capítulo 13.

1743 Palabras
LOS MISTERIOS DE LOLA. Capítulo 13. LA GRADUACIÓN DE JUANSE. El lunes pasó muy temprano por mí, pero para mi desgracia no venía solo. Esa vieja estaba en el auto, les juro que no entendía nada. Él se bajó, se acercó a saludarme muy amoroso, yo no podía disimular mi cara de confusión, la tipa solo sonreía desde el auto. —¡Mi vida como te extrañé! —dejó un beso en mis labios. —Me imagino —Respondí con sarcasmo. pregunté solo para los dos—. ¿Qué hace Carla aquí? —Ayer llegamos muy tarde y no alcancé a dejarla en el apartamento, por eso se quedó en mi casa. Escuchar eso fue el detonante de todo, la gota que rebasó mi vaso. No sabía qué tanto podía aguantar, al parecer esa mujer quería fastidiarme y lo estaba logrando. —¿Por qué no me dijiste nada? —inquirí. Se bajó del auto. Con esa estúpida risa nos interrumpió. Se acercó y me dió el beso de Judas, yo estaba furiosa, pero traté de disimular. Traté de sonreír. —Hola Lola ¿cómo estás? —saludó—, ¿bebé pasa algo? Llegaremos tarde y tú estás en finales. —Hola muy bien ¿y tú? —Hice una mueca exagerada—. Carla tiene razón, es mejor que salgan ya. —Después de un fin de semana maravilloso, ¿estuvo de maravilla verdad bebé? —habló con su voz chillona. Juanse se puso incómodo, seguro porque me conocía tan bien y sabía que estaba molesta. —¿Amor, tú no vas a la universidad? —Preguntó. —Recordé que había quedado de recoger a Ilse —mentí. Fingí que sonaba mi celular, obvio fui yo la que le marcó, le dije que ya pasaba por ella como habíamos quedado. Ella no me entendía nada, le dije que en un rato hablábamos, le di un beso fugaz. Me despedí de la Carla esa tratando de disimular antes de estallar. No le di tiempo de nada a Juanse. Él no quedó muy convencido con mi explicación, tomé el coche de papá y salí a casa de Ilse, la saludé estaba hecha una furia. —¿Lola qué pasa? No entiendo nada ¿por qué me hablas así? —preguntó confundida. —Ni te imaginas, no aguanto más, estoy cansada de fingir con esa maldita zorra —le conté todo lo que pasó. —Esa mujer me choca, no la conozco y ya la detesto, es una buscona. — Me tiene cansada, no puedo fingir más —exhalé. —¿Qué harás? —me preguntó. —Hablaré con Juanse muy claramente, esto es demasiado. Hablar con ella me tranquilizó un poco. Pasamos a nuestra clase, luego de un rato me llegó un mensaje de Juanse. WhatsApp Chat ❤ ️ Amor estoy seguro de que algo te pasa ¿Podemos hablar? Sabes, yo también necesito hablar contigo, es importante. Ojalá estés solo cuando lo hagamos, cuando puedas me avisas y nos vemos en el parque. ? Ilse me dijo que había sido muy fría con él, pero la verdad esa situación me tenía cansada. El resto del día transcurrió con normalidad, dejé a Ilse en su casa y me fui a la mía. Me di una ducha, me puse algo sencillo y esperé el mensaje de Juanse. Luego de media hora me dijo que venía en camino, salí de mi casa y lo esperé en el parque. Se acercó a saludarme, pero no correspondí, solo se sentó a mi lado, me miraba confundido. —¿Amor que pasó? ¿Estás molesta por algo verdad? ¿Fue porque Carla se quedó en mi casa y no te dije? —Seré directa, sabes que no me gustan los rodeos —solté. —Te juro que se me pasó, llegamos muy tarde, estábamos cansados. Me senté de medio lado quedando frente a él. Respiré profundo y lo solté. —Me imagino lo cansados que llegaron, porque me imagino lo aburrida que estuvo la estúpida integración, ya que la estúpida esa se la pasó tomándose fotos contigo y tú muy sonriente como un par de enamorados. Que digo, como un par de novios disfrutando del atardecer, la playa y todo lo demás. —¡Amor! —me interrumpió. —Dime ¿tú estarías feliz de verme con un dichoso amigo tomándome fotos en todos lados abrazados y sonriendo? —¿Le tienes celos a Carla? —arqueó una ceja—. Amor entre nosotros nunca ha pasado nada ni pasará, eso lo sabes, parece que no confiaras en mí. —El problema no es ese, el problema es que esa mujer está enamorada de ti, y tú no lo quieres ver. Claro que confío en ti, pero en esa mujer no. —¡Otra vez con lo mismo! —exclamó algo molesto. Se incorpora y niega —,no entiendo porqué sigues con esas ideas, Carla es una gran amiga, solo eso, ¿Por qué no reconoces que te cae mal y ya? Lo miré fijamente, luego rodé los ojos. —Es tu problema que no quieres ver más allá de tus narices. —Entiendo que estés molesta por las fotos, reconozco que estuvo mal, pero llegar a imaginar que Carla siente algo por mí, eso no lo puedo entender. Tomé mi bolsa y me incorporé. Giré sobre mis pies dispuesta a irme, pero él me tomó del brazo. —Sabes