Capitulo 21

1022 Palabras
A la mañana siguiente, ____ aún no había decidido qué hacer respecto a la beca. No quería obrar precipitadamente. Tenía miedo de que la generosidad de Tom quedara al descubierto. Sabía que en la administración universitaria había mentes desconfiadas que no dudarían en atacarlo. Y también debía de ir con mucha cautela por su propio bien. Cualquier paso en falso podía hacerla quedar como lo que no era. No quería que nadie la viera como otra cosa que una estudiante seria y responsable. Por eso no se atrevía a dirigirse al director del departamento y rechazar la beca. Entre otras cosas, una beca siempre quedaba bien en un currículum. Y se suponía que para un estudiante serio, el currículum era más importante que el orgullo personal. Hablando en términos clásicos, la señorita Mitchell se encontraba entre la Escila de proteger tanto a Tom como a sí misma y la Caribdis de su orgullo. Por desgracia para este último, rechazar la beca era peligroso. Y para huir del peligro lo único que tenía que hacer era aceptar el dinero. No le gustaba. No le gustaba nada. Especialmente después de haber aceptado ya el vestido y los zapatos de Rachel y de la maniobra no tan secreta de Tom para reemplazar su vieja mochila. No le había comentado que había enviado ésta a L. L. Bean y que estaba esperando que se la cambiaran por una nueva. Y que, cuando la recibiera, tenía previsto usarla, aunque sólo fuera para reafirmar su independencia. El viernes por la tarde, sin poder resistir más la curiosidad, le envió un mensaje de texto a Rachel contándole lo de la fundación y la beca y preguntándole si sabía quién era M. P. Kaulitz. Rachel le respondió casi inmediatamente: > ____ leyó el mensaje varias veces. Le pareció que lo que tenía más sentido era que fuera su abuela. Dudaba que le hubiera puesto a la beca el nombre de alguien a quien odiaba. Y estaba segura de que seguía odiando a su madre biológica. Aunque también podía ser que Tom le ocultara cosas a Rachel, igual que se las ocultaba al resto del mundo. Tras un par de chupitos de tequila para infundirse valor, le envió otro mensaje a su amiga preguntándole si Tom tenía novia en Toronto, para ver si ésta sabía algo de la beca. La respuesta le llegó en seguida, pero en la bandeja de entrada del correo electrónico: > ____ se secó una lágrima ante su dulzura y al verlo feliz y aliviado porque su prometida y él seguían juntos y muy enamorados. ____ daría cualquier cosa por ser amada de esa manera. Se preguntó por qué la amable oferta de Aaron no le había parecido caridad. Se estaba planteando seriamente aceptarla. Pensó en Grace. Ella tenía razón. Cuando no hay contrapartidas y un regalo se ofrece de corazón, no hay nada vergonzoso en aceptarlo. Si aceptaba el billete de avión ofrecido por Aaron, podría estar presente en la primera cena de Acción de Gracias tras la muerte de Grace y devolver la beca. Al pensar en Grace, se preguntó si sería útil rogarle a ésta tanto por ella como por Tom. Grace era una auténtica santa, una madre celestial que sin duda enviaría ayuda a sus hijos. Mientras santa Lucía estaba de vacaciones con su amado Aaron, ___ dirigió su atención a los cielos y le pidió a Grace que intercediera por las vidas de todos ellos y encendió una vela en su memoria en la ventana de su pequeño estudio, aquella fría noche de viernes. Antes de meterse en la cama con su conejito de peluche, decidió aceptar el regalo de Aaron como prueba de su nueva actitud hacia la caridad y su capacidad de tragarse el orgullo cuando era necesario. Lo que significaba que su pecado capital no era tan capital. En ausencia de Paul, ____ se encontró con que el sábado se le hacía muy largo y acabó yendo a trabajar en su propuesta de proyecto al despacho de El Profesor en la biblioteca. Parte de ella deseaba que Tom volviera a sorprenderla allí, pero no sucedió. Recordó sus palabras de despedida: «Nos veremos el miércoles... si sigo aquí».
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