CAPÍTULO IV ADIÓS ADRIANA, ¡HOLA DAYANA!

2216 Palabras
Hacía mucho frío, unas sillas puestas en fila y una sala de espera completamente vacía. Lucia y su madre toman asiento mientras esperan el turno para ser atendidas. Adelante…Señora usted por favor espere afuera. Cuando termine con la chica será su turno. ¿Qué podría preguntarle o decirle siquiera esa psicóloga?, ¿Cómo se atrevería Lucia a contarle sus cosas a la especialista?. Sin decir palabra alguna esta entra al consultorio. Toman asiento y ambas miradas se cruzaron, la profesional le sonreía mientras la joven se cuestionaba por lo que había dicho a su madre días anteriores. Dime, ¿Sabes porque te han traído hasta acá?...inició con esta pregunta para ir estudiando el comportamiento de Lucia, hasta entrar en lo que sería el origen de su orientación s****l. La joven dio una respuesta asertiva. Y era que su madre, había decidido llevarla a un profesional porque equivocadamente pensó que sus sentimientos, eran parte de una etapa de confusión. Que le era difícil comprenderla y por ser tan protectora de sus hijos, no quedaba más que llevarla hasta un especialista. La psicólogo, su nombre de pila era Mary…no escatimó en el tiempo y empezó a explicarle desde su punto de vista el motivo por él cual, la habían llevado hasta ella. Le dijo además, que a los veintiún años era prematuro decidir los gustos entre personas; Lucia no estuvo de acuerdo con ese comentario, lo que llevó a la especialista a sugerirle lo siguiente: Dile a tu mamá que esto se te pasará, que este calmada, que tu solo estabas confundida…y en cuanto a ti, vive a escondidas ese amor con esa mujer hasta que seas más madura e independiente, entonces así no tengas miedo a salir de ese encierro. La chica salió de su consulta y rápidamente Mary invitó a entrar a la señora. Mientras Lucia esperaba en la sala, estás hablarían del hecho. Consejos y maneras en cómo lidiar con todo ello, seguramente era lo que la psicólogo le estaría platicando. La televisión en ese lugar donde esperaba por su madre, en ningún momento logró distraer sus pensamientos, no quería estar más allí. Tener que llevar doble vida no le resultaba atractivo, pero tampoco lo era enamorarse de una mujer y que las personas cercanas a ella, la rechazaran. Era una constante lucha entre corazón, cuerpo y mente…difícilmente lograba su sincronía. Ambas situaciones eran agotadoras para una joven de su edad, estudiosa, trabajadora y por cuestiones de sociedad; no se le permitía ser ella misma. Un día a la vez se repetía en su mente, esto no puede ser eterno. Todo lo conversado con Mary no le sirvió más que para sentirse atada, esclava de sus miedos. Callar sus emociones, mutilar sus sentimientos, incrementaría más dolor del que ya ella llevaba dentro de sí. Nadie parecía entenderla; las investigaciones entre su familia hacia ella, no se detuvieron pese a haber asistido a la psicólogo. Todo parecía complicarse cada vez más. Era como morir por asfixia al pretender ser quien no es. En una ocasión Adriana la invita a la universidad donde esta recibía sus clases. Lucia durante su relación, desconocía la carrera que ella estaba estudiando. Y no precisamente porque no le interesaba, sino que simplemente Adriana le daba unas vueltas al hablar, que Lucia olvidaba el tema en cuestión de segundos. Tenía esa manera de marear con sus tantas palabras, que difícilmente podías mantener el control en la conversación. Era un miércoles a las 3.00pm cuando Lucia llega a esa universidad, su mirada se iba a todos lados. Era un instituto digamos enorme, lo más lindo eran las áreas verdes y plazas que se encontraban en medio de los bloques. Los bloques, eran los edificios donde hay salones para impartir las clases. De tanto caminar por los alrededores decide tomar asiento y le envía un mensaje de texto a Adriana, para dar aviso de que ya estaba esperándola allí. Pasaron unos minutos cuando a toda prisa se acerca a Lucia. Un “hola mi amor" algo discreto por estar en un lugar público, fue la primera frase de esta hacia la joven. Adriana había llegado en compañía de otras chicas, una de ellas un poco más atrevida se detiene en frente de Lucia para expresarle lo siguiente: Ustedes dos se verán hermosas con trajes de novia, esa boda