Allie —No señora, ya le dije que no puedo agregar un descuento extra a su producto debido a que está en liquidación —expliqué por milésima vez a la mujer que tenía frente a mí. Esta mujer había venido a comprar una lavadora y estaba indignada porque el aparato no era más barato, pero ella insistía en querer hablar con el gerente para conseguir un mejor precio. Y después de decirle que no podía hacerlo, logré convencerla de llevarse la lavadora al precio que estaba. —Una venta difícil ¿eh? —dijo Kim entre risas. —Mi consuelo es que faltan diez minutos para cerrar —estoy segura que mi cara lo decía todo. —Todavía tenemos una charla pendiente, así que olvídate de ir a casa porque saldremos esta noche — sentenció mi amiga, sí que era más mala que el demonio en persona. —Ni loca vuelvo a

