12. Recordar

1106 Palabras
20 de abril del 2010 Tengo 12 años, nací el 7 de marzo de 1998, ni nombre es Alicia Carolina Navarro. Hace una semana me dijeron que me había golpeado la cabeza, pero sabia que pasaba algo malo ya que no recuerdo nada, escuche hablando a papá con mamá, dijeron que podía volver a suceder así que decidí hacer este diario, ya que no se que dia ni a que hora podría volver a suceder, no se que fue lo que paso para no poder recordar por lo que pude escuchar fue por Emily, pero para variar nadie me quiere decir quien es. Alicia 24 de abril de 2010 Sebastián esta enojado conmigo, cada vez que lo veo me voltea la cara lo mira y lo único que quiero es decirle que lo siento aunque no sepa cual es la razón por la que lo hace. Alicia 1 de mayo del 2010 Descubrí que mamá ya no quiere seguir viviendo aquí, que prefiere irse a la cuidad, me pregunto si abra manera de hacerla cambiar de opinión, me gusta donde estoy, también descubrí que me tienen muy vigilada y me da vergüenza que me estén mirando a todas horas, ellos piensan que me quiero morir, deje de escribir por que la ultima vez casi se enteran. Alicia Cerré el libro al oír que tocaron la puerta lo deje sobre la mochila, abrí la puerta solo para ver a mi hermano con una toalla en la parte inferior de su cuerpo, le di una cara de desaprobación y me dijo –vas a llegar tarde – tome su mano al ver que se quería ir – ¿Me puedes llevar? – Lo mire, era diferente había cambiado con el paso de los años, su cabello había crecido y errónea mete se tatuó algo que en mi estado era difícil de comprender, mire su rostro, sus grandes ojeras por la falta de dormir era muy común que se escapara con su mejor amigo ya que eran incondicionales, se había perforado las orejas y sus ojos alegres y profundos habían cambiado por unos cansados, sin brillo, a mi parecer era mucho más alto de lo que lo recordaba pero eso era porque probablemente yo también había crecido que mi memoria estuviera dañada no quería decir que iba a dejar de crecer. – por supuesto lo he intentado por años pero nunca me dejas – solo te pido que hoy me tengas mucha paciencia me siento algo mal –. Cerré la puerta, busque un cepillo nuevo para lavarme los dientes y baje a bañarme, al salir note que mi madre estaba ahí mirándome. Sentí un gran escalofrío recorrer mi cuerpo al darme cuenta que había envejecido con los años, sentí como mis lágrimas rodaban por mis mejillas, su cabello había cambiado de n***o a blanco note como le cansaba la vista ya no caminaba como antes sus manos se habían arrugado, quería correr, abrazarla pero mis pies me detenían al piso no podía moverme estaba inmóvil – ¿Qué haces ahí carolina por que no estás en tu baño? – Me sentí confundida por unos segundos hasta que corrí a las escaleras – te vas a caer con cuidado – fue lo único que me atreví a hacer esto me había quitado mi vida me había arrancado todo y no sabía cómo solucionarlo, oí que tocaron la puerta de mi cuarto –espera por favor – tarde en abrir la puerta lo que me pareció una eternidad me tiemblan las manos solo de pensar que pude haber dicho o hecho algo mal en los tres años, abrí la puerta – hola recordaste ¿verdad? – siento un nudo en la garganta que hace que me erice la piel, tratando de que mis pensamientos se acomoden, mire sus ojos y sonrío – sabía que tu comportamiento de esta mañana era muy raro –. – solo que no puedes decir nada ya que quiero que se enteren por ellos veremos qué tanto han cambiado en tres años – su sonrisa me hizo sentir que valía la pena hacer eso – solo que no dure demasiado sabes que todos se enojaran – – Mañana les contare a todos no te preocupes – Baje a la sala para esperar a mi hermano, ya que dijo que también entraba a esa hora. Antes de llegar me dijo que pasaríamos por helado. –¿Sabes por qué te llevo a comer helado? – Me pregunto, pero yo no sabía que contestar –La verdad no lo sé– dije con un nudo en la garganta – Cuando tenías doce, te caíste– , me tumbaste lo interrumpí – Es cierto, yo tuve la culpa y me chantajeaste dijiste que te llevaría a comprar helado por toda una semana y tú no le dirías nada a papá –. Me sabia esa historia a la perfección ya que su mejor amigo había desaparecido y yo quería hacerlo reír, pero él se enojó y me empujó. Después de una semana de chantaje le dije que extrañaría salir así y él dijo que lo seguiríamos haciendo cuando se pudiera, íbamos cuatro o cinco veces a la semana. – ¿y qué más? – le dije confundida – Esa es toda la historia – claro que no omites muchas partes de la historia – ¿Seguro que no omites nada? Te conozco Sebastián y nunca me cuentas la historia completa – Esta vez, si dijo mirando mis ojos, y entendí que no quería hablar sobre el tema. – Tengo algo que decirte – no sabia como iba a reaccionar así que solo lo dije – soy Carolina, recuerdo la historia del helado acababa de cumplir los doce cuando desapareció tu amigo, estabas triste así que decidí que jugar contigo seria buena idea, pero solo me lastimaste y al darte cuenta solo me levantaste y me llevaste por helado – sus ojos se abrieron y veo lagrimas rodar por sus mejillas me abraza y así nos quedamos por lo que parecía una eternidad hasta que me soltó – ¿ya lo saben los demás?– dejo salir un suspiro de sus labios – por eso no entendía como no sabias lo que paso anoche – quería saber mas sobre ese tema pero sabia que no era el momento. – Nadie lo sabe aun – llegaríamos tarde a la escuela pero antes quería saber una cosa. –¿sabes algo sobre tu amigo? – mire su desesperación en el rostro y no dijo nada, miro su reloj – se nos hace tarde hay que irnos – dijo evadiendo el tema
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