Secretito revelado

1588 Palabras
Isabela cogió una chaqueta de cuero negra que le había regalado Luciana y se la puso. Se alisó el pelo y se maquilló ligeramente con la ayuda de Solaria. —¿Crees que esto es demasiado informal para una fiesta?—, le preguntó Isabela, y Solaria negó con la cabeza. —Estás guapísima—, sonrió Sola, y Isabela le devolvió la sonrisa antes de dar unas vueltas en círculo. —¿Es demasiado llevar mis Vans blancas?—, preguntó Isabela mientras las sostenía en alto. —Si quieres, pero también tengo unas sandalias de color rosado que creo que quedarían muy bien con ese vestido—, dijo y se las enseñó. Isabela sonrió y las cogió. —Son monísimas—, dijo Isabela mientras se las probaba. —Deberías ponértelas—, dijo Sola, y Isabela asintió con la cabeza antes de murmurarle un “gracias”. —Vale, ¿qué tal estoy?—, dijo Sola de repente mientras se volvía hacia Isabela. Isabela sonrió al ver su conjunto. Solaria llevaba un body de encaje n***o con unos vaqueros azul oscuro de cintura alta. Llevaba el pelo trenzado hasta la espalda con las puntas bien definidas. —Estás de muerte—, dijo Isabela y se miró en el espejo para apartarse el pelo de la cara. Cogió un peine y se lo pasó por el pelo mientras asentía con la cabeza. —Gracias, cariño—, dijo Sola antes de que llamaran a la puerta. Alice asomó la cabeza y sonrió al ver a Sola, que se giró hacia ella. —Hola, cariño—, dijo Sola, y Alice se acercó a ella antes de atraerla hacia sí para darle un beso. Alice sonrió durante el beso y le dio otro besito en los labios. —Vaya, déjame ir—, se rió Isabela, y Alice le sonrió mientras se separaba de Sola, que se mordió los labios. —Lo siento, Isabela, vamos, Renata ya casi está aquí—, murmuró Alice mientras sostenía la mano de Solaria. Salieron de la habitación con Isabela detrás de ellas. —Mírate—, sonrió Luciana mientras miraba a Isabela, quien le devolvió la sonrisa. Todas bajaron las escaleras y Isabela se dirigió directamente a la cocina. —Estás guapa, Luciana—, le dijo Isabela mientras comía unas patatas fritas. Luciana llevaba un conjunto de dos piezas de encaje morado compuesto por un top corto y una falda ajustada. —Gracias, cariño—, dijo Luciana y le sirvió un trago de vodka. —¡Ya está aquí!—, gritó alguien, y Luciana se bebió rápidamente su trago antes de salir a la cocina detrás de Isabela. Todos se fueron a buscar un lugar donde esconderse, mientras Isabela se quedaba de pie, incómoda, detrás de la pared de la esquina. Se frotó la barriga con la mano mientras todo se quedaba en silencio. —¿Por qué estamos en casa de Sola?—, preguntó Renata desde fuera de la puerta principal. —Quería hablar conmigo un momento—, dijo Camila antes de abrir la puerta. La casa estaba a oscuras y Renata frunció el ceño mientras se disponía a encender la luz. En cuanto se encendió la luz, todos saltaron y gritaron un gran: —¡SORPRESA!—, asustando a Renata en el proceso. —¿Qué c0ño?—, dijo Renata y miró a Camila, que solo le sonrió. —Feliz cumpleaños, Renata—, dijo Luciana y señaló la pancarta en la que se leían las mismas palabras. Renata parpadeó antes de comprender finalmente lo que estaba pasando y esbozó una gran sonrisa. —Ay, wow, chicos—, dijo Renata y se adentró en la habitación antes de abrazar a Luciana, que solo se rió. Todos se agolparon a su alrededor y le dieron abrazos, mientras Isabela volvía a la cocina a por más patatas fritas. —Hola—, le dijo Gabriel a Isabela al entrar en la cocina. Isabela le sonrió y murmuró un suave “hola” antes de atiborrarse de comida. Gabriel se acercó y se sirvió un poco de Bourbon, lo que hizo que Isabela levantara una ceja. —Vaya, ¿de verdad te gusta el Bourbon?—, dijo mientras masticaba unos ositos de goma. —¿Qué tiene de malo el bourbon?—, dijo Gabriel antes de bebérselo de un trago. Isabela negó con la cabeza y se encogió ligeramente de hombros antes de comer unas cuantas patatas fritas más. —Hola, chicos—, dijo Renata al entrar en la cocina. Isabela le sonrió, ya que no podía hablar con la boca llena de comida. —Feliz cumpleaños—, dijo Gabriel, y ella le dedicó una pequeña sonrisa. Se acercó a la comida y cogió unas patatas fritas, concretamente unos Doritos. —Gracias —, dijo y lo abrazó. Isabela tragó la comida y murmuró un “Feliz cumpleaños”, a lo que Renata también la abrazó. —¿Qué haces escondida aquí? Ven a la fiesta—, exclamó Renata, haciendo sonreír a Isabela. Se bebió el último sorbo de agua antes de seguir a Renata fuera de la cocina. La música sonaba a todo volumen por toda la casa y la gente bailaba. Isabela sonrió al ver a Alice y Solaria bailando juntas mientras Camila y Luciana también se movían al ritmo de la música. —Baila conmigo, chica—, gritó Renata por encima de la música mientras llevaba a Isabela a la pista de baile. Isabela se rió cuando Renata empezó a bailar con sus pasos, que no eran precisamente buenos. Isabela movió las caderas y bailó al ritmo de la música mientras Renata le sonreía. —Mira cómo te mueves—, dijo Luciana al acercarse a ellas dos con Camila a su lado. —Tienes unos movimientos muy buenos, Isabela—, sonrió Camila, haciendo que Isabela se sonrojara. Las cuatro comenzaron a bailar juntas. Camila tomó la mano de Isabela y la hizo dar una pequeña vuelta, lo que hizo reír un poco a Isabela. —¡Vaya, una fiesta de chicas!—, dijo Matías al entrar en el pequeño círculo que formaban las cuatro chicas. —Chico—, se rió Camila, y él le dedicó una sonrisa burlona antes de agarrarle la mano, hacerla girar y luego inclinarla hacia delante. —¡Boo!—, dijo él, y la dejó caer al suelo al soltarla. Ella golpeó el suelo con un golpe sordo y lo miró con ira mientras él se reía. —Eres un idiota—, dijo Camila mientras se levantaba con la ayuda de su hermana, que empujó a Matías. Isabela se frotó el estómago, ya que se sentía cansada de tanto bailar. Se dirigió a los taburetes de la barra y se sentó, con una mano sobre el estómago. —Uf, nenas, tenemos que dejar de hacer bailar tanto a mamá—, dijo mirando hacia su vientre. —Hola—, la saludó alguien, y ella miró hacia allí para ver a un chico que se acercaba con una pequeña sonrisa en los labios. —Hola. —Soy Matthew... eh, te estás quedando con mi madre—, dijo el chico, y Isabela abrió mucho los ojos al darse cuenta, mientras asentía con la cabeza. —Ah, sí, hola, soy Isabela—, dijo ella, y Matthew le dedicó otra sonrisa. Miró hacia la pista de baile y vio a Renata y Luciana bailando juntas y a Camila dirigiéndose hacia Isabela y Matthew. —Hola, Matthew—, lo saludó Camila antes de sentarse junto a Isabela en un taburete de la barra. Le entregó a Isabela un cuenco de ositos de goma, ante lo cual Isabela sonrió y le dio las gracias antes de comer unos cuantos. —Hola, Camila, ¿cómo te va?—, le preguntó él, y ella se encogió de hombros. —Bastante bien, solo que he estado ocupada con los estudios—, murmuró ella, y Matthew asintió con la cabeza. —Es comprensible. Bueno, las dejo con esto, chicas. Voy a felicitar a la cumpleañera—, dijo antes de despedirse. Camila frunció el ceño y comió unos ositos de goma mientras miraba a su alrededor. —No entiendo por qué no les cae bien. A mí me parece un chico normal—. Isabela se encogió de hombros y Camila puso los ojos en blanco. —No tengo ningún problema con él, al menos no tanto como Diego y Renata. Desde que Diego rompió con Matthew, Matthew intentaba...— Camila se quedó callada cuando Isabela le dijo varias veces que esperara. —¿Diego es gay? ¿Matthew es gay?—, preguntó Isabela con los ojos muy abiertos, a lo que Camila asintió con la cabeza. —Bueno, Diego es más bien bisexual y Matthew también, pero a Matthew le gustan más las chicas. Creo que solo estuvo con Diego para probarlo por primera vez—, dijo Camila encogiéndose de hombros mientras miraba a Diego, que entraba en la habitación. —J0der—, fue todo lo que Isabela pudo decir mientras negaba con la cabeza. Suspiró y se comió el último de los ositos de goma antes de dejarlos en una de las mesitas, a un lado. —Esta ciudad se vuelve más interesante cada día—, sonrió Isabela, haciendo que Camila se riera y sacudiera la cabeza.
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