Capítulo 30

1600 Palabras
IRA En el despacho del señor Scott el silencio se cortaba con un cuchillo y yo todavía me pregunto ¿qué mierda hago aquí? Ya te vas a enterar y creo que no te va a gustar... ¿Y tú cómo lo sabes? Dile intuición, pero algo traman ellos y si te tienen aquí es porque saben que algo debes saber o en algo los puedes ayudar… ¡Pero si no sé nada! Shuuuu, déjame escuchar… Cuando el director Miles termina su llamada se coloca al lado del señor Scott y mira a cada uno de los presentes hasta que llega a mí. —Benedict tengo que hacerte una pregunta y quiero que seas lo más honesto conmigo que puedas. —Por supuesto director, dígame qué es lo que quiere saber. —¿Alguna ves intentaste investigar el atentado que sufrió la empresa de tu familia y que provocó la muerte de tu hermano hace cinco años? —Para ser honesto director Miles, en esa época yo casi no supe de mí, pasaba dopado y en cama para tratar de recuperarme y estuve recluido en mi casa cerca de seis meses, por lo que al momento de volver a trabajar a la fuerza ya el caso del atentado a la empresa de mi familia estaba en proceso de cierre sin culpables y menos con alguna idea de lo que había sucedido realmente o por qué los habían atacado. Y esa es nuestra gran espina clavada ¿no Ben? —¿Y tu padre? ¿No te dijo nada? alguna idea de algo. —Si usted supiera de la relación que tengo con mi padre no me preguntaría eso, director. Es más, le puedo asegurar que si por mi padre fuera el que debió estar en esa silla lleno de C4 debería ser yo y no Daniel. Lo siento tanto, Ben... Ninguno de los dos merecía eso... —Entiendo... —De lo único que estoy seguro es que ese día el era que mi jefe, mi mejor amigo y mi único hermano habían fallecido producto de la explosión. —Ya veo. —Miles, creo qué momento de que le contemos algunas cosas a Benedict, él merece saberlas. —¿A qué se refiere señor Scott? Excelente pregunta… —Me imagino que conoces al grupo separatista irlandés que mantuvo a Dublín y parte de Inglaterra sumido en una serie de atentados terroristas para lograr acallar a los que tenían el poder en ese tiempo y lograr la reunificación de Irlanda. —Por lo que entiendo el IRA es grupo paramilitar activo que pide la reunificación de Irlanda y su total independencia del Reino Unido. —En efecto eso son, el problema radica en lo que han hecho ellos gracias a la ayuda de tu padre. —¿Qué tiene que ver mi padre en todo esto? —Benedict, no nos veamos la suerte entre gitanos tú sabes a lo que se dedica tu padre Y en especial su empresa de armamento. —Pero él trabaja para el gobierno no para unos locos que quieran destruir a medio mundo por no estar de acuerdo con sus ideales y menos a mi hermano o a mi familia. De verdad que no estoy entendiendo nada. —Tranquilo, Ben. El problema aquí es que hemos recibido información de muy buena fuente que el mismo grupo que realizó el atentado a las oficinas de la empresa de tu familia se ha reagrupado y ha aparecido haciendo algunos movimientos cerca de tu padre. —Entiendo y estoy tranquilo señorita Vannah, pero no me esperaba escuchar de ustedes todo esto ¿lo que ustedes están tratando de decirme es que mi padre está metido con esta gente y esa relación podría haber provocado lo que pasó hace cinco años? —Te puedo hacer una pregunta y espero que no te ofendas con ella—Vannah es la que trata de apasiguar mi ánimo en estos momentos por que verdaderamente estoy que exploto. Escuchalos, Ben... porque no sabes moderarte cuando explotas y ni siquiera yo puedo detenerte... Resignado y escuchando a la voz interna que trata de salir a cada minuto asiento y le respondo a Vannah: —Pregunten lo que necesiten saber, en estos momentos soy un libro abierto. Menos en cuanto a lo que concierne a Hanny… Lo sé, no nací ayer, con… Con… ciencia… háblame de tú nomás. Escuchemos lo que quieren saber. —¿Cuánto sabes de tu hermano Daniel? La pregunta fue un choque de inmediato a mi corazón más que a mi cerebro ¿Por qué me preguntaba por mi hermano? él ya estaba muerto ¿para qué seguir hablando de alguien que ya no se puede defender? pero me animo a responder porque es obvio que sé como era mi hermano. Eso está bien, Ben. Cuéntales de Daniel… —Daniel era un gran hombre, el mejor