mejor olvidemos el tema, no quiero terminar discutiendo contigo por lo mismo de siempre “Carla” — Lo dije dibujando las comillas en el aire. —Tampoco quiero discutir contigo amor, te pido disculpas. Reconozco que lo de las fotos estuvo mal, Carla siempre ha sido así con el tema de las fotos. Tal vez es mi error, antes salíamos mucho, ahora solo tengo que hablar con ella, porque aunque seamos amigos, las cosas han cambiado porque yo tengo mujer y un hijo. Ese fue mi error no hablar con ella, hacerle ver que todo es diferente, pero eso no quiere decir que ella sienta algo más por mí. Para no discutir más, me quedé callada. —Está bien, dejemos así. —Mi vida, te pido disculpas una vez más, tienes toda la razón en estar molesta, no te he dado el lugar que te mereces como el de mi prometida, pero eso cambiará lo prometo mi bonita, pero por favor no discutamos. —Está bien cariño, ahora todo quedó claro. Hablamos unos minutos más. Le dije las cosas que me molestaban, al parecer quedamos bien, para evitar problemas olvidamos el tema, me invitó a comer y luego pasamos a casa. Días después… Así pasaron los días, no volví a mencionar el tema de Carla. En estos días he evitado verla. Leila, Ilse y yo salimos de compras para la graduación de Juanse. La recepción sería en casa de mis suegros. Sería algo sencillo para amigos y familiares. Por fin llegó el gran día, yo estaba tan orgullosa de sus logros, al fin estaba más cerca de alcanzar nuestra felicidad. Me puse un vestido n***o, solté mi cabello, me maquillé, organicé a Manuelito y salí para su casa. Mi suegra recibió al niño, yo subí a ayudar a Juanse. Se veía guapísimo con su traje de corbata, lo abracé y lo felicité. —¡Te amo mi vida! Estoy tan orgullosa de ti, te gradúas con honores como el mejor, te amo vida mía, estás guapísimo. — Gracias mi vida, este logro es para ti y para mi hijo que son los motores de mi vida. , Tú también estás divina. Salimos para la universidad, como no podía faltar llegó el pegote de Carla. Juanse le presentó a mi hermana y a Ilse. Ellas también percibieron su mala energía, sobre todo Ilse ya saben cómo era. Estuvimos en la ceremonia todo el acto protocolario, Juanse se graduó con honores, como el mejor de su clase, hasta lo condecoraron. Él fue el encargado de dar el discurso final, cuando estaba a punto de terminar dijo; —Por último este logro lo dedico a los motores de mi vida, mi futura esposa, la mujer más hermosa de todo el mundo —me señaló—, y mi pequeño hijo, por ustedes he llegado tan lejos. Por ustedes seguiré luchando siempre, ustedes que son mi vida, mi mundo, el aire que respiro, la alegría de mis días. Sus compañeros empezaron a chiflar y aplaudir, Juanse extendió su mano indicando que subiera. Mis ojos se cristalizaron, todos gritaban; que suba, que suba. Leila me entregó el niño y subimos a su lado, él tomó mi mano. »A poco no es la más hermosa —me sonrojé, sus compañeros le decían que era más hermosa de lo que describió y sonreían —, esto es por ustedes los amo con vida y corazón, para mí jamás existirá otra mujer. Mis ojos nunca mirarán otra que no seas tú mi princesa, porque solo tú eres la dueña de mi corazón. Me besó delante de todo el mundo. Yo estaba feliz, sabía que era su demostración de amor. Al parecer Carla no estaba tan feliz, su cara estaba roja, de pronto alguien gritó. —Pido un aplauso para la pareja más bonita, que viva el amor, que romántico —Ilse se puso de pie y empezó a aplaudir. Todos en el recinto aplaudían, mis ojos se cristalizaron. Ya se imaginarán la cara que puso Carla. Se puso roja, echaba chispas por los ojos. Sabía que Ilse lo hacía para fastidiarla y lo logró. Aunque trataba de disimular los celos le salían por los poros. Todos lo felicitaban, sus padres sí que estaban orgullosos, mis papás, por último llegó Carla, quiso abrazarlo, pero él cargaba a Manuelito, yo lo tenía del brazo, solo sonrió entre los dientes. —Te felicito porque por fin cumpliste tu sueño —habló Carla. —Gracias, pero solo es uno de mis sueños, el más importante es casarme con esta belleza —respondió él mientras besaba mi mejilla. Eso para Carla fue como un golpe en la cara, si sus ojos fueran balas me hubiese fusilado. Pero yo sí estaba feliz con una sonrisa imborrable. Hicieron el brindis con los maestros y compañeros, seguido de las fotos. Luego salimos a casa de mis suegros para la recepción. Carla se veía molesta, estaba furiosa, casi no podía controlar sus celos. Yo estaba feliz, pero esa sonrisa se borraría. Continuará ….
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