Capítulo 11
Atendía las mesas con una pequeña sonrisa cuando me encontraba con algunos conocidos, para mi suerte no me tocó atender la mesa donde se encontraba la familia Jeon, pero me incomodaba un poco cuando veía con disimulo en esa dirección encontrando al chico castaño mirándome. Rodeaba los ojos encontrando tan tonta su actitud, creo que me agradaba más cuando no sabíamos nada sobre el otro, ¿Por qué tuve que venir este fin de semana a Busan? ¿Por qué esperé una semana más? Aún tenía muchas preguntas en mi cabeza, pero estaba tan molesta que prefería quedarme con la duda, cuando se fueron pude respirar finalmente. Mi celular vibró en mi bolsillo, pero me rehusé a responder o siquiera verlo.
— ¿Cuándo pensabas decírmelo? —preguntó papá mientras conducía de regreso a casa.
— ¿Qué cosa?
— Que eras amiga de ese chico.
— No soy amiga de nadie.
— ¿Entonces quién es ese Jiminie? —levantó una de sus cejas. Suspiré intentando mantener la calma.
— Una de mis compañeras en la universidad lo conoce, fui con ellas al cine y lo conocí—me encogí de hombros—Eso es todo.
— ¿Y cuándo conociste al hijo de la pareja Jeon?
— Ese mismo día, pero honestamente creo que es un idiota, no debiste ofrecerte para ir a...
— Te gusta.
— ¿Qué? No—me apresuré a decir—¿No escuchaste? JungKook es un idiota en toda la expresión de la palabra, papá.
— Tu madre creía que era un idiota cuando nos conocimos.
— Esto es diferente, ese chico es muy malo.
— ¿Te ha hecho algo, Ella? —preguntó ahora con algo de preocupación.
Recordé nuestros encuentros en el hotel y ahora en el avión, cada vez que pensaba en él terminaba afirmando más el hecho de que me había usado. Sólo aprovechó para tocarme y excitarme, listo, fin de la historia.
— No, no me ha hecho nada—contesté al fin.
"¿Quieres que llame ahora mismo a Sook para contarle la verdad o te dignarás de responderme de una maldita vez?"
Sí, ese era el mensaje final de JungKook. No me hacía falta escucharlo para saber que estaba molesto o harto de mi ignorancia, hace quince minutos que me había encerrado en mi habitación, mamá estaba durmiendo y papá se había preparado una taza de café ya que se le había antojado. Me dejé caer sobre mi almohada respondiendo.
"¿Sigues despierto?"
Dos minutos después me respondió.
"Sí"
Presioné el botón de llamar, acerqué el celular a mi oreja y cuando la llamada fue contestada no escuché su voz, sólo su respiración, ¡Mierda! La misma respiración que tantas veces he sentido sobre mí, era imposible no excitarse de por sí al escucharlo. Intenté concentrarme aclarando mi garganta.
— ¿Qué demonios quieres?
— ¿Enserio eres tan atrevida de hablarme así?
— Sólo responde, JungKook.
— Oye, si estás de mal humor por nuestros padres lamento decirte que no tuve nada que ver en esto—aclaró serio. De repente escucharlo por teléfono y saber cómo era su rostro no era lo mismo, el chico del hotel parecía alguien completamente distinto a este, ahí está el problema, ¿Quién es realmente Jeon JungKook? —Sospeché cuando escuché tu apellido, pero luego pensé que hay demasiadas personas en el mundo llamadas así.
— ¿Esperas que te crea?
— Me importa un carajo si lo haces o no, sólo quiero que recuerdes que sigue en pie lo de avisar a tu amiga—señaló. Casi lo había olvidado— ¿Serías la burla en la universidad si se enteran que te rechacé a una virgen por ser eso? Por ser tan inexperta, tan asustadiza...tan ingenua...
— ¿Querías que te contestara para bajarme los ánimos? Que gran chico eres, idiota.
— No pensabas lo mismo en el avión, mucho menos cuando te hacía gemir—podía ver su sonrisita arrogante en mi mente hirviéndome la sangre— ¿Ahora por qué te quedas callada, dulzura?
— Porque no pierdo el tiempo con mentirosos—ataqué—Dime, JungKookie, ¿Cuántas mentiras les has dicho a tus padres sobre Seúl? ¿Saben lo que haces? ¿Saben lo que su gran hijo hace en la capital? —sonreí victoriosa ante su silencio— ¿Quién se queda sin palabras ahora?
La llamada finalizó, esa noche pude dormir tranquila sintiéndome genial por haberlo dejado con la boca cerrada.
