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1054 Palabras

La noticia de la recuperación de Lola viajó con la misma velocidad que la alegría que despertó. La casa de Melbourne, pasó de la incertidumbre a la necesidad de liberar la tensión sufrida en un segundo. Las guitarras, las danzas, las luces. La terraza recibiendo la brisa del mar, los vasos renovando su contenido y las conversaciones regresando al pasado, a la parte feliz, a las bromas inocentes, a las palabras que presumen una amistad verdadera, a las canciones que recordaban el amor. Clara bailaba con Dante, o al menos intentaba hacerlo, ya que el joven había heredado las caderas de su padre, atemporales, y sin embargo, no quería perderse la oportunidad de estar cerca de ella. -No sé si tener a Blas de consuegro es algo bueno o algo malo.- le dijo Abril entre risas a Ciro, mientras

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