Capítulo 9

1387 Palabras
                                                                                       Capítulo 9 Intenté golpearlo con mis puños y de empujarlo o lastimarlo de alguna forma, pero el chico al ser más alto además de fuerte me colocó contra la pared sujetando mis muñecas sobre la cabeza. Sonrió con arrogancia mientras lo fulminaba con la mirada sintiendo las gotas de agua caer por mi cuello. — Eres un imbécil, sabías que eras tú, cuando escuché a Jimin y Tae... — Odio cuando dices su nombre, de por sí odié cuando le diste tu número como si nada. — ¿Celoso, JungKookie? —fingí lástima—Oh, bueno, si querías tenerme para ti debiste ser más amable conmigo o las chicas y no actuar como un niño maleducado, eres un idiota, sigo pensándolo, no me importa lo que digan...—me callé no por que estuviera hablando rápido sino porque el chico había tomado mi rostro con su mano libre besándome con cierta rudeza, casi como quisiera devorarme viva, sentí su cuerpo presionar el mío contra la pared y no me costó sentir a su "amigo" quien seguía dormido. Su perfume le hizo recordar a mi subconsciente que ese idiota era el mismo que me había hecho gemir hace una semana en un hotel, el impulso fue más fuerte y en cuanto JungKook soltó mis muñecas las llevé a su cuello dejándome llevar como siempre. Jadeé por falta de oxígeno, pero aun así no dejé que se alejara, sonreí entre sus labios sintiendo el mordisco en mi labio inferior, gemí bajo cuando lo hizo sangrar un poco, en cuanto abrí mis ojos me encontré con un color oscuro casi n***o por la poca luz del baño. Lo ayudé a quitarse la sudadera que llevaba y j***r, no pude evitar morderme el labio sintiendo un agudo dolor y un sabor a metal. Estaba sangrando un poco. JungKook no tardó en deshacerse de mi suéter volviendo a besarme tan apasionado y rudo como antes. No creí que podría extrañar tanto a alguien en una semana. Introduje mis manos por debajo de su camisa sintiendo su abdomen marcado, un bajo jadeo se escapó de mis labios nuevamente y el chico sonrió presionando su cuerpo más contra mí, sentía la pared detrás de mi espalda, pero no creía poder durar mucho tiempo de pie, JungKook no tardó en comprender, sentí cuando sus manos me levantaron sentándome sobre el mesón, bajó los tirantes de mi camisa acariciando uno de mis pechos haciéndome gemir. — Shh—susurró apoderándose de mi cuello, incliné mi cabeza dejándole espacio sintiendo sus labios sobre esa parte, respiraba con dificultad sintiéndome algo acalorada, cada vez que respiraba estaba su perfume que sólo me volvía más sedienta—Creo que tendré que callar esa linda boquita—tomó mi rostro con sólo una mano, en cuanto intenté besarlo con mis manos dentro de su camisa aún me detuvo—Es una pena que no estemos del todo solo, Ella. — No—aclaré mi garganta—No puedes irte ahora. — Creí que me odiabas—se mostró falsamente sorprendido—Bueno, eso dices. — Nunca dije eso, te detesto sí... — ¿Pero te excito al mismo tiempo? —sonrió pícaramente. Disfrutaba con esto.   - JungKook no sigas torturándome más. — ¿Y quieres hacerlo en un avión? —besó mis labios de nuevo. Abracé su cuello para no dejarlo ir, en cuanto mis piernas se aferraron a su cintura jadeé al sentir su m*****o más despierto—No tengo problemas con eso—susurró separándose poco a poco.  — ¿Lo has hecho antes aquí? —susurré agitada. Su respiración era igual, pero él si tenía control de sus ansias, él era un experto en esto, yo no, yo sólo me dejaba llevar por lo que sentía. — Muchas veces, pero nunca con una virgen—tomó mi mentón mirándome casi como a una presa, pero al mismo tiempo me pareció ver algo más en sus ojos oscuros—No mereces desperdiciarla aquí. — ¿Qué? — No lo haremos aquí. — Pero dijiste... — Créeme, Ella, no mereces que sea. — ¿Te interesa donde pierda mi virginidad? —intenté no reírme por lo absurdo que se escuchaba de él, pero ante su mirada seria supe que no bromeaba. Acarició mis