CONTADO DESDE ADRIANO. El día anterior Irma se apareció en la distribuidora. Después de que Ana pasara casi empujándome, salí y agarré del brazo a Irma para sacarla de aquí —¿Qué diablos haces aquí? ¿Cómo se te ocurre llamarme cariño delante de mi esposa? —Ya no es tu esposa. Se que firmó el divorcio. —Es mi esposa—, lo solté —No quiero ver que vuelvas por aquí. —No volveré si prometes ir esta noche a mi departamento y cumples con el trato—, con sus manos acarició mi pecho —Vete. —No olvides lo que prometiste para recibir la información que te di sobre Alan. Debes pagarme por ello, o creeré que no tienes palabra. —Alan aún no aparece, así que, te follaré el día que lo tenga frente a mí. Ahora lárgate—, intentó darme un beso, pero me hice hacia atrás, seguido se marchó. Una v

