Capítulo 32

1632 Palabras
Contigo a mi lado —Ben… despierta… Necesitas despertar… Por favor, Ben… —Tranquila Hanny, Ben se ha desmayado de la impresión, creo que han sido demasiadas cosas por las que está pasando y sobre todo demasiados secretos —me dice Vannah tan tranquila que asusta. Es que ella, ay sabía tantas cosas que de solo escucharla se me erizaba la piel. Pocas horas después Ben por fin abrió sus ojos y rompió en llanto como un niño chiquito. Lo abracé, era lo único que podía hacer en ese momento, le susurré al oído que todo iba a estar bien y que yo estaría para él. Me miró con esos hermosos ojos y acarició mi rostro. Solo éramos los dos en ese instante y le dejé que me besara. Fue un beso dulce y salado a la vez, pero que llevaba una promesa implícita, yo lo comenzaba a amar y quería que él sintiera lo mismo por mí. Ese día nos quedamos así, simplemente abrazados, en la cama de Cam. Un lugar que para mí era un refugio seguro, donde había pasado mi niñez y adolescencia con mi mejor amigo y porque no decirlo, con mi primer gran amor. Ese amor que se da en los niños, uno que nace de la convivencia diaria, con simples juegos o actividades, en las tardes en que fui su musa y llenó con fotos y hermosos lienzos, unos que Ben miraba como abstraído de todo y en los que, por cómo los miraba, notaba un cierto tono de inseguridad. Para la mañana siguiente volvimos a la academia, cada uno a sus obligaciones o más bien dicho a las de él, pues para mí todavía era mi descanso entre las fiestas. Los días pasaron y ya estábamos a veinticuatro de diciembre, el día en que iríamos a la casa de sus padres. Nuevamente me vestí de princesa, la apariencia era lo que debía destacar en nuestra relación y lograr nuestro objetivo. De todo lo demás se preocuparía la familia, esa que, a pesar de sus dudas iniciales, lo había aceptado como otro más. El tío Miles nos daba diariamente un reporte de los movimientos de estas personas y mi papá nos mantenía al tanto de la evolución de Joshua. Cuando Ben se desmayó de la impresión, papá me contó que dentro de los exámenes que le habían practicado estaba el de ADN pues al saber de la situación de Joshua y su presunta relación familiar, lo habían practicado sin permiso de Ben. Y lo habían corroborado, eran un 66,6% compatibles, Ben realmente era su tío y lo más probable es que su hermano Daniel fuera su padre. Se lo conté esa mañana que volvimos a la academia y Ben solo asintió, me pidió que no habláramos aún del tema pues había recordado algunas cosas y quería procesarlas y yo lo entendí y lo dejé. Ya tendría la suficiente confianza para contarme lo que había recordado, porque de algo estaba segura que Ben después de ese despertar sabía más cosas de las que hablaba y su actitud era distinta. —Todo esto me supera… Fue lo que me dijo en la entrada de su casa, yo solamente lo miré y tomé su mano, quería infundirle confianza e hice algo que esperaba lo ayudara. —Sea lo que sea que pase, Benedict, estoy contigo… —No sé que haría si no lo fuera, Hanny. Me has ayudado tanto y al final no solo con mi familia, sino que con todo lo que pasó. Agradezco el día que te pedí que fueras mi novia de mentira y nunca podré pagarte todo lo que tu familia y tú han hecho por mí. —Pues págame confiando en mí, si quieres puedes hablarme de lo que sea que sientas, yo feliz de escucharte. —Hanny yo… —Hoy no digas nada, tenemos una actuación por hacer y yo si aprendí de Alma, te lo aseguro. Aunque intentó sonreír, solo fue una mueca triste. Esa tristeza que llevaba cargando desde que se enteró de cosas que a cualquiera aturdirian, pero ahí estaba él, intentándolo. Bajamos del auto y entramos a la casa de sus padres, nuevamente estaba el señor Rothschild con la incordio de su hija. Definitivamente el padre de Ben no daba puntada sin hilo, pero lo que literalmente derrumbó a Ben fue ver a Jacky y a Daniel Jr. Lo noté en sus ojos, él sufría por no poder decirles esa verdad que él guardaba sobre su hermano. De nuevo tomé su mano e hicimos la mejor actuación del mundo. Rothschild estaba más que feliz por nosotros y su hija nos quería matar, pero me adelanté a los hechos antes de que ella siguiera con su drama personal. —Mis abuelos los esperan para la noche vieja. Me pidieron especialmente invitarlos a todos a pasar con nuestra familia esa hermosa