muslos subiendo y bajando sus manos, acaricié sus hombros queriendo que se quedara allí— ¿Por eso no lo has hecho? ¿Por eso no me has follado aún? —siguió mirándome en silencio, dejé caer mis manos lentamente—Dime algo, JungKook, ¿Tienes lástima de mí? — ¿Por qué la tendría? — No lo sé—de repente toda excitación y emoción se esfumó ante lo que el enojo me hacía pensar—No aceptaste mi dinero porque no quieres hacerme sentir como si estuviera vendiéndote mi virginidad o quizás quieres que tu consciencia esté tranquila y no te haga creer que le pusiste precio a una virgen, te molestaste cuando hablé con Jimin porque eres un posesivo por completo y crees que al ser mi primera vez debes tener el "honor" de ser el primero. — Eso no es...—frunció el ceño ofendido, pero lo empujé apartándolo. Recogí mi suéter, mi celular con los audífonos y salí de allí sin siquiera mirarlo. Era un completo imbécil y yo estaba teniendo el gran momento de vergüenza conmigo misma.            Cuando llegamos a Busan el sol comenzaba a salir y yo necesitaba dormir, mi cabeza iba a explotar, mis pensamientos estaban revueltos, mi enojo seguía intacto por mi idiotez e ingenuidad y porque el muy idiota de JungKook parece siempre salirse con la suya. Antes de subirme al taxi pude ver al chico salir del aeropuerto con el cubrebocas n***o dejando sus ojos oscuros al descubierto, furiosa aparté la vista alejándome de allí en el auto. Mis padres casi gritaron al verme, sobre todo mamá, dejé que me abrazaran las veces que quisieran, pero estaba tan cansada que lo último que recuerdo fue caer en la que era mi antigua cama y no saber más del mundo ni los problemas. Cuando desperté el sol seguía brillando metiéndose por la ventana, bostecé estirándome en la cama mirando mi antigua habitación. Todo seguía igual a cuando lo dejé, mi escritorio estaba en una esquina con algunos CD de música que solía escuchar, los libros de la escuela estaban llenos de polvo en el estante, mi cama seguía pareciéndome muy grande pero cómoda, mis peluches estaban en un rincón en forma ordenada y esa foto de mis padres conmigo en la peinadora seguía siendo una de mis favoritas. Suspiré levantándome con otro bostezo, salí de la habitación bajando a la cocina donde se escuchaban las voces de mis padres. Mamá sonrió al verme. — ¡Cielo! Justo terminaba de preparar el almuerzo—tenía un delantal de cocina para proteger su ropa— ¿Vas a comer o quieres descansar otro poco? — No, creo que...tengo algo de hambre—tomé asiento en una de las sillas frente al mesón. Bostecé un poco ganando una mirada divertida de papá. — ¿Muy cansado el viaje? — Algo así—suspiré. Hasta ese momento no había pensado en el idiota de JungKook, un dolor en el pecho amenazó con regresar, no podía creer que el chico me hubiera visto como un trozo de carne que nadie ha probado y que él tendría el lujo de tomar el primer bocado en el mundo. Definitivamente los hombres estaban mal— ¿Cómo va el restaurante? — Sabía que preguntarías eso—papá siguió ayudando a mamá con la comida, ésta había hecho un estofado de carne que olía exquisito—Esta temporada ha sido suave, ya sabes, hay días buenos y malos. — ¿Puedo ir a verlo? — Claro—mamá sonrió sirviéndome un buen plato cargado para recuperar energías. Extrañaba un montón su comida—Tu padre irá por la noche para encargarse en la caja, tal vez podrías ayudarle. — Recordar viejos tiempos—bromeé. — Sabes que no tengo problemas en llevarte—se acercó besando mi frente—Además, quiero presentarte a unos clientes fijos con los cuales hemos hecho una buena amistad. — ¿Enserio? —me sorprendió—Iré presentable entonces. Mi celular vibró en el bolsillo de mi pantalón, tragué con dificultad el trozo de carne sabiendo quien me estaba escribiendo. Me enderecé en mi silla intentando ignorar el hecho de que ambos estábamos en Busan y que él podía localizarme con más facilidad que antes.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR