Capítulo 8

1507 Palabras
                                                                                      Capítulo 8                                                                              Una semana después   Había atrasado la visita a mis padres por un trabajo de imprevisto. Los profesores de repente estaban siendo muy exigentes, casi no estaba durmiendo por intentar tener todo al día. Mis padres me pagaban la universidad desde Busan, lo depositaban en la cuenta del instituto y gracias a ellos es que estaba haciendo lo que quería aquí en Seúl, en un principio fue difícil alejarme de ellos por la costumbre, pero bueno, aquí estoy, en Busan solía ayudar a mis padres con el restaurante que papá había heredado por su abuelo. Ayudaba en las mesas o en la caja a la hora de pagar, aprendí a manejar todo tipo de clientes, tenía pocos amigos que simplemente perdieron todo contacto conmigo al acabar la secundaria, hasta ahora tengo entendido que la mayoría han tenido hijos a una edad joven o se han casado, mis padres al menos nunca habían puesto presión en mí sobre el tema, ellos simplemente aceptarían lo que quisiera con sus límites por supuesto. Sook era lo más cercana a una amiga que tenía en Seúl, a pesar de tener muchas cosas que no me gustan nos sobrellevábamos de alguna forma. Era viernes por la noche, tenía mi bolso listo junto a mí mientras esperaba a que anunciaran mi vuelo. Estaba ansiosa de ver a mis padres, pero también me causaba algo de temor ir en avión, miré mi celular fijándome en la hora, eran las once de la noche, pero el aeropuerto estaba lleno de personas que iban y venían, desde donde estaba sentada podía ver la gran pantalla con los vuelos que salían o llegaban, eran tantos que contarlos resultaba una pérdida de tiempo. Volví a mirar mi celular sin saber a quién escribirle, Jimin no me había escrito en toda la semana, no intenté llamarlo, pero si le dejé algunos mensajes preguntándole si estaba ocupado con un trabajo o los estudios, el supuesto chico que me había colgado hace una semana ahora parece haberme dejado en paz y eso me dejaba sólo una gran duda. ¿Había acertado o fallé? No necesariamente tenía que ser JungKook, es decir, ¿Cuántos amigos no tenían Tae y Jimin? Además, siendo honesta no creo en lo absoluto que sea él, el último mensaje que le había enviado fue ese con su nombre o el que suponía. Un chico como JungKookie sólo alejaría a las chicas, es un idiota, un muchacho que se cree que tiene el cielo ganado, negué con la cabeza convenciéndome una vez más. Jeon JungKook no era el chico que me ha escrito, ni siquiera lo escuché hablar en el cine para poder saber o hacer una comparación...pero si era curioso que no soltara su celu... Di un respingo cuando mi celular vibró en mis manos. Fruncí el ceño al ver justo un mensaje de la persona menos esperada. "¿A dónde crees que vas?" Fruncí el ceño sin entender. "Creo que te has equivocado de persona" Casi al instante tuve una respuesta. "No, sé perfectamente a quien le estoy escribiendo porque te estoy observando ahora mismo, Ella" Cubrí mi boca al darme cuenta que iba a gritar, miré alrededor intentando notar algo extraño, una persona con su móvil quizás...  — Vamos, Ella, todos usan su maldito teléfono—susurré intentando mantener la calma. Quizás estaba jugándome una broma, ¡No! Él no es persona de jugar así, pero... "¿Cómo demonios sabes mi nombre? No me digas que te lo dijo Sook porque sabré si me mientes" Releí su mensaje varias veces, incluso miré el número, sí, era él quien escribía. Miré a las personas cercanas a mí, no creo que ese idiota sea tan inteligente como para sentarse cerca de mí, respiré profundo intentando captar ese perfume que tanto conocía, pero no, había demasiados olores en el aire y mi nariz estaba congelándose por el frío del aeropuerto. "Creo que ya sabemos más del otro, más de lo que creemos... ¿No crees?" Aquello me dejo más confusa y ni siquiera respondía mi pregunta. Mordí mi labio decidiendo llamarlo, tenía que responderme, debía hacerlo...y lo hizo, contuve la respiración quedando en blanco de repente. Del otro lado de la línea escuchaba voces, tal como