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1717 Palabras

Allegra despertó poco a poco. Se sentía abotargada, pesada, con la garganta seca. Y ese techo ella lo conocía bien. Era de la habitación de Thomas. La habitación de Thomas! Se sentó poco a poco, pues la cabeza le daba vueltas, y se dio cuenta de que estaba desnuda. Le dolía el cuerpo como si hubiera… tenido sexo hacía muy poco. —No. Dios querido, no. ¡No! Se puso en pie y empezó a buscar su ropa, a vestirse como pudo. El apartamento estaba solo, y buscó su móvil para llamar a Boinet. No estaba en condiciones de conducir. Al mirar la pantalla del móvil vio las mil y una llamadas perdidas de Duncan, Edna, Boinet, y otros números desconocidos. Llamó a Duncan primero, pero la envió a buzón. Debía estar muy molesto con ella, lo había dejado plantado la noche anterior. Tendría que ir a s

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