Travis Bien dicen que las cosas no salen como las planeas. Mi padre había hecho su jugada dejándome atrapado con una completa desconocida, pero lo que él no sabía es que en este juego pude haber dos jugadores, así que yo haré las cosas a mi modo. Salí rápidamente de la ducha y me vestí con el primer traje que encontré, mis dedos abotonaban las mangas de mi camisa para ir a la oficina. Haría lo que fuera para tratar de convencer a mi padre de olvidar esta absurda decisión. Tomé mi celular, el cual no había dejado de sonar hace más de diez minutos, era el número de lo oficina así que no dudé en tomar la llamada. —Sylvia, espero que sea importante —mi voz sonó más severa que de costumbre, en mi mente no había espacio para otra cosa que no fuera hablar con mi padre. —Señor lamento molestar

