Mis dedos sobre su tatuaje, mis dedos sobre la delgada línea casi invisible sosteniendo los pájaros. Tan sutil. Mis dedos sobre su piel. Tiene pecas. No me había dado cuenta. Me gusta tanto. Me gusta todo. Me gusta tanto que no puedo dejar de sonreír. Nos quedamos sentados en el piso de su cuarto, apoyados contra la cama, mirando la ventana, el árbol naranja, la pecera iluminada, los peces oscilantes. Nos quedamos mirándonos. Las caras, una a centímetros de la otra, sus pestañas, las cejas, el pelo revuelto, esa boca. Y como León tiene esa pausa no me besa de una, se queda así mirándome y sonríe despacio, de a poco. Y me desintegro. Literalmente. Fragmentos de mí. F e l i z. Y me besa como si yo le gustara mucho. No necesito que me lo diga. Me mira como si yo le gustara mucho. Me hab

