Capítulo XV

1078 Palabras
"Tú destreza dictará quien eres y qué serás" El vaho emanado por la boca de Poe, me tiene concentrada en cada movimiento que el castaño pueda hacer, se han propuesto a practicar mientras Miguel se recupera, y Trisha vuelve en sí, ya que, debido a las torturas sufridas hace horas quedó inconsciente, g*****a ha tenido que hacer transfusión de sangre puesto que había perdido gran cantidad. Se dividieron en parejas; Poe contra Dylan, g*****a y Trisha, por alguna extraña razón el informático versus, el espectro que dejó de serlo cuando se enteró que era una alma en busca de ayuda. Poe hace un movimiento con la mano, el pelinegro herido a mi lado chasquea sus dedos para que preste atención a lo que sigue, según ellos al castaño es mejor tenerlo de amigo que como enemigo, porque a la hora de la verdad le da igual si es niño, mujer o incluso anciano a quien debe matar o torturar. —Él va a hacer el primer movimiento —Miguel está emocionado, me contó que solo una vez vio pelear al chico de ambas personalidad y fue como ver un destello, no hizo más de los movimientos necesario cuando ya su contrincante se encontraba despellejado. —Pensé que Poe era un peligro para la humanidad, entonces ¿por qué prefieres ver a Dylan? Tuerce el gesto y entonces todo pasa tan rápido, el castaño saca sus espadas cortando todo a su paso algo que me causa un poco de pánico por la vida de Marcus y Dylan. Pasan al menos unos cinco minutos cuando mi amigo entra al campo de visión, ni me había percatado de que no estaba, sus ojos volvieron a ser vacíos, sus labios hacen un perfecta sonrisa llena de maldad; en su rostro prácticamente tiene una letrero que dice " Tengo unas ganas inmensa de matarte", la rubia quien se encontraba dentro tratando de despertar a la fuerza a la morena salió corriendo y dando brincos llenos de emoción. El filo de las espadas es impresionante, puesto que han cortado hasta unas cuantas rocas que se habían entrometido en su camino, pero siguen sin ser nada comparadas a la velocidad en la que el cuerpo de Dylan corre, es tan rápido que se pierde ante la vista humana. Un golpe es encestado en el rostro del castaño que se tambalea y contraataca con una patada, que es detenida de inmediato, la risa maquiavélica de Marcus resuena por el bosque al que hemos decidido salir a practicar, ya que está a pocos metros de la habitación, Poe hace una mueca de horror y el pelinegro de ojos azules lo levanta con una facilidad increíble, arrojándolo a metros de distancia y haciéndolo chocar contra un árbol. —Eso debió doler —el tono de burla que usa Miguel me hace mirarlo con reproche, aquí todos somos amigos no debería querer el dolor para alguno de nosotros. —Sigo sin comprender por qué llamaste camaleón a Dylan cuando llegaron la primera vez. Sus labios se vuelven una fina línea y luego se curvan en una amplia sonrisa, el castaño no se mueve y sus quejidos llegan a nuestros oídos. Quien antes era su contrincante lo levanta con suma facilidad y lo lleva adentro para que sea atendido por la ex enfermera rubia y asesina. —Es porqué —me mira directo a los ojos y se lame los labios. —Sus cambios de personalidad cuando son frecuentes le sirven para camuflarse, en pocas palabras puede pasar de un depredador a una presa en menos de un minuto, y luego volver a ser un depredador. El sonido de unos pasos llama nuestra atención y vemos a g*****a cargar sus armas en nuestra dirección, dos Ak 103 en sus manos y dos calibres 45 en sus caderas. —Mi turno, espero durar un poco más que Poe. Mis nenas están preparadas para esto desde hace mucho tiempo. Lleva una enorme sonrisa en su rostro y el brillo en sus ojos me deja confundida. ¿Acaso desea morir? Dylan se para justo donde se encontraba el castaño antes sufriendo, le hace una señal con su mano a la rubia para que ataque, antes de hacerlo suelta una risa llena de felicidad, procede a disparar desde donde estamos. Nos cubrimos los oídos al sentir como los mismos sufren por los sonidos causados y entonces se acaban. —Gracias a Dios —murmura Miguel a mi lado y a penas lo puedo escuchar, g*****a gruñe pero sale corriendo mientras comienza a disparar con las armas que le quedan. — ¿Y Dylan? —pregunto al no verlo por ningún lado, mi visión es pésima desde donde estoy. Un destello es lo último que veo cuando la chica cae inconsciente. — ¿Pero que ...— dejó las palabras al aire, para ver al pelinegro tomar asiento en una de las rocas por la mitad que dejó el chico de las espadas. — ¿Lo vas a intentar Miguel? —mi compañero niega al tornarse pálido y me mira a mi rogando. —Está muy herido, no pasaría ni de dos minutos. Sería aburrido ver algo así —lo defiendo y la risa del ganador es contagiosa. —Tienes razón, mejor espero a que se recupere por completo y así poder ganarle sin que tenga ninguna excusa. — El chico a mi lado suelta un suspiro de alivio y se pone cómodo en su lugar, antes se había vuelto rígido y estaba sudando como loco. — ¿A mí cuando me llegara el turno? —la débil voz proviene de la morena quien apenas y puede mantenerse en pie sosteniéndose de la pared. —Yo también quiero valerme por mi misma, cuando esté metida en la cueva de los leones hasta el fondo. —Hace referencia a la secta con muchas muecas de dolor. —Cuando seas capaz de mantenerte en pie sin sangrar —dirigí la mirada a donde Dylan está señalando, noté como los vendajes de Trisha se tiñen de rojo. —En esa condición no podrás ni recibir un golpe, a penas y podrías llevarnos hasta el lugar. — ¿En qué momento seré capaz de ver a la chica? Angy. ¿correcto? —mi amigo le da un asentimiento de cabeza y mira sus manos como si fueran lo más interesante del mundo. —No lo sé, quizás sigues estando más cuerda que nosotros y por ello no puedes verla.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR