Los llevaron por unos pasillos hasta que llegaron a una sala grande. Ahí dejaron a los dos jóvenes mientras eran custodiados por un par de mafiosos. Sigfried, Li y Rose salieron con el resto de los hombres del lugar, al parecer iban a decidir que hacer con ellos. Una vez solos, Héctor le habló bajito a Bruno para que no escucharan. —Por el momento desconocen nuestros verdaderos nombres, continuaremos así hasta lograr salir de aquí— le dijo Héctor. —¿Crees qué podamos salir de aquí?. Dudo que podamos movernos siquiera unos centímetros, están por todos lados, y tienen ventaja de terreno. Ellos conocen el lugar— dijo Bruno mirando a los dos hombres que los custodiaban. —Estoy viendo la forma de salir de aquí— le dijo el mayor—. Por ahora no digas quién eres, no sabemos que harán si saben l

