La intensidad en la mirada de Luther revelaba una determinación feroz, una determinación de hacer que ella lo recordara, de ganarse un lugar en su vida de una manera u otra. Estaba decidido a dejar una marca imborrable en su memoria. Su cabello corto y moderno enmarcaba sus rasgos, acentuando su atractivo natural. Los ojos celestes de Luther brillaban con un encanto enérgico, reflejando la determinación y la pasión que ardían en su interior. Sin embargo, la última frase no la había dicho y solo lo había expresado en sus pensamientos, ya que era una declaración bastante fuerte e irrespetuosa. Aunque era consciente de las diferencias que existían entre ellos, Luther no permitiría que eso lo detuviera. La edad, el estatus social, la brecha entre sus mundos. Todo eso quedaba en segundo plano

