Discusión

2474 Palabras

Leonardo Coleman Cuando desperté, la sentí entre mis brazos, su cuerpo cálido pegado al mío. Me dolía la cabeza, pero al ver su rostro dormido, una sonrisa se dibujó en mis labios. Este es su lugar, pensé. Aquí, conmigo. Ella siempre debería estar en mis brazos. La miré con detenimiento. Era tan hermosa, jodidamente perfecta. Parecía una diosa, incluso con su ropa interior: esas bragas y ese brasier celeste que realzaban su piel. Su cabello ondulado y desordenado se esparcía sobre la almohada, enmarcando su rostro. Sus ojos, aunque cerrados, parecían tan expresivos como cuando estaban abiertos, y esos labios… maldita sea, qué labios tiene. Tentadores, suaves, los mismos que había besado con desesperación anoche. No entiendo cómo, después de tantos años de conocerla, nunca la vi realmen

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