​CANTO XVII

907 Palabras

​CANTO XVII Como acudió a Climene a cerciorarse, Faetón, de lo que en contra había oído, y que aun hace a los padres cautelarse, tal me encontré, y así fuí comprendido por mi Beatriz y por la eterna lumbre que para hablarme habíase movido. Ella me dijo: «Que el deseo alumbre tu mente, y a la llama dé salida, en que la interna estampa se vislumbre. »Lo que puedes decir, cosa es sabida; pero di la gran sed que a ti te afana para ofrecer a tu alma la bebida.» «¡Cara planta, que te alzas soberana! cual en triángulo ven humanas mentes, dos obtusos incluir, es cosa vana, »tú ves claro las cosas contingentes, antes de ser en sí, mirando al punto que los tiempos sin fin tiene presentes. »Mientras que estuve de Virgilio junto, en el monte en que el ánima se cura, y al descender

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