Al día siguiente era momento de irse para tristeza de Gianni, por lo que desayunaron algo simple, disfrutaron de sus cuerpos una vez más en el jacuzzi de forma rápida pero tan apasionada como siempre y luego se fueron del lugar concentrados en no aburrirse en el camino. La música variada los acompañó hasta llegar al departamento. Desempacaron sus cosas y como si jamás se hubieran ido sus vidas volvieron a la normalidad, pero su relación que se había vuelto mucho más dulce, más cercana seguía su curso. Ninguno podía estar cerca del otro sin reírse o besarse, era algo que los tenía desnudos constantemente pero ninguno se quejaba. La semana transcurrió y el jueves Jean fue a buscarlo mientras él se vestía. -Gianni tenemos que hablar de la visita a nuestro padres- dijo su amigo con una mueca.

