5.Voy a ser un buen hermano

1068 Palabras
Dicen que la vida te pone pruebas que puedes superar… ¿Pero esto? ¡¿Era en serio?! Luke me señalaba la entrada del restaurante, indicándome que debía entrar, pero me negaba. No con él. No podía ser cierto. —Cerecita, vamos. Dudo que quieras hacer esperar a tu padre. —Esto debe ser una condenada broma —mascullé entre dientes mientras marcaba a mi papá. Él contestó, confirmando que ya estaba adentro. Luke intentó tocarme para guiarme, pero lo rechacé con un manotazo. Me dijo que debía entrar de todos modos, así que lo hice. El lugar rebosaba dinero. Un candelabro de cristal colgaba sobre nuestras cabezas, irradiando lujo y sofisticación. Las mesas, perfectamente alineadas, vestidas con manteles blancos y utensilios que parecían salidos de una vitrina de museo. Caminé hacia la mesa donde veía a mi padre desde lejos, con Luke aún siguiéndome. Su mera presencia bastaba para molestarme… ponerme nerviosa… y provocar otros sentimientos que ni siquiera entendía. Aun con toda la incertidumbre, enfoqué la mirada en la mesa. Había una mujer de cabello largo, color chocolate, y ojos negros. Su sonrisa era amable, con una elegancia palpable. Se levantó y, sin pedirme permiso, me abrazó con un cariño que no supe cómo procesar. Acarició mi espalda por unos segundos antes de separarse. —Querida, es un gusto conocerte finalmente —dijo con una sonrisa enorme, acariciando mis manos con delicadeza—. Siempre quise una hija, y ahora, al estar con Charlie, tendré el gusto de tenerla. Claro… si tú me lo permites. Mis ojos fueron de un lado a otro hasta posarse en Logan, que me observaba con curiosidad desde su lugar, junto a mi padre. Tragué saliva como si tuviera una piedra atascada en el estómago. —Déjeme ver si lo entiendo… ¿usted es la mamá de Logan y Luke? —Así es. —¿Y… usted me conocía? —Claro, querida —respondió con suavidad—. Tu padre me envió una foto tuya y se la mostré a mis hijos. Por coincidencia, iban al mismo campamento. ¿No se encontraron? Porque mi hijo Luke me prometió que hablaría contigo. ¿Hablar...? ¿Conmigo? ¿Acaso él…? Todo mi cuerpo se tensó. Giré hacia Luke, que sonreía con aire triunfal, como si mi expresión fuese el mejor show de su vida. —¿Tú sabías que seríamos hermanos? —Por supuesto, cerecita —rió con esa maldita petulancia—. Quería darte una sorpresa, hermanita. Intentó abrazarme, pero solo recibió un codazo para que se alejara. Me senté con rigidez, como si cada músculo de mi cuerpo quisiera huir, pero no tuviera escapatoria. Miré a Logan, que mantenía una mirada serena, como si entendiera exactamente cómo me sentía. —¿Tú también lo sabías? —Sí. Mi madre nos comentó que debíamos cuidarte —respondió con tranquilidad. —¿Y por qué no me dijiste nada? —Porque Luke me rogó que no lo hiciera hasta que nos mudáramos. Mi cuerpo estaba hecho un nudo. Me sentía como una simple marioneta, usada por Luke solo para su entretenimiento. ¡Iba a matarlo! Él carcajeaba, limpiándose una lágrima imaginaria con el dedo índice. —Wow, ni yo me esperaba esa cara. ¡Debí tomarle una foto! —Luke, ya basta. Sé amable con tu hermana —lo reprendió su madre—. Melody, no te preocupes, él es un buen chico. No te hará sentir mal. ¿No me haría sentir mal...? Reí por dentro con ironía. Definitivamente, teníamos conceptos muy diferentes de lo que significaba "no hacer daño". La comida transcurrió… bueno, más o menos. Logan y mi padre parecían llevarse bien. Caroline me hizo conversación, y aunque no quisiera admitirlo, era bastante agradable… Y Luke, claro, no perdía la oportunidad de burlarse cada vez que podía. Nos sirvieron unos platos con un aroma tan penetrante que parecía llenar toda la sala. Orégano, especias, algo dulce en el aire. Un deleite. —Hermanita, ¿me pasas la sal? Miré a Luke, con esa sonrisa burlona. Mi cara de fastidio debió ser evidente, porque vi a mi padre hacerme una señal disimulada para que me calmara. Tomé el salero. Estuve muy tentada de quitarle la tapa y arruinarle el plato, pero… solo por mi padre, no lo hice. Terminamos de cenar y todos fuimos en el auto de Caroline, conducido por papá. Logan y Luke iban sentados a cada lado mío. Yo, en el medio. ¿Cuáles eran las probabilidades…? El chico que me había llamado la atención… ahora sería mi hermanastro. Quería que la tierra me tragara. Al llegar a casa, fui directo a mi habitación con ganas de gritar. Cerré la puerta con fuerza y me dejé caer sobre la cama, gritando en la almohada, desahogando toda mi miseria. Me sentía hundida. No solo tendría que aguantar a Luke como "hermano", sino que, según la conversación durante la comida, los tres iríamos a la misma universidad. ¡Qué horror! Estuve a punto de romper el récord Guinness del grito más largo cuando escuché un suave golpe en la puerta. Me levanté y al abrirla, encontré un regalo. Me agaché y lo tomé, notando que tenía una carta. La abrí. “Un placer conocerte y verte de nuevo, hermanita.” Con rabia, estrujé la carta y la tiré al suelo. Bajé las escaleras buscando al loco de Luke… y lo encontré a los pies de la escalera, riendo mientras me guiñaba un ojo. —Eres un… un… —¡Bye, hermanita! Voy a ser un buen hermano mayor y traerte lo que te gusta —gritó con petulancia mientras se marchaba de la casa. Me quedé con la caja en las manos. Entré, cerré la puerta y la coloqué sobre mi escritorio. La miré… y solté un suspiro sonoro. ¡Iba a quemar ese regalo! Quería destruirlo, pero la curiosidad pudo más. Abrí el pequeño paquete… Era una cajita musical dentro de una esfera de cristal. Pero no era cualquier esfera. Era la caja musical. Llevaba meses hablando de ella en r************* . Una edición limitada con una mariposa dentro, personalizada con la canción que uno eligiera. Moví la palanca con cuidado… La melodía de “Perfect” de Ed Sheeran empezó a sonar. Era mi canción favorita de los últimos años. Y no pude evitar sonreír. Porque sí… Mi hermanastro… Tal vez… Solo tal vez… no era tan malo.
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