Dayana enseguida se enfurece, su rostro se torna en rojo intenso; un poco más y echaría fuego por su boca; con un rotundo ¡No quiero!. Equivocadamente argumentaba, que si no te gustan los hombres, ¿Porqué usarías algo alusivo a su m*****o?, ¿No te basta acaso con mis dedos o que pretendes?, tal parece que sus opiniones estaban algo disparejas. De ninguna forma lograron mediar. Entrar en ese tipo de temas complejos era tirar todo por la borda. Dayana sale de su habitación a tomar aire fresco dejando a Lucia desnuda sobre su cama. Esta última se cuestionaba en si debió aceptar o no; ya sería la segunda vez que se lo proponen. Pero volvamos a esta interrogante ¿Habría alguna manera poco ruda para hacer del sexo algo más salvaje o como refería Dayana, sadomasoquismo?. Lucia observó la hora e