sería maravillosa… Ese comentario definitivamente estaba fuera de lugar, dejando la mente de Lucia en blanco. Obviamente no sentía tanto o el suficiente amor como para tomar esa decisión. Para romper ese incómodo silencio, todas comenzaron a reír sin sentido aparente. Adriana seguidamente aparta a Lucia para hablar con ella y lo que están por leer los sacará de sus niveles de confort. Esta le muestra un recibo de pago, el cual obtienes cada mes al pagar la universidad; Adriana le pide a la joven, que elabore el mismo diseño para mostrarle a su padre. Esto desconcertó a Lucia, ¿Porqué tendría que mentir de ese modo? ¿Qué era lo que sucedía?. Ella se despide de Adriana sin decir palabra alguna, se llevó el recibo y no justamente era para ayudarla, quiso investigar un poco más pasa saber de que se trataba todo ese drama. Al llegar a su casa, enciende su computadora ingresa a la página web de la institución, escribe los datos de Adriana y para causarle mayor enojo, se da cuenta de que esa mujer hacía años que dejó de estudiar su carrera; se aprovechaba de su padre. El dinero lo usaría para otras cosas, vicios, fiestas y esto fue el último toque que necesitaba Lucia para ahora sí, alejarse para siempre de Adriana. No solo vivía en base a mentiras sino que lw robaba a su padre, era un completo caos, aunado a ello la presión, estrés que esta incrementaba a la relación; por lo que se vió comprometida y se disolvió. Lucia siguió con su vida, más calmada pues no necesitaba seguir bajo perfil, Adriana ya no estaba en su vida. ¿Le afectó la separación? Esta, la primera mujer a quien le dio besos, creyó haberla amado pero no y en resumidas cuentas pasó a ser una experiencia en su vida. Quien se había convertido ahora en su ex, últimamente la estaba llenando de enojos, algo de celos, obsesión, no quedaría como lindo recuerdo en la mente de esta joven. Por lo tanto podría decirse que volvería a respirar aire menos tóxico esta vez. Por otro lado, en las reuniones familiares…¡Ella tiene edad para tener novio!, ¡Está muy linda!, ¿No piensa en casarse algún día? ¿Qué hay de tener hijos?. Esos comentarios y preguntas cuando la estas pasando bien, se convierten en palabras claves para arruinar la felicidad. No era que Lucia perdiera la compostura, pero esas frases ocasionaban irritar su vida. Tomar aire, contar hasta un número en específico solían relajarla, pero no siempre funcionaba. Guardando el gusto por las mujeres se convertiría en su día a día, ella solía crearse sus propios sueños y ¡vaya que sueños!. Dentro de ellos nadie la molestaría, como tampoco podía ser juzgada. Libremente paseaba tomada de manos, besando e intimando con una mujer así como ella lo quería. La experiencia con Adriana pudo no ser la más linda para recordar. Ella muy romántica y su ex era muy simple, el hecho de ser su primer encuentro le hacia ilusión. Pero se esfumó todo, solo a la memoria quedaría como una lección aprendida. Y no olvidemos la situación incómoda que se presentó con su familia, tras seguir las recomendaciones de esta; a quien a su edad, las mentiras la consumían. Más adelante, Lucia cambia de carrera universitaria como consecuencia de un empleo más lucrativo. Otras personas por conocer, prometedor y atractivo era lo nuevo para ella. Le sería fácil relacionarse con otra mujer, dentro del grupo de amistades que solía tener en común con su ex. No se verá correcto; pero para esta rosa que creció sin espinas seria llevar la fiesta en paz; término usado en su país de origen para referirse a hacer algo sin ocasionar disputas o incomodidades. Sus padres se quedaron en la antigüedad y en la era donde la pareja, está conformada por una mujer y un hombre como muchas o pocas personas en la actualidad. Sin culpar a lo tradicional, lo mismo seria el comparar edades o diferencias entre culturas; solo que la más cuestionada es la primera y sin dejar a un lado el hecho de vivir en un país donde la mayoría de sus habitantes eran de mente cerrada, por llamarlo en un término coloquial. La relación familiar entre Lucia y sus padres, lo común podría decirse. En donde la madre era la sobreprotectora, luchadora, enfermera de cabecera, la conversadora, la inventiva en contraste con su figura paterna; poco afectivo, su