Lo primero que vio Gianni al abrir los ojos fueron sus manos entrelazadas, una sonrisa dulce se dibujó en sus labios mientras observaba a Jean aún dormido sosteniendo su mano como si se tratara de un tesoro. Nunca habría pensado que las semanas que había intentado alejarse de su amigo sería el tiempo más triste y horrible de su vida. Jean había pasado de ser una entidad invaluable en su vida para ser una de sus bases, la razón más grande de alegría y felicidad, no moriría por estar sin él, no quería ser dramático, pero su vida sería una sombra de lo que era ahora, menos brillante, menos única. Él había pensado que luego de las palabras más rudas y sinceras que había escuchado de los labios de su amigo fueran dichas, pasaría el tiempo y al igual que siempre las cosas se solucionarían de fo

