Inflé mi pecho y lo miré directo a los ojos, por un momento quise dejarme llevar, estaba dispuesta a pagarle con la misma moneda a Adriano, pero Travis no se lo merecía, también recordé que mi ex estaba solo a unas cuantas oficinas y que aún no estábamos legalmente divorciados. No quería darle motivos de sobra para que continuara diciendo que jamás respeté nuestro matrimonio, así que me alejé. —Debo ir por los niños—, me excusé y agarré mis cosas saliendo despavorida, cuando pasé por la oficina de Adriano sus ojos verdes encandilados me fulminaron. Continúe mi camino hasta los ascensores, al ingresar alguien más entró tras de mí, era él, era Adriano —¿Qué quieres? —, pregunté algo intrigada y molesta. —Hablar—, dijo e ingresó, se paró delante dándome la espalda, seguido cerró la puert

