tampoco hay nada especial para hacer hoy
Y al siguiente y al día siguiente también
Minerva, indicaba que no había ningún horario oficial para la gran luna, que no debía hacer nada, que yo solo debía quedarme aquí y disfrutar de ser la compañera del gran alfa
Aquello, solo me causaba un gran malestar, uno tan grande, pues era más que obvio lo que estaba pasando. Ellas habían tomado otra estrategia para intimidarme
El sentido común me decía que no hay una manera de que la gran luna no tenga tanto que hacer en inspección de varios departamentos
Aprobación del presupuesto del castillo del gran alfa, amistad con la alta cuna de las manadas, era más que obvio que debía ser así
Había montado una empresa en mi otra vida desde muy joven, sabía muy bien. ¿Cómo podía ser todo esto, ¿cómo era que no hacía nada?
Tengo que hacerme cargo de los datos de los años anteriores y poder revisarlos, empezar a trabajar, no puedo simplemente quedarme así
Sin contar que poder hacer amistad con otras manadas, lograr conocer algo más que el lugar de la historia me ayudará con mi plan de escapar de este lugar
Estar a salvo el tiempo que sea necesario, hasta que el gran alfa, encuentre a mi hermana, la protagonista y con ello, me olvide por completo
―Esa chica, pensé que era una idiota…
Escuché el estruendo por detrás de la puerta, en lo que me quedé en silencio y me quedé allí, en el pasillo desolado
Aquel que conducía hacia la habitación de los sirvientes, justamente en el lugar, en el que encontraba, buscando a Dafne, la hija de mi nana
Aquella que había sido la única, que se había ofrecido para servirme, cuando fuese la gran luna
―Tranquilízate, madre, ¿eso es por qué algo pasó?
Escuche la voz de un hombre, sabía quién era, él era su hijo, conocido como uno de los vasallos en la novela del gran alfa
Un tonto que al final termina muerto, debido a su avaricia. En la historia hablaban del hecho de que su madre, se había salvado, gracias a la súplica de la protagonista
―Esa maldita puta está buscando pelea con nosotros, la bastarda de la manada Dark Moon, que no sabe nada, ni siquiera un linaje limpio tiene y se atreve…
―Madre… no puedo creer que tengas que soportar esto, no puedo creer que el alfa Clanbow nos coloque en esta situación, hasta la llegada del invierno
Ellos hablaban de mi padre, aquel que al parecer tiene que ver con lo que está ocurriendo. Puedo imaginar, que todos esperaban a que mi padre
Hubiese enviado de inmediato a su hija para convertirla en la gran luna y con ello, evitar altercados, imagino que sus aliados, no estaban muy contentos
De que yo, la hija ilegítima, en estos momentos, tuviese que ser llamada, la gran luna
―La chica no tiene nada, es una ilegítima, parece que su única habilidad es tener habilidad en la cama
―Madre, ten cuidado con lo que dicen, te pueden escuchar
Escuche aquello que decían, me causó un tanto de vergüenza, pero entonces un pensamiento vino a mí, él no había venido a mí en estos días
Simplemente, me había olvidado, y no era que lo considerara una maldición o algo por lo que debía llorar; de hecho, era todo lo contrario
Pero si me preguntaba, ¿qué era aquello que lo había hecho solo dejar de siquiera visitarme? ¿Le habré sido molesta? Estaría muerta de ser así, entonces...
No, yo no quería, recibir su visita y ser una de sus víctimas
―No puedo creerlo, ¿por qué tengo que servir a una gran luna falsa? ¿Por qué tengo que soportar todo este calvario?
―Madre, no seas tan dura contigo misma, el gran alfa no ha buscado a la gran luna desde el primer día, ¿verdad?
Era cierto, él, al parecer, sí usaba su cabeza
―Sí, pero…
― ¿Quién soy yo? Viceministro de protocolo, soy el futuro alfa de la manada Dux, normalmente, al emperador. No le importa lo que ocurre en el castillo, pero si damos un pretexto, él se deshará de ella, incluso puedo jurar que lo hará encantado
― ¿Estás seguro? ¿El alfa Clanbow no se enojaría si nos deshacemos de esa bastarda antes de tiempo?