mundo era como vivir dentro su habitación, poco compartían sus hijos. Para este último, practicante de las preferencias entre sus hijos. Sin ánimos de críticas, sino tratando de llevarlo un tanto objetivo algo si era seguro; al necesitar su ayuda, él en reiteradas oportunidades acudía a solventar. No era tan apático después de todo. Cabe destacar que su madre y su padre hacían todo lo necesario para darle lo mejor a sus hijos. Les enseñaron juntos valores, principios y como diría su mamá: la llegada de sus hijos en cualquier parte del mundo, es una carta de presentación…orgullosos de todos ellos, nadie sería más y otros tampoco serían menos. Así que por igual, su amor justamente incondicional le demostraba. En una tarde maravillosa, donde el sol brillaba sin ser molesto a los ojos. Se dirige a la universidad donde su amiga y además vecina Kerly estudiaba. Quiso ir a darle una visita y además charlar un poco, hacía tiempo que no compartían debido a sus complicados horarios de trabajo. Antes de encontrarse con Kerly, decide caminar por los alrededores y sentándose en una banca, en medio de una plaza que estaba situada dentro de la universidad; su mirada se queda fijamente en una chica que tenía frente a ella. Un intercambio de sonrisas, era lo que rompería el esquema. ¡Hola! Mi nombre es Dayana, ¿Puedo sentarme junto a ti?. La presentación y una formal pregunta le hizo sin dejar de sonreírle. Esta chica a quien recién conocía, era un poco más joven que Lucia. Al momento de entablar lo que sería una primera conversación, ese cruce de miradas era lo bastante interesante, así como para dejar fluir una química aparente. Con sólo una experiencia en estas relaciones, le era indescifrable acercarse más a Dayana; pero lo que se desconocía, era que la nueva pretendiente pese a tener unos años menos que Lucia, sabía como llegarle; por lo que le facilitó dar el paso. Kerly estaba llegando hacia la plaza donde la esperaba Lucia. Esta se levanta y Dayana la sorprende con un beso en su mejilla mientras le dice a su oído: quiero conocerte fuera de este lugar; dejándole a su vez un pequeño papel con su número telefónico anotado. Lucia finalmente se encuentra con Kerly. Ellas se dirigen a una heladería y comienzan a platicar. Ella nunca supo la verdadera orientación s****l de su amiga, es posible que no existiese la confianza suficiente entre ellas. Se despiden y cada quien va a lo suyo. Lucia al regresar a su casa, se da un baño y luego se dispuso a revisar su celular, en ese instante recordó que esa atracción era superior a lo que llegó a sentir por Adriana. Nuevamente surge un intercambio de mensajes de texto y despierta entre ellas un deseo intenso. Se citan a un parque muy reconocido en la ciudad, Dayana la estaba esperando sentada en una banca cerca a la parada del autobús, cuando minutos después baja Lucia y camina hacia ella. La atracción era tan notoria que cualquier persona que pasaba cerca a ellas, podían observar las ansias que estas sentían entre ellas. Juntas caminaban no tomada de manos pero si con un roce de cuerpo a cuerpo. El clima muy agradable, los árboles daban su sombra y a la vez llenaba de hermosura ese paisaje. Ellas deciden sentarse sobre el tronco de un árbol, este tenía ese diseño de asiento. Estaban una muy pegada a la otra, los nervios se hicieron presente, ambas sonreían al verse. Dayana dio el primer paso al besar a Lucia en sus labios, esta otra dejó caer su celular mientras disfrutaban de ese intenso beso. El resto carecía de importancia, unos cuantos minutos para saciar sus ansias. Fueron sorprendidas por un oficial quien merodeaba la zona, el rostro de Lucia se tornó a rojo y Dayana estuvo relajada. El señor les pide que ambas lo acompañen a la oficina para levantar cargos por ser dos mujeres cometiendo un delito. Pero ¿Desde cuando es un delito besar a alguien? Porque no fue un beso de esos que quitan ropa. El tenía una postura muy hostil y al verlas levantarse para seguirlo…les sugiere en vez, retirarse del parque y así evitar la vergüenza de ser detenidas. Como dos jóvenes atrevidas, solo desviaron su camino sin salir del lugar. Estuvieron caminando por los alrededores por un par de horas más.
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