La mirada de Carson apreció el bello rostro de Lizzy y se detuvo con culpa sobre la herida que no se había molestado en ocultar. Una herida provocada por él. —Lamento esto —dijo, acercándose. Carson tocó la herida con ternura y eso sobresaltó a Lizzy y se alejó casi de inmediato. —Duele —se excusó rápidamente y sonrió a Carson como si no hubiese sentido nada ante su toque. —Lo siento —volvió a disculparse. Como todo un caballero, haló la silla e invitó a Lizzy a sentarse. Ella aceptó la invitación y se sentó. Podía sentir la mirada de Carson en su nuca y sus manos muy cerca de sus hombros, rozando su piel desnuda. —Estoy bien, tampoco voy a morirme —dijo, lamiéndose el labio cuando él se alejó y se sentó frente a ella. La mirada de Carson fue un poco más allá de Lizzy y se tensó al v