hace una semana, no podía quedarme con la duda... ¡Mierda! Tenía tantas preguntas que mi cabeza ahora olvidó todo. — ¿Por qué desapareciste así? — ¿Me extrañaste? —pareció disfrutar mi enojo repentino—Vaya, no creí que eso fuera posible considerando el hecho de que piensas en mí como un idiota. — No sigas dando vueltas al asunto—callé— ¿Cómo sabes mi nombre? — ¿Qué haces en el aeropuerto? — Yo pregunté primero. — Y yo te ordeno que me respondas. — ¿Disculpa? —levanté una de mis cejas mirando de nuevo alrededor— ¿Desde cuándo me das órdenes? ¿Cómo demonios sabes...? — Vamos, dulzura, si fuera tú controlaría esa boca, recuerda con quién estás hablando...Ella. Me dejé caer en el respaldar de la silla odiando que jugara conmigo aún. En esta semana había creído que tal vez eso había sido todo, una corta experiencia que no pasaría a más así que...esto me parece una cruel broma del destino también. Suspiré sonriendo con algo de superioridad. — Sé quién eres. — ¿Enserio? Vamos, dímelo. — No—hubo silencio. Supongo que no se esperaba eso— ¿Dónde estás? — Mirándote sentada esperando a que tu vuelo salga al igual que yo, por supuesto—de inmediato miré a las personas sentadas junto a mí—No, Ella, no estoy sentado y tampoco sabrías quien soy, ni siquiera sospecharías—iba a colgar para llamarlo de nuevo, pero no tenía caso. Él lo tenía en silencio. — ¿A dónde irás? — A Busan, iré a hacer algunas cosas—suspiró. Mis ojos se abrieron a más no poder, ¿Eso significaba que iríamos en el mismo avión? Mi corazón se agitó al tenerlo tan cerca y a la vez tan lejos—Ahora dime, ¿A dónde vas? ¿Irás a ver a tu novio? Oh, cierto, Jimin está aquí en Seúl. — Jimin no es mi novio—arrugué la nariz. — Pero te llama cuando estás ocupada. — Que me hayas visto hablar con él esa noche no quiere decir nada—contraataqué—Y contestando tu pregunta voy a Busan a visitar a mis padres. — ¿Eres de Busan? — Así es, nací allá, crecí allá y me vine a Seúl a iniciar la universidad, ¿Qué me dices tú? ¿Dejaste corazones rotos allá y viniste a la capital a dejar más corazones desechos? Su voz fue seria, no había sarcasmo ni burla en ella así que por primera vez supe que hablábamos enserio. — No eres la única que está estudiando. — Dejaste muy en claro que no necesitabas el dinero, te imaginaba llevando una vida de playboy o algo así. — ¿Así que también crees que soy un ignorante? — No, bueno, tal vez—bromeé. Escuché una pequeña risa de su parte. — ¿Siempre eres muy honesta, Ella? — A veces, sí—sonreí de lado— ¿Vas a castigarme? — Mmm...—y ahí estaba. Usaba ese tono seductor, irresistible, intimidante y.…con cierta voz ronca que causaba un cosquilleo en mi estómago—Es tentadora la oferta, señorita Kim. Escuché en los parlantes llamar a los pasajeros con el vuelo a Busan. Me levanté recogiendo mi bolso, mi pasaporte y el pasaje, caminé hacia donde indicaban con el celular en mi oreja, pero no me di cuenta que la llamada se había caído en un instante.           El vuelo estaba siendo muy tranquilo para mi gusto. Tenía los audífonos en mis oídos mientras mis ojos estaban cerrados, las luces en el avión estaban apagadas mientras la mayoría de los pasajeros dormían o se distraían haciendo alguna pequeña actividad. Detuve la música en mi celular levantándome para ir al baño, me dolían las piernas con los minutos que tenía sentada, en cuanto cerré detrás de mí dejé el móvil sobre el mesón y los audífonos, estiré mis brazos bostezando un poco, recogí mi cabello en una coleta algo cansada pero mi cuerpo era tan testarudo que se rehusaba a dormir. — Necesito calmar mi mente—susurré abriendo el grifo de agua, la sostuve con mis manos llevándola a mi rostro, di un respingo cuando de repente la puerta se abrió y alguien entró. "Debí asegurar la puerta, tengo que estar más atenta" — Si fuera tú, cerraría con seguro—comentó. Con el rostro mojado todavía lo miré incrédula al tenerlo allí como si nada, quitó su cubrebocas n***o, el mismo color de su ropa y sonrió con cierta picardía—Hola Ella. — Tú... Y sí, estaba en lo cierto y en ese momento todas las teorías se fueron a la mierda.
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