La declaracion

1070 Palabras

Colocó a Aleksandra en el suelo; ella pensaba que estaba muy ebrio. No podía negar que había tomado, pero no hasta el estado que ella suponía. —Maxim, vamos a la cama, que estás muy ebrio. Dejé que ella me guiara, que me cambiara y me metiera en la cama. Cuando entró conmigo, quedó de espaldas, pero en un rápido movimiento la volteé para verle la cara. —¿Te he dicho alguna vez lo hermosa que eres? —Sabes… si volviera a nacer, lo volvería a hacer. Cada palabra de él me deja sin aire. Maldita sea… ¿Por qué me afecta tanto? No debería sentir esto… no por él. Aun así pregunté: —¿Qué volverías a hacer? —Mover cielo y tierra para casarme contigo —sonreí—. Es más, si hubiera alguna manera de echar el tiempo atrás, te habría hecho mía desde hace muchos años. Nunca hubiera dejado que el i

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