Estas últimas palabras las pronunció con la mirada clavada en Paul, pero éste pensó que miraba a ________, o a alguna otra mujer sentada delante de ellos, así que se mantuvo impasible. Ante su falta de reacción, los ojos cafés de Tom se volvieron verdes, como los de un dragón. Ya sólo faltaba que empezara a escupir fuego por la boca.
—Su relación podría compararse con el sentimiento de posesión de una pareja comprometida. Si otra persona tratara de disfrutar de las delicias que deberían estar reservadas a la prometida o el prometido, la relación acabaría en enfado y celos —añadió, con voz más amenazadora.
_______ se encogió un poco y se alejó de Paul todo lo que pudo.
—Pero el hecho de que Dante vea, tanto en Lanzarote y Ginebra como en Paolo y Francesca, una corrupción del amor cortés, demuestra que reconoce los peligros que conlleva su relación con Beatriz. Sabe que si permite que la pasión se imponga a la razón, arruinará sus vidas y las expondrá al escándalo. Así que el destino de Paolo y Francesca es para Dante un aviso personal de que debe mantener su relación con Beatriz casta. Lo que no le resulta sencillo, dado el gran atractivo de la joven y la intensidad del deseo que siente por ella.
_______ se ruborizó.
—Quisiera dejar claro que, aunque pasaron muchos años separados, Dante sigue profundamente enamorado de Beatriz. La ama y la desea con tanta intensidad que le duele. Su castidad resulta mucho más virtuosa gracias a la fuerza y desesperación de su deseo.
Los ojos de serpiente de la rubia profesora siguieron la dirección de la mirada de Tom y vieron a _______ antes de volver la vista hacia él, que la miró con hostilidad antes de continuar.
—Según la filosofía de Dante, la lujuria es un amor descarriado, pero no deja de ser amor. Por esta razón, lo considera el menos malo de los siete pecados capitales y coloca el Círculo de la Lujuria justo debajo del Limbo. La lujuria es el mayor de los placeres terrenales.
Tom volvió a mirar a ______, que lo escuchaba encandilada.
—El sexo no es sólo una unión de los cuerpos, también es una unión espiritual; una unión extática de dos cuerpos y dos almas, que imita el gozo y el éxtasis de la unión con la divinidad en el paraíso. Dos cuerpos unidos en el placer. Dos almas unidas a través de la conexión entre sus cuerpos, así como de la entrega entusiasta y altruista del propio ser.
______ trató de no moverse en el asiento, al recordar cómo él le había lamido los dedos uno a uno limpiándole los restos de chocolate. La temperatura de la sala había aumentado claramente y no era la única en tener problemas para estarse quieta.
—Tal vez sea pedante señalar que si uno de los dos no se entrega totalmente durante el encuentro s****l, no alcanzará el orgasmo. En ese caso, el resultado es la tensión, la frustración y una pareja infeliz. El orgasmo es un anticipo de la trascendencia absoluta y del placer total, extático. Del tipo de placer durante el cual las necesidades y deseos más profundos se satisfacen por completo.
Sonrió al ver que ________ cruzaba y descruzaba las piernas, disfrutando de su reacción mientras tomaba un sorbo de agua.
—La idea del orgasmo compartido, la idea del éxtasis de un m*****o de la pareja provocando el del otro, pone de relieve la intimidad mutua de esta unión física y espiritual. Jadear, retorcerse, tocarse, desear, entregar y, finalmente, llegar juntos al orgasmo, de manera gloriosa.
Hizo una pausa y se obligó a no mirar a ______, para no atraer las miradas sobre su rostro ruborizado. Carraspeó ligeramente y dedicó una sonrisa ladeada a los presentes.
—¿A alguien más le falta el aire?
Risas tímidas pero sinceras resonaron en la sala. Christa se apartó el pelo de la cara y se abanicó con el libro de Tom.
—Creo que he ilustrado la tesis de Dante con mis palabras. Lo que quería demostrar era que la lujuria es lo bastante poderosa como para distraer la mente de una persona, y no olvidemos que la mente es el órgano encargado de razonar. Una mente alterada por la lujuria se centrará en ideas carnales y terrenales en vez de elevarse a los cielos para centrarse en Dios. Sin duda, algunos de ustedes ahora mismo preferirían ir corriendo a reunirse con sus parejas en vez de quedarse aquí escuchando el resto de esta árida conferencia.
Se echó a reír, ignorando a la profesora de la primera fila y el pequeño y obsceno objeto que había sacado del bolso para provocarlo.
—El amor, a diferencia de la lujuria, no es ningún pecado. Tomás de Aquino argumenta que el amante está ligado a su amado como si éste fuera una parte de su propio cuerpo.
Al decir esto, la expresión de Tom se suavizó y una dulce sonrisa apareció en su rostro.
