26 EL ASEDIO Y LA CALMA

1600 Palabras

ALESSANDRO La explosión que sacudió los cimientos de la villa no fue el final fue la señal de salida. El monitor de Isabella ni siquiera parpadeó, pero yo salté del sillón con el arma en la mano antes de que el eco se disipara. - ¡Enzo! —grité al intercomunicador—. ¡Informe! - ¡Brecha en el sector norte! —La voz de Enzo estaba distorsionada por disparos de fondo—. Han volado la verja auxiliar, tenemos dos camiones entrando. ¡Son mercenarios de los Conti! Miro a Isabella una última vez, está indefensa e inmóvil. - Nadie entra en este pasillo —le digo al guardia de la puerta, un gigante llamado Bruno—. Si alguien que no sea yo o Enzo pone un pie en el ala este, vacías el cargador. - Con mi vida, Don Alessandro. Beso la frente de mi mujer. - Vuelvo enseguida,

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