La casa de la familia Jeon era mucho más grande que la nuestra por supuesto, mis padres vestían con algo formal y elegante, yo llevaba puesto un vestido n***o hasta las rodillas, unos centímetros más arriba, se pegaba a mi cuerpo dándole una bonita figura, la cremallera se encontraba por toda mi espalda, al caminar escuchaba los tacones de mis zapatos, había recogido mi cabello en una trenza algo despeinada y no había usado maquillaje en lo absoluto. JungKook se veía perfecto con esa camisa de botones blancas, mangas recogidas hasta los codos, pantalones negros y zapatos igual. Se podían apreciar sus brazos fuertes y su espalda ancha, en más de una ocasión me atrapó mirándolo, pero era cuando me perdía en los recuerdos de mis manos por su piel.
— El almuerzo estará en unos minutos, ¿Quieren algo de beber? —ofreció el hombre.
— Algo de agua estaría bien para mí.
— Yo llevaré a Ella a conocer la casa.
"Oh no"
— Claro, estén atentos a cuando los llamemos-fue lo último que dijo su padre. Caminé detrás de él escuchando mis pasos, JungKook estaba usando un perfume tan fuerte y diferente al de Seúl, en la cocina había dos mujeres preparando la comida, al entregarme un vaso con agua me llevó por los pasillos de la casa, el suelo siempre era de madera y las paredes tenían tonos oscuros con objetos antiguos o modernos.
Entramos a un salón tan grande que podía compararlo con uno de esos salones de baile, en una esquina se encontraba un piano de cola, pero lo que llamó mi atención fueron las siete ventanas grandes y delgadas alrededor de un pequeño muro para poder sentarse, bebí algo de agua echando un ojo al jardín que se podía apreciar, el sol brillaba con fuerza esta mañana.
— ¿Bonito?
— Un poco—admití tomando asiento. JungKook tomó mi vaso dejándolo a un lado— ¿Siempre han vivido aquí?
— Desde que tengo memoria—asintió.
— ¿De qué trabaja tu padre?
— Hace de todo un poco—se limitó a decir—Lo importante es que trae el dinero a casa.
— Eso no es una respuesta.
— Lo es así que tendrás que conformarte con eso.
Levanté una de mis cejas respirando profundo. Lo respetaría sólo por estar en su casa, preferí deshacerme de los zapatos por unos minutos subiendo mis piernas para estar más cómoda, el jardinero se encontraba haciendo su trabajo muy concentrado, otro se encontraba cortando el césped y no muy lejos se apreciaba el vecindario, la familia del chico estaba acomodada en una de las mejores zonas de Busan.
En cuanto sentí que algo tocaba mi rodilla lo detuve al instante, el chico sonrió divertido negando con la cabeza.
— Sólo quería ver qué clase de tela es la de tu vestido—excusó. Lo miré incrédula por lo idiota que sonaba eso.
— ¿Debo creerte?
— Sabes que no me importa si lo haces o no—se encogió de hombros, miré sus ojos oscuros brillar, estaba a centímetros de mí, su mano se introdujo debajo del vestido y aunque pude detenerlo...no lo hice. Un aplauso para mí por no hacer lo correcto— ¿Sabes? Últimamente te has vuelto una chica muy grosera conmigo, Ella.
— Es tu...—jadeé por su apretón en mi muslo—JungKook detente.
— ¿Asustada?
— De ti no, de que puedan vernos, además, ni siquiera te has disculpado—intenté alejar su mano, pero sólo la aferró a mi muslo tomando mi mentón obligándome a mirarlo.
— No me disculparé por algo que nunca he hecho.
— Estás jugando conmigo, no tienes que mentirme.
— ¿Jugar? —bufó—Ella, no tienes idea de lo malo que soy jugando, no porque pierda, al contrario...—se acercó a mis labios—Siempre gano.
— Tienes que detenerte—pedí, aunque mi voz no fue tan segura y firme como me hubiese gustado, con su mano debajo del vestido sin soltar mi muslo era imposible hablar tan segura.
— ¿Por qué?
— Porque...—intenté pensar en algo—Obviamente lo que hacemos está mal.
— ¿Esperas que ahora yo me crea eso? —bufó retrocediendo un poco acariciando de nuevo mi muslo.
— A este punto hemos roto todas las reglas y todavía no eres honesto conmigo cuando prácticamente ya sabes mucho de mí—noté como su rostro cambiaba a uno serio— ¿Ves? Ahora te alejarás y el tema quedará allí, tal vez desaparezcas una semana...
— No te hablé en esa semana porque además de estar ocupado, sabía que estaba en problemas contigo diciendo mi nombre.
