Tentación tras tentación, deseando pasar la línea de lo prohibido. Sus labios suaves, sus cabellos rojos, ojos color miel, piel blanca y mejillas rosadas, características físicas que captaba la atención de Lucia. Sin dejar a un lado sus preciosas manos, la suavidad de su piel, la diferencia de edad era insignificante para estar con ella. Disfrutaban de ese tiempo a solas, algo divino exploraría más de cerca. Dayana le pide que la acompañe al baño un momento, a unos cuantos pasos se encontraba ese pequeño espacio, donde la incitación se dejaba ver al compás de las caricias entre ellas. Nadie a los alrededores, la joven pelirroja lava sus manos y al voltear, las sacude a una muy corta distancia del rostro de Lucia; una excelente excusa para pegarla a su cuerpo y limpiar las gotas de agua c

