El rostro de Gianni se puso casi verde al escuchar sus palabras, no se movió y parecía que no respiraba pero ni una sola palabra salió de sus labios. Recuperó su movilidad cuando Marina lo llamó y él aprovechó el momento para irse a la habitación. Se encerró allí, no hubo nadie que le impidiera hasta que escuchó a los padres de Gianni irse, la casa se quedó en silencio de nuevo por lo que corrió a la cocina y robándose una de las botellas de vino se fue a la habitación de nuevo dispuesto a emborracharse hasta el día siguiente. Iba por la segunda copa cuando alguien tocó a la puerta, abrió pensando que se encontraría con Marina. -¿Gianni?- Preguntó él confundido -¿Qué haces aquí? -Vine a buscarte, eso es bastante obvio- contestó su amigo luciendo molesto. -No, la verdad es que no- afirmó