―No es nuestra culpa, todos sabemos cómo es nuestro gran alfa, sabes cómo fue la sucesión de nuestro alfa, lo que necesitamos es un pretexto…
Escuché la risa de ella, mientras yo apreté mis manos con furia, más al escuchar las palabras de la maldita de Minerva
―Está bien, hay un montón de defectos en ella, podemos hacer tanto, pero espera, la aprobación del presupuesto es pronto, el gran alfa y la gran luna, deben estar directamente encargándose de ello
su voz se escuchó llena de malicia, mientras una pequeña sonrisa surgió de mis labios. Creo a que a los dos se nos ha ocurrido algo al mismo tiempo
―Pero te has encargado de que la gran luna no trabaje en este momento
―Exacto, hijo mío, pongámosle una trampa y encarguémonos, de que el emperador se deshaga de ella.
―Sí, madre…
Sonreí, di media vuelta y me alejé de la zona de los sirvientes. Lo hice mientras caminaba con delicadeza e ignorando los susurros de todos a mi alrededor
No era importante, no ahora qué sabía lo que harían, no sabía por qué había sido un impulso de la nada, por saber dónde se encontraba Dafne
Solo supe que debía irla a buscar, lo cierto era que ella no había venido a mí, desde que habíamos llegado a este maldito lugar
Y temía por su vida, ella era la hija de mi nana, por lo menos de esta chica, además de haber crecido junto a ella como hermanas
Era mi única aliada en este lugar y no podía perderla. Temía un poco que notara el cambio, pero me arriesgaría.
Pero saber esto, tener una mínima idea de sus planes, ciertamente me daba muchas ideas, durante los días posteriores.
Sonreí, de nuevo, al tener otra idea más, creo que lo primero que surja será lo que haré. Había tanto que podía hacer. Tomé asiento en mi cama y daba un pequeño suspiro
Estaban tan equivocados, a pesar de que me mostraba sumisa y cargada de miedo por el gran alfa, no era si
Yo era una mujer de los tiempos modernos, una mujer, astuta, que había logrado conseguir una empresa de millones de dólares, con un capital mínimo
Yo había conseguido todo, con un ingenio, que sorprendía a los demás, y por ello, les iba a demostrar, que yo también sé usar mi cabeza
Y sé hacer que muchas personas hicieran lo que quiero
Pensé y pensé, lo hice, hasta que la puerta fue abierta de la nada. Ella no tenía modales cuando se trataba de mí, me trataba como si la sirvienta, fuese yo y no ella
―Mi gran luna, he venido para la hora del té, iniciaremos a servir todo…
Minerva no esperó que yo diera una respuesta, mucho menos esperó a una señal que le indicara que podía hacerlo
Solo inició a servir todo frente a mí, mientras yo estaba en silencio, observando con detalle cada uno de sus movimientos
Sabía que ella había intimidado a Inara en la novela, pero no sabía que había hecho planes como aquellos. Es más, estoy segura de que en la novela
Jamás ocurrió algo como lo que planea con su hijo, pues de ser así, Inara hubiera muerto mucho antes, maldita mujer, ¿lo hacía por qué era yo?
¿Por qué conseguí pasar la primera noche con el gran alfa?
Qué mujer más tonta, yo no quería eso, se lo hubiese regalado a mi hermana hace mucho, si en manos estuviese
―Minerva, tengo una pregunta
Ella detuvo sus acciones, yo la ignoré, tomé la taza de té frente a ella y di un sorbo, todo ignorando, incluso su título
Aquel que ella me había pedido que respetara, pero si vamos a ser enemigas, me gusta que sea abiertamente, pues eso de maldecir a los demás a su espalda no era de mi agrado
―Por supuesto, mi gran luna, adelante, pregúnteme
Pude ver su molestia en su expresión, no pudo disimularla del todo, mientras yo solo le di un sorbo a mi té y la dejé allí esperando por un rato
Ella no era el gran alfa, no tenía por qué dar una respuesta a los cinco segundos, además no hay nada más desesperantes, que las personas que hablaban lento y quería molestarla un rato
―Hay una sirvienta, de la manda Dark Moon, ¿dónde está ella ahora? ¿Por qué no he podido verla?