noche. Además, mis papás son muy formales y quieren que Ben oficialice nuestra relación —estaba sonrojada y muy avergonzada de decir todo esto, pero en parte era verdad. El tío Miles tuvo la idea de acercar a los Henderson para saber si desde ahí podrían sacar más información y con Ben estuvimos de acuerdo. —Me parece una maravillosa idea, dile a los señores Scott que agradecemos la invitación y obviamente estaremos ahí. El señor Henderson alzó su copa como si fuera un triunfo y nosotros le seguimos, una mirada cómplice fue la que nos dimos, la primera parte del plan estaba hecha. Una vez que dio la media noche, Daniel fue autorizado a abrir uno de sus regalos y especialmente abrió el mío. —¡Son legos! Muchas, muchas gracias, Hanny. ¡Los amo! —De nada cielo, espero y los disfrutes y si quieres puedo ayudarte a armarlo. —Te quiero, Hanny. Mi corazón dio un vuelco al escuchar su dulce voz, ahora que lo veía más de cerca notaba algunos rasgos de Joshua en él de hecho les había comprado lo mismo a ambos, a ver si… en algún momento, ellos podían ser amigos. Cuando estábamos bebiendo un vaso de ponche junto a la chimenea me llegó la notificación del chat familiar. Entre las fotos de Thomas vestido de santa y las caritas de mis pequeños diablillos sonreí feliz, era mi primera noche buena sin estar con mi familia. —No te arrepientes de estar conmigo en vez de con ellos. —Para nada, ya habrá más navidades y fiestas que celebrar en familia y contigo a mi lado. —Eres maravillosa, mi pequeña niña malcriada. —¿Por qué me dices así? —Por la misma razón en que tu me dices el señor pesadilla de la calle Elm. —¡No lo puedo creer! —Créelo, mi pequeña. Ya verás como te haré pagar cada vez que me decías señor. —Oh, oh… otra notificación. —¿Qué pasó ahora? —Es Vannah, ha roto fuente. —¿Quién es Vannah?—pregunta Emily que a penas y había hablado esa noche. —Una de las mejores amigas de mi mamá y la pareja de James O’Connor. —El Ceo de la constructora O’Connor de Dublín —preguntó el señor Rothschild y ambos con Ben asentimos. —¿Quiénes son? —Una de las mayores constructoras de Dublín que se han hecho un nicho en Nueva York desde hace algunos meses, de hecho estoy viendo una futura colaboración con ellos para uno de mis casinos en las Vegas. —Ellos son muy buenos, mi querido amigo, estoy segura que lo que te edifiquen será fenomenal. —Si viene de ti la recomendación, pues obvio que seguiré adelante. —¿Hanny? —¿Sí? —¿Crees que deberíamos ir a ver a los chicos?—antes de que pueda responder, Emily se me adelanta. —Está nevando muy fuerte, por qué mejor no se quedan y mañana salen temprano a ver a sus amigos. Además, puede que sea difícil que logren ver a la mamá y al bebé a estás horas—los ojos de Emily tenían un brillo especial, era anhelo de seguir teniendo a su hijo cerca y creo que me dejé llevar por eso. —Tu madre tiene razón, Ben. Quedémonos y mañana salimos temprano. —Todo lo que desees, mi niña. Ben tomó mi cara con la mano que tenía libre y se acercó para darme un tierno beso, mientras su madre daba pequeños saltitos feliz de la vida de saber que nuevamente nos quedaríamos, aunque ahora en mejores condiciones, por lo menos en mi caso. Los Rothschild se despidieron y cada uno fue a sus habitaciones. Cuando pasamos por la de Daniel vimos a Jacky que lo cubría con su manta y arreglaba su autito favorito, la sonrisa triste que tenía me hacía pensar si ella en algún momento supo de lo que hizo su marido, ¿Podría haber vivido yo con ese dolor? —Buenas noches, chicos. Que descansen. Nos dijo al vernos de pie frente a la puerta y ambos le dimos las buenas noches. Ben, tomó mi mano y nos llevó a su habitación, después de que cerró la puerta me abrazó por la espalda y suspiró. —Hanny, no quiero que esto termine ¿Te quedarías conmigo para siempre? No supe qué responder, todo esto del amor era nuevo para mí y aunque sabía que sentía un gran afecto por él, quería descubrir si todo lo que pasaba entre nosotros tendría esa fortaleza que veo en mis padres, abuelos y tíos. Tomé sus manos y me di la vuelta. —No sé lo que nos depara el futuro, Benedict, pero quiero vivir este presente contigo, juntos. ------------------------------ Copyright © 2025 P. H. Muñoz y Valarch Publishing Todos los derechos reservados. Obra protegida por Safe Creative
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