Capítulo 12
El hermano de JungKook era un chico muy callado, apenas hablaba y sólo cuando le preguntaban algo. Me preocupó un poco cuando se enfocaba mucho en su celular, JungKook negaba con la cabeza sabiendo lo que estaba pensando. El menor de los Jeon no estaba metido en eso. Miré a mis padres, mamá disfrutaba su postre intercambiando algunos comentarios sobre la cocina con la madre de JungKook y papá charlaba con el señor Jeon, en medio del sonido de los cubiertos intentaba acabar el postre, en unas horas tendría que regresar a Seúl, mañana estaría en clase nuevamente y todo se repite. Mi celular vibró entre mis piernas, lo revisé consiguiendo un mensaje de JungKook.
"¿Te preocupa algo?"
Me aseguré que mis padres estuvieran muy distraídos.
"Me gustaría quedarme más tiempo aquí"
— Dime, Ella—miré al hombre— ¿Cuáles son tus planes al acabar la universidad?
— Tal vez comenzar a trabajar.
— ¿Regresarás a Busan?
— Es lo más seguro, me siento más cómoda aquí—asentí mirándolo tanto a él como a su esposa—Además, me gustaría volver a ayudar a mis padres con el restaurante.
— ¿Te gustan los negocios? —preguntó su esposa.
— No, sólo me gustaría ayudarlos, es todo.
— Le hemos dicho a Ella que se enfoque en sus estudios y que escoja lo que desee, pero ella se ve más enfocada con nosotros así que...
— Eres muy apegada a tus padres—comprendió el hombre. JungKook pasaba sus ojos de su padre a mí.
— Sí, algo así.
— Voy a extrañarlos—abracé a mamá fuertemente teniendo mi bolso en el hombro. Habíamos regresado a casa para buscar mis cosas y cambiarme de ropa por algo más cómodo, el vuelo estaba por salir, debía volver a Seúl.
— Oh, cariño, tú tranquila, enfócate en tus estudios—acarició mi espalda—Nosotros esperaremos aquí.
— Te quiero mucho, mamá.
— Y yo a ti, cielo—tomó mi rostro entre sus manos besando mi frente.
— ¿Qué hay de mí? —sonreí acercándome a papá. Lo abracé fuertemente suspirando—Cuídate mucho, Ella.
— Y tú igual, cuida a mamá.
— Siempre lo hago, no te preocupes—Me despedí de ellos una última vez acercándome a la chica que deseaba un buen viaje a los pasajeros antes de dejarles entrar.
Extrañamente el vuelo fue tranquilo, no encontré a JungKook por ningún lado, no lo vi en el avión, aunque bueno, era muy grande para estar sentado junto a mí por casualidad. Llegué a Seúl a la medianoche, respiré su aire nocturno de nuevo cruzándome de brazos, miré alrededor mordiendo mi labio pensando en tomar un taxi, regresaría a mi habitación, dormiría hasta la mañana siguiente para levantarme e ir a clases al amanecer...
— ¿Me esperabas? —di un respingo. JungKook estaba junto a mí con su cubrebocas n***o, sus ojos oscuros se posaron en mí, lucían misteriosos y atractivos, tenía un bolso en su hombro como yo.
— ¿Dónde estabas?
— ¿Te preocupaste por mí?
— Olvídalo—rodeé los ojos mirando los autos que pasaban. Suspiré echando un vistazo a mi celular sin tener llamadas o mensajes.
— ¿Por qué no decidiste estudiar en Busan? Si tanto te encanta estar allá...
— Las universidades en Seúl son las mejores—comenté guardando el móvil—Mis padres merecían que su hija estuviera en una y cuando obtuve el cupo fue más emocionante para mí—me encogí de hombros— ¿Qué me dices tú? ¿Por qué te viniste a Seúl si dices distraerte de todo cuando regresas?
— Cierto, olvido lo que hago aquí y recuerdo lo que sucede allá—explicó.
— No lucías muy contento con tus padres preguntándome cosas.
— Ya lo dije, no te fíes de ellos.
— ¿Son mafiosos o algo así? —me burlé. Respiró profundo deteniendo un taxi al extender su brazo, el vehículo se detuvo frente a nosotros, lo miré abrir la puerta notando sus ojos en mí— ¿Qué?
— Ven conmigo.
— ¿A dónde?
— Sólo sube, Ella.
— ¿Por qué?
— Vamos, a este punto ya no deberías temerme—levantó una de sus cejas. Rodeé los ojos negando con la cabeza.
— No es eso, debo ir a clases mañana y...
— Llegarás viva, no te preocupes—jaló mi brazo haciéndome subir.
JungKook vivía en un departamento muy bonito, el suelo era blanco como una perla, el sofá y los sillones eran negros y de cuero, había cuadros con figuras extrañas pero curiosas en las paredes, tenía un televisor grande en la sala, una biblioteca, discos de música, equipo de música, luego cerca de la cocina estaba el comedor, la mesa era de vidrio por lo cual apenas y la toqué. La ventana daba vista a la ciudad de Seúl, además, tenía un gran balcón para asomarse, tenía un estilo moderno, demasiado serio para un chico tan joven.
— ¿Pagas esto con lo que ganas?
— Así es—contestó sin dudarlo—A diferencia de Busan, aquí si tengo todo lo que me pertenece, tengo un hogar, tengo mis propias cosas...
Miré hacia el corto pasillo con dos puertas, JungKook dejaba sus llaves sobre la mesa, se quitó el cubrebocas y pasó su mano por el cabello acercándose a mí.
— ¿Tienes dos habitaciones?
— No, bueno sí, pero tomé una para hacerlo como una oficina—tomó mi mano guiándome, abrió la puerta mostrándome el lugar, éste tenía colores cafés y oscuros, noté la laptop en el escritorio de madera, algunos libros, otro televisor junto a unos videojuegos, sonreí mirándolo.
— ¿Juegas a la Play? —levanté una de mis cejas.
— Cuando deseo relajarme, sí.
— Vaya, y yo pensaba que te relajabas torturándome.
— Eso también—bromeó— ¿Eres buena jugando?
— Soy casi adicta, mi padre me compraba algunas consolas, recuerdo que en la escuela los chicos veían sorprendente que una niña supiera de videojuegos—me encogí de hombros. Noté su rostro sorprendido—Así que ten cuidado conmigo.
Antes de que pudiera decir algo su celular sonó, se disculpó contestando mientras se alejaba, dejé mi bolso junto a la puerta subiendo las mangas de mi suéter, eché un vistazo a los juegos que tenía en el estante, abundaban aquellos de disparar, sangre, peleas, autos, típico de hombres. Negué con la cabeza sin esperar eso de JungKook, caminé al escritorio echando un vistazo a los libros que tenía allí, eran de contaduría o administración, demasiados números para mi gusto, tomé asiento en la silla negra, encendí la laptop sin tener en cuenta que requería una contraseña. ¿Por qué el chico tendría contraseña si vivía solo? ¿Acaso traía a sus clientes aquí? Junto a la lámpara había una foto, aparecían seis chicos junto a él, identifiqué a Jimin y Tae cerca de JungKook, pero los demás eran completos extraños para mí. Recordé la tarde en el cine comprendiendo en parte la razón de JungKook al no acercarse o hablar con las chicas, todas podrían reconocer su voz, su perfume no lo había notado ese día, pero si fue obvia su expresión de desagrado cuando Jimin pidió mi número. Hasta ahora había creído que sólo JungKook se dedicaba a esto, pero... ¿Acaso esos chicos de la foto también están en lo mismo?
Tomé la foto mirando con atención, además de los tres que conocía no había más rostros conocidos, sólo podía decir que todos eran jóvenes, pero JungKook se veía el menor de todos ellos.
— ¿Qué estás haciendo?
— ¡j***r! —llevé mi mano al pecho por el susto. Sonrió divertido acercándose de brazos cruzados, se situó junto a mí apoyando su mano en el brazo de la silla— ¿Quiénes son?
— De izquierda a derecha son Kim NamJoon, Min YoonGi, Kim SeokJin, Jung Hoseok, Park Jimin, Kim TaeHyung y...
— Jeon JungKook—finalicé. El chico sonrió de lado asintiendo, tenerlo así de cerca era muy provocativo— ¿Hacen lo mismo que tú?
— Así es.
— Oh—volví la atención a la foto—Son guapos.
— ¿Crees que Jimin es guapo?
— No especifiqué...
— Pero lo pensaste.
— Tienes que dejar de ser celoso, JungKook, tranquilo, no dejaré que nadie más me toque—sentí su respiración en mi cuello seguido de sus labios en él— ¿Jimin...ha estado con alguna de mis amigas?
— Mmm...—se separó un poco—No, pero Tae estuvo con Sook y Kumi. YoonGi, el chico de cabello azul estuvo con una de las profesoras de tu universidad.
— ¿Enserio? —mis ojos se abrieron a más no poder— ¿Le gustan mayores?
— No exactamente, a veces las mujeres mayores que tú están dispuestas a pagar cualquier cantidad, las más jóvenes saben que pueden conseguirlo donde sea así que es menos probable que paguen más—confesó como si estuviera hablando del clima.
— Pero hay tantas enfermedades...
— ¿Recuerdas cuándo te dije que podía averiguar todo sobre ti? —lo miré asintiendo. Colocó un mechón de mi cabello detrás de mi oreja—Antes de estar con esa persona le pedimos a SeokJin hyung que rastree la llamada o el mensaje, allí aparece de quién es el móvil y listo, la información llega sola.
— ¿SeokJin es...?
— El de cabello rosa—indicó—Contigo fue diferente, dijiste que Sook te había dado mi número, no dejabas de hablar y de preguntar—rodeó los ojos—Cuando supe que eras virgen no creí que fuera posible.
— ¿Es muy difícil conseguir a una?
— No, sino porque jamás había llegado una chica así a mí, además, jamás me planteé la idea de qué pasaría si eso me sucedía—contestó. En su mejilla derecha noté una cicatriz apenas visible, acerqué mi mano a ella rozándola con la yema de mis dedos.
— ¿Qué te pasó allí?
— Pelea de hermanos, hace mucho.
— Tu hermano es tan diferente a ti.
— Lo es—sonrió de lado—Pero encaja a la perfección con el hermano menor de Jimin.
— ¿A qué te refieres?
— Bueno, hace tres meses me confesó que estaba en una relación con el menor de la familia Park—alejé mi mano—Jimin y yo sabemos que nuestros hermanos tienen una relación, pero nuestras familias nunca lo aceptarían.