Sus ojos se abrieron grandemente, pude ver su expresión cargada de tensión, ¿qué le habían hecho a Dafne?
Temía por ella. La chica había sido compasiva durante el poco tiempo que la conocí en la mansión de mi padre; ella había sido la única que me curó.
Luego de mi primera paliza en este mundo, al querer escapar, sin contar que ella, incluso quiso ayudarme a escapar, de no ser porque sabía que, de hacerlo, ella moriría a manos de sus amos
Y su madre, la mujer que había sido mi nana, sabía que no lo soportaría
―Me dijeron que actualmente está siendo entrenada para convertirse en una sirvienta digna de la gran manada
¿Entrenándola? ¿Qué mierdas podían enseñarle a esta chica? Era evidente que la estaban intimidando, que seguramente no la estaba llevando muy bien
―Pero ¿Por qué no me lo dijiste todo a tiempo?
Se quedó en silencio, observó a un costado y volvió a su lugar. Si hubiera sido el gran alfa, estoy segura de que no hubiera dudado en dar respuesta
Hablar a tiempo, hija de puta, esto ya es más que personal. Si me percato que le hiciste daño a Dafne, no te lo voy a perdonar
―No tengo quejas de que vuelvan a entrenar a Dafne, pero ¿no es extraño que la dueña de la sirvienta no sepa nada? Quiero que traigas a Dafne, solo la veré un momento
Pude ver cómo apretó los labios y parecía más que disgustada, pero aun así mostró esa mueca falsa suya y habló con un tono que parecía cargado de lástima
―Como mi gran luna, no pregunto nada sobre ella, pensé que ya lo sabía
Esta perra sarcástica, ¿quiere discutir conmigo? Bajé mis manos de la mesa y las apreté fuertemente, todo mientras me tragaba mis inmensas ganas de gritarle
―Fue mi culpa, por favor, acepta mis disculpas, Minerva, al parecer, no logré entender muy claramente, cómo se maneja todo aquí
Si agacho mi cabeza primero, Minerva no tendrá nada para discutir, ¿te gusta que aliente tu orgullo? Mi objetivo es ayudarte con eso
Fue por ello por lo que sonreí, lo hice, mientras esperaba paciente, aquel que sabía que llegaría en cuestión de nada
―Mi gran luna, el gran alfa solicita su presencia, al igual que de la sirviente minerva
Su cabello rojo, sus ojos verdes, mientras tenía su uniforme blanco de guardián supremo, él me observó y me causó un gran corrientazo
Lo ignoré, mientras celebraba internamente que mi momento había llegado y olvidaba eso que me había causado, Horme
El guardián del gran alfa
Imagine que, al estar tan desesperada por deshacerse de mí, ellos no tardarían nada, aunque lo hicieron mucho antes, eso no me molestaba
Fue por eso por lo que me levanté de mi asiento y, aparentando estar preocupada, observé hacia la puerta, y luego hacia ella
― ¿Qué será lo que el gran alfa necesitará de nosotras, Minerva? ¿Crees que esté enojado?
Ahora, por fin, mostraba una gran sonrisa, una que parecía llena de felicidad y real; nada que ver con esas muecas falsas que me mostraba
―Por supuesto que no, su majestad, él debe llamarla para felicitarle por su gran trabajo aquí. Estoy segura de que lo que ocurriría hoy, no lo olvidará jamás
Maldita mujer, sonreí hacia ella, lo hice con inocencia, caminé hacia la salida y le di una última mirada al beta Horme, aquel que bajó su cabeza de manera sutil y pareció querer guiarme hacia el gran alfa
Hazlo bien, Inara, demuéstrales, no solo a ellos que eres alguien astuta, también hazlo contigo misma, quien no puede bajar la cabeza ante bastardos como estos
Fue por eso por lo que cuando entramos en el salón principal, y observamos al hombre sentado en el gran trono, supe que esto iba en serio
Más al ver sus ojos lilas, observándome con seriedad, mientras tenía una expresión cargada de aburrimiento
―Gran luna, ¿sabes por qué te estoy llamando? Parece que tenemos problemas que resolver.