—El goce y la belleza de la intimidad que se expresa en la unión s****l son consecuencia de un acto de amor. En este caso, es evidente que el sexo no puede considerarse un sinónimo de lujuria. De ahí la distinción en el lenguaje contemporáneo entre, disculpen mi vulgaridad, follar y hacer el amor. Pero el sexo y el amor tampoco son sinónimos, como demuestra la tradición del amor cortés. Una persona puede amar a otra de manera casta y apasionada, sin que exista entre ellos ningún contacto s****l. »En el Paraíso de Dante, la lujuria se transforma en caridad, la más pura y sincera manifestación de amor. En el Paraíso, el alma está libre de deseos, ya que todos están satisfechos y ella está henchida de gozo. Ya no siente culpabilidad por sus anteriores pecados y disfruta de una libertad y una plenitud absolutas. Sin embargo, por cuestiones de tiempo no puedo extenderme más en la descripción del Paraíso.
»En La Divina Comedia, encontramos la dicotomía lujuria-caridad y también una potente manifestación de la castidad en el amor cortés, correspondiente al amor entre Dante y Beatriz. Pero como mejor se expresa este ideal de amor cortés no es con palabras de Dante, sino de Beatriz: Apparuit iam beatitudo vestra, es decir,
«Ahora aparece tu bendición». Nunca se han pronunciado palabras más ciertas. Gracias.
La sala de conferencias estalló en educados aplausos y murmullos de aprobación. A continuación, Tom respondió a las preguntas de los asistentes. Como era habitual, los profesores fueron los primeros en preguntar, mientras los estudiantes aguardaban su turno. (Ya que en el mundo académico, igual que la Europa de la Edad Media, impera un sistema de clases.)
______ permanecía muy quieta, tratando de asimilar lo que le parecía haber entendido de la conferencia. Se estaba repitiendo alguna de las ideas más profundas, cuando Paul se inclinó hacia ella para susurrarle al oído:
—No te lo pierdas. Kaulitz está a punto de ignorar a Christa.
Desde donde estaban no podían ver el escote de su compañera (lo cual era una bendición.) Seguía inclinada hacia adelante, con la mano levantada, tratando de llamar la atención del profesor. Éste pareció no ver su mano, ignorándola deliberadamente antes de conceder la palabra a otras personas y ofrecerles respuestas razonadas.
Finalmente, el profesor Martin se puso en pie para anunciar que la ronda de preguntas había terminado. Sólo entonces Christa bajó la mano, enfurruñada.
Tras una nueva tanda de aplausos, Tom bajó de la tarima. Inmediatamente fue interceptado por una morena de treinta y tantos años, que parecía ser una profesora. Se saludaron con un apretón de manos.
Paul resopló.
—¿Lo has visto? No ha dejado que Christa le haga una pregunta en un foro público. Creo que tenía miedo de que le lanzara un sujetador o que desplegara un póster que dijera: «Yo-corazón-Kaulitz».
______ se echó a reír, sin perder de vista a la morena hasta que Tom dejó de hablar con ella y se dirigió a otro de los que querían saludarlo.
—Me ha extrañado que nadie corrija a El Profesor —comentó Paul luego, rascándose una patilla reflexivamente.
—¿Sobre qué?
—Ha atribuido la frase Apparuit iam beatitudo vestra a Beatriz, cuando todos sabemos que es de Dante. El poeta la pronuncia en la segunda sección de La Vita Nuova, cuando se encuentra con Beatriz por primera vez.
________ lo sabía, por supuesto, pero nunca se le habría ocurrido comentarlo, así que guardó silencio.
Paul se encogió de hombros.
—Seguro que ha sido un lapsus. Puede citar esos textos de memoria en italiano y en inglés. Sólo es que me ha resultado curioso que El Profesor Perfecto haya cometido un error tan grande en público y que nadie haya dicho nada. —Se echó a reír—. Tal vez eso era lo que quería decir Christa.
_______ asintió. Sabía que el error de Tom había sido intencionado, pero no pensaba decírselo a nadie y mucho menos a Paul. Éste la miró de arriba abajo con franca apreciación.
—Estás muy guapa hoy. Siempre estás guapa, pero hoy estás particularmente... radiante. —Su expresión se ensombreció—. Espero no estar metiéndome en terreno vedado. ¿Cómo me has dicho que se llama tu novio?
—Jorg.
—Bueno, no puedes negarlo. Se te ve en los ojos. Se nota que estás contenta de haber vuelto con él. Después de verte triste durante semanas, me alegra verte feliz.
—Gracias —murmuró ______.
—¿Por qué te has puesto tan guapa?
Ella miró a su alrededor.
—No sabía cómo se vestía la gente aquí para una conferencia. Sabía que asistirían todos los profesores y quería tener buen aspecto.
Paul se echó a reír.
