Luna estaba de pie frente a la ventana, con una taza de café entre las manos y el celular boca abajo sobre la mesa. Desde su apartamento en el sexto piso, las luces lejanas de la ciudad le parecían puntos flotando en una calma que no terminaba de ser suya, como si alguien más se la hubiese prestado por unas horas y tarde o temprano, tuviera que devolverla. Eran cerca de las dos de la madrugada y no tenía sueño. Había pasado la última hora sentada en el sofá en pijama, sin televisión, sin música, sin distracciones. Solo ella, sus pensamientos… y ese mensaje. “Sigo pensando en ti, fue un encuentro bonito. Gracias por eso.” Lo había visto apenas llegó a su casa después del café. Lo leyó varias veces, con una sonrisa queriendo abrirse paso en sus labios, pero detenida por algo más profu
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