Capítulo 5

3744 Palabras

5El hombre que se hallaba ante la máquina semejante a Ganesha, el dios de cabeza de elefante, ya no era un ser humano. No era más que una masa de carne agotada de cuyos poros fluían, con los regueros de sudor, los últimos residuos de voluntad. Los ojos alocados no veían el manómetro. La mano no guiaba la palanca, sino que se aferraba a ella en un último esfuerzo por no precipitarse en los brazos demoledores de la máquina. El Pater Noster seguía girando con suavidad. El ojo de la pequeña máquina sonreía, suave y maliciosamente, al hombre que estaba ante ella y que ya no era sino un lamento. —Padre —balbuceó el hijo de Joh Fredersen—. Hoy, por primera vez desde que se creó Metrópolis, has olvidado que la ciudad y sus grandes máquinas piden puntualmente alimento fresco. ¿Ha enmudecido Metró

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR