Camila ¡DETESTO SALIR DE COMPRAS CON MAMÁ! Prometo nunca volver a olvidarlo. Dejó a los mellizos con la abuela y me hizo recorrer miles de calles, y tiendas para encontrar lo mismo en todas ellas, por qué no simplemente comprábamos en la primera. Recién a las tres de la tarde dio por terminado nuestro recorrido y podíamos ir a comer, pero cuando recordé que tendríamos que pasar por los niños, me enfurecí. —¡No soporto otra tarde de estúpida charla con la abuela! —chillé con furia, realmente creo que el humo me salía por las orejas. —Mi amor, ¿qué palabras son esas? ¿Quién te enseña a hablar de ese modo? —Nadie, lo siento —me encogí de hombros, pero inmediatamente recordé mi enojo— pero no me cambies el tema, mamá, por favor, déjame en casa y después vas por ellos, Anabel me dijo que l