—La mayoría de las mujeres del mundo académico no se preocupan demasiado por la moda. —Negó con la cabeza y le apretó la mano—. Espero que tu ex te trate bien esta vez. Si no, voy a tener que ir a Filadelfia a patearle el culo.
A esas alturas, _____ ya casi no lo escuchaba, porque vio que una profesora bajita y rubia saludaba a Tom con un beso en cada mejilla. Alzó las cejas sorprendida.
«¿Y tú riñéndome por Paul, profesor? Pensaba que no iba a tener que compartirte.»
Oyó que Paul maldecía entre dientes.
—¿Qué pasa? —le preguntó.
—Bueno, la conferencia ha estado bien. Por eso vine a esta universidad, para estudiar con él —respondió, mirando a Tom—. Pero míralos.
Como si lo hubiera oído, la rubia echó la cabeza hacia atrás y se rió a carcajadas, mientras Kaulitz le devolvía una sonrisa tensa. La mujer debía de medir poco más de metro y medio y llevaba el pelo, muy rubio, recogido en un severo moño. Vestía un traje de aspecto caro, con una falda tubo que no le llegaba a las rodillas y completaba su atuendo con unas gafas de Armani rojas. _______ también se fijó en que llevaba zapatos de tacón muy alto y unas medias de rejilla, con las que se podrían pescar peces, aunque muy pequeños. Era guapa, pero había algo en ella que parecía fuera de lugar en aquel entorno académico. Por otra parte, su presencia desprendía agresividad.
—Es la profesora Singer —dijo Paul, haciendo una mueca de disgusto.
—¿La rubia?
—Sí, la morena es la profesora Leaming. Es fantástica, tienes que conocerla. Pero aléjate de Singer, es una arpía.
A ______ se le encogió el corazón al ver a la mujer agarrar el brazo de Tom con demasiada familiaridad, mientras se ponía de puntillas para susurrarle algo al oído. Él permaneció impasible.
—¿Por qué dices eso?
—¿Has visitado su página web?
—No.
—Pues tienes suerte. Te quedarías horrorizada de ver en qué está metida. La llaman La Profesora Dolor.
Con reticencia, _______ apartó los ojos del espectáculo que estaban ofreciendo los profesores Kaulitz y Dolor y empezó a retorcerse las manos. Se preguntó si el nombre de pila de Dolor sería Paulina. Asqueada, cogió el abrigo y se levantó.
—Creo que es un buen momento para marcharnos.
—Te acompañaré a casa. —Paul la ayudó a ponerse el abrigo caballerosamente.
Mientras se dirigían a la salida, el profesor Martin vio a Paul y le indicó con un gesto que se acercara.
—Un momentito. Espérame, por favor.
______ volvió a sentarse y jugueteó con los botones del abrigo para distraerse.
Tom no la había buscado con la vista en ningún momento. Suponía que la estaba ignorando expresamente. Paul habló un momento con el catedrático antes de volverse en su dirección y señalarla. El profesor Martin asintió, dándole unas palmaditas en la espalda. Paul regresó a su lado con una sonrisa radiante.
—Nunca adivinarías lo que quería.
_____ levantó las cejas.
—Nos han invitado a la cena en honor de Kaulitz.
—Estás de guasa.
—No. Al parecer, el presupuesto de la conferencia daba para invitar a un par de estudiantes y Martin me ha invitado a mí. Cuando le he dicho que estaba contigo, te ha invitado también. —Le guiñó un ojo—. La pobre Christa no está en la lista de invitados. Hoy es tu día de suerte.
Al levantar la vista, ______ se encontró con que Tom la estaba mirando. Parecía preocupado, incluso enfadado. Miró a Paul y luego a ella, negando con la cabeza.
________ apretó los labios.
«¿Cómo puede estar celoso de un amigo mientras La Profesora Dolor no le quita las manos de encima? Menuda doble moral.»
—Si no te apetece, no tenemos por qué ir. —Paul carraspeó—. Sé que Kaulitz se ha portado como un imbécil contigo. Probablemente no te apetezca ir a celebrar su triunfo.
—Sería de mala educación rechazar la invitación del catedrático —replicó ella lentamente.
—Supongo que tienes razón. Será divertido. La cena es en el Segovia, un restaurante fantástico. Pero no empieza hasta las siete. ¿Quieres que vayamos al Starbucks mientras tanto? ¿O a algún otro sitio? —preguntó él, ofreciéndole la mano.
—El Starbucks me va bien.
Ya en la calle, pasados unos minutos, _________ encontró el valor para hacerle la pregunta que la atormentaba.
—¿Conoces bien a la profesora Singer? —Trató de sonar despreocupada.
—No. Me mantengo tan alejado de ella como puedo. —Paul maldijo varias veces entre dientes—. Ojalá pudiera olvidar los correos electrónicos que le envió a Kaulitz. Los tengo grabados a fuego en la mente.
—¿Cómo se llama de nombre?
—Ann.