hermano, hijo y maravilloso esposo que pudieses tener mi familia, era un ser de luz, siempre con su sonrisa en los labios y la palabra justa en el momento exacto. —¿Y en su trabajo? —Poco y nada sé de su trabajo en la empresa. Desde el momento en que decidí ser oficial de policía mi familia casi me exilió y yo también me cerré a saber algo de lo que hacían ellos, no quería saberlo porque sí me he involucraba tendrían la mejor forma de obligarme a trabajar ahí y yo no lo quería. —Te entiendo—Vannah se queda pensando e intenta volver a intervenir, pero mi suegro toma la palabra. —Ya el hospital está resguardado y los niños del hogar también. —¿Me pueden decir qué mierda pasa?—ese era el señor O’Connor que entró sin siquiera golpear junto a la monjita que los había acompañado y sus hijos. —Cálmate, O’Connor y perdón Ángeles por no avisarte, fue todo demasiado rápido y ya saben que nos gusta intervenir precaviendo cualquier cosa. —Me lo imaginé y gracias Adam por preocuparte de los niños, creo que yo me iré al hospital para estar acompañando a Joshua. —Te llevo —dicen Miles y O’Connor al mismo tiempo y ella niega mirándolos como si fueran niños chiquitos peleando por su atención. —Sería mejor que James lleve a Ángeles y tú coordines con José lo que hay. Ya Cameron llegará para después de navidad con los documentos que nos envía Scontland Yard y con eso podemos seguir investigando, aún no tenemos toda la información necesaria para poder hacer algo oficial, pero preferimos resguardar a los niños, ellos son los más importantes. —¿Me pueden decir que tiene que ver Joshua en todo esto? Esa misma pregunta me estoy haciendo yo, pero no fue mi envase de vidrio el que habló… —Hanny, hija… —Cuándo vi a mamá y las chicas sin ustedes supe de inmediato que algo pasaba, ahora ¿me van a decir qué pasa con Joshua? —Eso te lo puedo explicar yo, Hanny. Le dice la hermana Ángeles que se acerca a ella y le pide sentarse en uno de los sofás. Yo aún sigo en estado de shock y trato de entender realmente lo que está sucediendo aquí y por qué mi familia estaría involucrada. —Soy todo oídos, hermanita. Ya para ese momento el despacho estaba lleno de todos los adultos que habíamos ido a comer, solo faltaba la señora Gloria y Gia que se habían quedado con los niños. Era tal la cantidad de personas que los hermanos Scott y los O’Connor se encontraban sentados en el suelo esperando a escuchar la historia de Joshua y por qué necesitaba él y los niños del orfanato, del que no tengo la menor idea, protección. Cuando la hermana Ángeles se disponía a hablar, mi suegro me agarra del hombro y me dice al oído “Siento mucho haber desconfiado de ti y te ofrezco disculpas, Benedict” y ahora si que no entiendo ni mierda. —Hace cinco años, llegó una muchacha al orfanato con más de la mitad de su cuerpo con quemaduras y un embarazo de seis meses, nadie sabía cómo había podido sobrevivir a lo que fuera lo que le hubiera sucedido, pues ella no nos decía nada. A los pocos días, la chica comenzó a tenerme confianza, pero sólo me decía que lo que le había pasado era su castigo por haberle mentido al hombre más bueno del mundo y no haberlo podido salvar. Como entenderás, en esa época apenas y sobrevivíamos con lo que Blue y Adam donaban más la ayuda del estado, así que no me quedó de otra que llamarlos a ellos. —Así supimos que la chica se llamaba Leonora y era una estudiante de intercambio que trabajaba para el grupo Henderson como pasante. —Leonora ¿La asistente de mi hermano? —Así es, Benedict. Pero Leonora era más que su asistente o eso nos trató de dar a entender antes de dar a luz a Joshua y fallecer por una falla multisistémica en la mesa de operaciones. El problema es que cuando quisimos contactar a tu padre el se negó a ayudarnos, obviamente aduciendo su duelo y no creyendo absolutamente nada de lo que esa chica nos dijo. —¿Y qué fue lo que les dijo? —Que Joshua es tu sobrino. Perdóname, Ben… No quería que te enterases así o peor, que lo recordaras… Ben… ¿Me estás escuchando? Ben… ¡Ben! ------------------------------ Copyright © 2025 P. H. Muñoz y Valarch Publishing Todos los derechos reservados. Obra protegida por Safe Creative
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