Adrián despertó con un dolor martillando su cabeza, se incorporó con molestia quejándose por la pesadez de su cuerpo, la tenue luz que se colaba por las cortinas parecía quemar sus ojos y sentía en su estómago el infierno. Su cuerpo estaba sudoroso, quería darse un baño y quitarse esa molestia de encima, jadeó un poco llevando de manera automática su mano a la cabeza ¿Dónde estaba? Te amo, Adrián. Lo último que recordaba era a Daniel arrastrándolo por el bar, las imágenes eran borrosas y no tenía muy claro lo ocurrido. Se incorporó y se sentó en el filo de la cama, miró la habitación y se apartó de golpe al ver un cuerpo al lado suyo emitiendo un grito. — ¿Qué te sucede?— Murmuró Daniel molesto poniéndose las cobijas encima—¡Cállate! — Daniel— Murmuró, se apresuró a mirar su ropa y se