— ¿Por qué? —fruncí el ceño. Alejó su mano no muy contento—Oye—la tomé a tiempo sintiendo la mía tan pequeña entre sus dedos, acaricié el dorso de su mano mirando la diferencia de tamaño, a mi mente sólo vinieron todas las veces que me ha tocado con ellas—No voy a decir nada si es lo que te preocupa...
— Sé que no dirás nada.
— Así como tú tampoco abrirías la boca para revelar lo mío.
Sus ojos volvieron a posarse en mí, imité su sonrisa arrogante e irónica, ambos estábamos a manos. La curiosidad llegó a mí.
— ¿Por qué no te acercaste a mí en el cine? —entonces comprendí algo—Te escribían al celular ese día, ¿Clientes nuevos?
— Algo así—ladeó su cabeza. Levanté una de mis cejas dándole a entender que de nuevo evitaba responderme, dio un suave apretón a mi mano entrelazando nuestros dedos—Lo mismo de siempre, el único momento en que me desconecto de todo es cuando vengo aquí.
— ¿Por qué te dedicas a esto? —quise saber—Digo, vives en una hermosa casa, tus padres están en la mejor zona de la ciudad...
— Nada de esto es mío, Ella—miró alrededor. Aquel salón estaba vacío, sólo se encontraba aquel piano de cola en la esquina, si se hablaba fuerte nuestras voces hacían eco en el lugar—No te fíes de mis padres, pueden parecer agradables, pero incluso mi hermano prefiere ignorarlos.
Fruncí el ceño, su padre me había parecido agradable, pero... ¿Qué tenía de malo?
— Mis padres hablaron muy bien de tu familia cuando veníamos en el camino.
— Obviamente—bufó negando con la cabeza—Somos la familia perfecta o es lo que todos creen.
— ¿Cuándo comenzaste con esto?
— Cuando llegué a Seúl, Jimin me había comentado sobre el tema por un amigo que sacaba millones en una noche, aunque por supuesto, su rango de mujeres es más elevado que el mío—lo escuché con atención por primera vez—Suele estar con mujeres adineradas, esposas insatisfechas con sus parejas, cada uno de nosotros escogemos con que persona estar...
— Espera, dijiste... ¿Jimin? —me di cuenta muy tarde—JungKook, ¿Jimin está en esto?
— Así es, al igual que Tae.
— Oh, Dios—me sorprendí—Yo...creí que era tan lindo...
— Las apariencias engañan—sonrió amargamente—¿Por qué crees que no te quiero cerca suyo? Le dije que borrara tu número, que eso estaba mal, tú eres mía, nadie más puede tocarte.
— No seas posesivo.
— ¿Quieres que Jimin o Tae sean los afortunados? —quiso saber con tono demandante. Algo intimidada bajé la mirada—Maldición, Ella, mírame cuando te hablo.
Aclaré mi garganta subiendo mis ojos de nuevo.
— Nadie es afortunado, no soy un trozo de carne.
— ¿Alguna vez te he tratado así?
— Yo...—honestamente estaba entre un sí y no, el chico tiene actitudes que me hacen dudar, quizás estaba en lo correcto, pero quizás no, lo importante aquí es que JungKook pudo hacerme suya esa primera noche en el hotel, pero no lo hizo, incluso ahora sigo siendo virgen a pesar de haberme tocado y haberme hecho gemir, pero...ningún hombre me ha penetrado.
— Ese amigo de Jimin del que te hablé suele ser muy rudo con sus clientes—comenta ante mi silencio—Las mujeres con las que está suelen quedar con marcas y no, no como las que suelo dejarte, éstas son tan graves que suelen sangrar.
— ¿Acaso las muerde o las golpea?
— Cuando le piden que agregue un "toque extra"...sí, lo hace—me estremecí al imaginarlo—Dijiste que te he tratado como un trozo de carne y no es cierto, te rechacé no porque no me resultaras atractiva, te rechacé porque la primera vez no merece ser así, no acepto tu dinero porque realmente me decepciona que debas pagarle a alguien para que te haga el favor.
— Entonces sientes pena por mí, que bonito.
— Decidí mostrarme ante ti porque...—colocó su otra mano en mi mejilla—Mereces que tu primera vez sea especial y no sólo un momento, estás tan ansiosa de que te folle en cuanto te toco, pero no te das cuenta que puedes arrepentirte luego incluso al disfrutarlo.
— ¿Y cómo sabes que no será lo mismo contigo?
— Me atrevo a tomar el riesgo, ¿Olvidas lo que dije desde un principio? —sonrió de lado—Siempre gano—depositó un suave beso en la comisura de mis labios.